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¿Los grandes acuerdos comerciales son una amenaza para Brasil?

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Las negociaciones internacionales en materia de comercio han sufrido trastornos. A nivel multilateral, después de 15 años de tentativas fallidas de lograr el cierre de la Ronda de Doha para el Desarrollo de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el sistema de negociaciones ha demostrado ser altamente vulnerable a los bloqueos por parte de grupos pequeños de países miembros. La compleja red de diversos objetivos individuales de los países, en varios temas interrelacionados, hizo que fuera más difícil que lo esperado alcanzar un acuerdo. Sin embargo, aun cuando se restringió al ámbito de una negociación de la facilitación del comercio (i) como la que concluyó en Bali en diciembre de 2013, hasta ahora no se han obtenido resultados.
 
Mientras tanto, después de la proliferación de los acuerdos comerciales preferenciales (ACP) en el mundo, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) han decidido emprender las así llamadas negociaciones de grandes iniciativas comerciales. Luego que Estados Unidos propusiera un Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) con varios países de la región del Pacífico, la UE ha aceptado negociar una Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) con Estados Unidos. Desde una perspectiva diplomática, adoptar este enfoque ofrece una manera de superar las dificultades para conseguir el consenso y las concesiones en el terreno multilateral.
 
Al mismo tiempo, también está el hecho de que los negociadores grandes y ricos han encontrado una manera de reforzar sus posiciones asimétricas y su capacidad de establecer la agenda que de otra manera va a tender a diluirse parcialmente en los terrenos de negociación ciento por ciento multilaterales.
 
Por definición, esas  grandes negociaciones tienen un alcance que va mucho más allá de las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio de modo de abarcar reglas sobre temas relacionados con el comercio, tales como la inversión y la competencia, así como nuevas materias como el medio ambiente, el cambio climático, las regulaciones laborales y otras cuestiones.
 
La inclusión de estos temas sectoriales en negociaciones multilaterales ha enfrentado una dura resistencia.
 
Es también relevante que el peso de diversas barreras al comercio ha cambiado en las últimas décadas (Canuto, 2012a). (i) Mientras los aranceles en promedio se han reducido, y a medida que las “cadenas de valor” y el comercio fronterizo de servicios han prosperado, las divergencias normativas y las barreras comerciales no arancelarias han cobrado mayor importancia como factores vinculantes del comercio, junto con las limitaciones a la logística en muchos países (Canuto, 2012b; 2013). (i) Esta es la razón por la cual los cálculos del impacto potencial de la TTIP en los países de la UE muestran resultados más significativos en los escenarios donde las barreras no comerciales son reducidas; vea Felbermayr y otros (2013). (i)
 
Siempre que se pueda acordar un contenido significativo, el tamaño de las economías que participen en esas negociaciones de grandes acuerdos garantiza que los países externos también se vean fuertemente afectados. Habrá efectos directos y de primer orden de desviación del comercio en las exportaciones y las importaciones de bienes y servicios, en la medida en que los países que no son parte de las negociaciones enfrentarán las preferencias adquiridas por los beneficiarios dentro de los acuerdos. Además, habrá impactos secundarios derivados de cambios posteriores en la competitividad de esos países que están dentro de los acuerdos, ya que ellos atraerán más fácilmente los flujos de inversión y de tecnología.
 
Tomemos el caso de Brasil, un comerciante relativamente pequeño a nivel mundial que ha concentrado sus apuestas en el terreno multilateral. Esto ha sido ilustrado por una serie de simulaciones publicadas por Vera Thorstensen y Lucas Ferraz, de la Fundación Getulio Vargas, sobre cuáles serían los impactos de primer orden de la TTIP y del TPP en Brasil bajo diversas hipótesis de cobertura de estos acuerdos; vea Thorstensen y Ferraz (2014). (i)
 
El gráfico 1 muestra sus resultados agregados en términos de impactos de primer orden de la TTIP en el comercio bilateral de Brasil con Estados Unidos y la Unión Europea, bajo tres escenarios de la finalización del acuerdo: i) la eliminación total de aranceles entre la Unión Europea y Estados Unidos (TTIP 100%); ii) el anterior más una reducción del 50 % de las barreras no arancelarias (TTIP 100 % + NTB 50 %), y iii) eliminación completa tanto de las barreras arancelarias como de las no arancelarias (TTIP 100 % + NTB 100 %). De manera coherente con lo que hemos observado antes con respecto a las ponderaciones relativas actuales de las barreras arancelarias y no arancelarias, así como también los cálculos de las repercusiones de su eliminación, los impactos de primer orden en las exportaciones e importaciones de Brasil —y las correspondientes consecuencias negativas para la balanza comercial— aumentan en importancia en la medida en que disminuyen las barreras no arancelarias entre Estados Unidos y la Unión Europea.
 
Gráfico 1

Extraído de Thorstensen y Ferraz (2014). (i)
 
El gráfico 2 muestra los resultados de los autores en términos de impactos de primer orden del TPP en las exportaciones e importaciones totales de Brasil. Además de escenarios en que existía la eliminación completa de aranceles con y sin una reducción del 50 % de las barreras no arancelarias, también exploraron la hipótesis de la participación de China en el acuerdo. Uno puede observar de nuevo cómo la magnitud de los efectos aumenta con la cobertura de las barreras no arancelarias, especialmente si China ingresa al TPP.
 
Gráfico 2
 

Extraído de Thorstensen y Ferraz (2014). (i)
 
Los autores también presentan la situación hipotética de que Brasil se adhiera a la TTIP. En este caso tanto las exportaciones como las importaciones del país, así como la balanza comercial, se ven afectadas positivamente, con aumentos particularmente importantes en el sector agrícola.
 
Quisiera ofrecer dos conclusiones adicionales. Primero, aunque los impactos negativos de primer orden de la TTIP y del TPP en el comercio de Brasil pueden parecer no drásticos, uno no debe perder de vista que tienden a ser reforzados por las mejoras posteriores de la competitividad en las economías que participan en los acuerdos. Esto viene agregado a los costos de oportunidad ya incurridos por Brasil debido a la falta de apertura de su comercio —Canuto (2014), Canuto y otros (2015a; 2015b),— (i) especialmente en la medida en que los flujos de inversión y de tecnología tienden a ser desviados como un reflejo de esos grandes acuerdos comerciales.
 
El impacto potencial de los grandes acuerdos comerciales va más allá de cómo afectan al comercio, dado que la exposición a una mayor competencia dentro del país y el efecto de un acuerdo de este tipo en los destinos de las exportaciones y en otros mercados puede aumentar el crecimiento de la productividad y mejorar la competitividad. Esto se aplica no solo a los sectores de productos comerciables, sino que también a las actividades de los sectores de productos no comerciables en las economías participantes.
 
En segundo lugar, y en relación con lo anterior, Brasil podría revisar su actual estrategia de negociaciones comerciales en la cual los esfuerzos se han centrado en la vía multilateral. Los programas comerciales bilaterales con Estados Unidos y la Unión Europea se pueden convertir en una manera de atenuar los potenciales impactos negativos de la TTIP y del TTP.
 
Otaviano Canuto es asesor superior y exvicepresidente del Banco Mundial. Todas las opiniones expresadas aquí son propias del autor y no reflejan necesariamente la posición del Banco Mundial.

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