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Si bien el cambio climático es una historia humana, solo los hombres la están contando

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Mujer cosechando trigo (Meena Kadri vía Flickr commons). (i)


Los efectos del cambio climático, como los fenómenos meteorológicos extremos, la escasez de agua, la reducción de las cosechas y el aumento de la propagación de las enfermedades infecciosas, pueden perjudicar la vida humana de innumerables maneras. El cambio climático no solo es un problema ambiental. Es una historia humana. Fundamentalmente, se trata de las personas.
 
Sin embargo, el cambio climático no nos afecta a todos por igual. Las mujeres son más vulnerables a sus impactos que los hombres, ya que ellas representan el 70 % de la población que vive en condiciones de pobreza en el mundo y dependen más para su supervivencia y sus medios de subsistencia (PDF, en inglés) de los recursos naturales, que son cada vez más escasos debido al cambio climático.
 
Teniendo en cuenta estos efectos desproporcionados sobre las mujeres, era de esperarse que tuvieran la misma participación, si no mayor, en los debates públicos sobre el tema. Pero, de hecho, sus testimonios y opiniones han sido en gran medida ignorados.
 


La multitud silenciada

En la cobertura de los medios de comunicación sobre las cuestiones relacionadas con el cambio climático, las mujeres son a menudo un grupo olvidado. Un informe publicado recientemente por Media Matters (i) reveló un marcado desequilibrio entre la probabilidad de los hombres y de las mujeres de ser citados en los medios de comunicación que cubrieron el informe sobre el cambio climático (i) de las Naciones Unidas (ONU) en 2014. Los resultados indican que menos del 15 % de los expertos citados o entrevistados en los principales medios impresos, de radio, TV y cable de Estados Unidos fueron mujeres.
 
La brecha de género en los medios de comunicación que informan sobre el cambio climático es tal vez más notable en los países en desarrollo. Un nuevo artículo (Frontline farmers, backline sources) (i) publicado este mes en Feminist Media Studies muestra que en Uganda, donde el 56 % de las mujeres son agricultoras, tanto las fuentes femeninas como los pies de autor de mujeres quedan completamente excluidos de las páginas 1, 2 o 3 de los principales periódicos cuando abordan temas del cambio climático.
 
Otro hallazgo poco agradable es que las fuentes femeninas no solo son mucho menos preferibles que las masculinas (61 %), sino que incluso menos usadas que las fuentes anónimas (20 %).


¿Qué sucede cuando las mujeres realmente hablan? Bueno, difícilmente se las considera expertas.

El investigador indonesio Billy K. Sarwono (i) analizó la cobertura local de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y comprobó que el diario más antiguo de su país, Kompas, casi nunca citaba a mujeres como expertas en el cambio climático y solo las presentaba como portavoces de personas famosas. Además, al describir el papel de la mujer en el cambio climático, los medios de comunicación las representaban principalmente como víctimas y no como agentes activos capaces de contribuir a mitigar los efectos negativos del cambio climático.
 


¿Por qué deberíamos oír las opiniones de las mujeres?

Hay una ironía aquí. Los medios de comunicación pueden tener “la inteligencia” para reconocer los efectos graves y desproporcionados del cambio climático en las mujeres, sin embargo, no parece que se preocupan lo suficiente como para escuchar sus historias u opiniones. Por otra parte, también son indiferentes al hecho de que las mujeres no son solo víctimas del cambio climático, sino quizás y, aún más importante, también son poderosos agentes de la adaptación al clima.
Por ejemplo, al enfrentar el cambio climático, las mujeres de todo el mundo han demostrado liderazgo en la revitalización de las comunidades y la gestión de los recursos naturales (vea el informe de la ONU: PDF en inglés). Tomemos como ejemplo el caso de Ghana (PDF, en inglés), donde las mujeres desarrollaron una serie de estrategias de respuesta, incluyendo la venta del ganado remanente que no es arrastrado por las inundaciones, la recolección en áreas distantes de ramas de árboles para ser usadas como leña, y el cultivo de productos de largo plazo, como las naranjas, el cacao y el aceite de palma para complementar sus medios de subsistencia.

Dado que las mujeres de los países en desarrollo son mayoritariamente responsables de la producción de alimentos y el suministro de agua en los hogares, tienen conocimiento de primera mano y soluciones prácticas para las cambiantes realidades del medio ambiente. Estas soluciones y contribuciones merecen ser compartidas y reconocidas de manera más amplia en los medios.
 
Las mujeres deben hacer oír su voz en las negociaciones sobre el clima. El papel de las mujeres como agentes de cambio en sus hogares, lugares de trabajo y comunidades es a menudo subestimado. Sin embargo, su rol es fundamental”, dijo Mary Robinson, enviada especial para el Cambio Climático de la ONU y expresidenta de Irlanda.
Ciertamente. Si las mujeres están a la vanguardia de la adaptación al cambio climático, ¿por qué están a la zaga de las conversaciones?
Ya que un cada vez más mujeres lideran las investigaciones y las decisiones en materia de políticas sobre el cambio climático --por ejemplo, Christiana Figueres, (i) la embajadora Patricia Espinosa Cantellano, (i) e investigadoras como Susan Solomon (i) y Kate Raworth--, (i) es necesario que los medios de comunicación reflejen el mayor liderazgo femenino y difundan las opiniones de las mujeres a través de una información equilibrada desde el punto de vista del género.

Foto: Mujer cosechando trigo (Meena Kadri vía Flickr commons). (i)

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