Syndicate content

Como actores del desarrollo, ¿qué deberíamos hacer para enfrentar la crisis del desplazamiento forzado?

Xavier Devictor's picture
Esta página en: Français

También disponible en: English | العربية

El desplazamiento forzado se considera desde hace mucho tiempo una cuestión humanitaria. Pero dado que la cantidad de personas desplazadas por la fuerza llega a cifras sin precedentes, han aumentado los pedidos de que los actores del desarrollo se involucren en el tema.
 
La escala y la naturaleza del problema ponen de relieve esta necesidad. Unos 60 millones de personas en todo el mundo han sido desplazadas por la violencia y han sido víctimas de violaciones de los derechos humanos, ya sea en calidad de refugiados, que han huido a través de una frontera internacional, o como desplazados internos, que permanecen dentro de sus propios países. Ellas pueden pasar años, a veces décadas, en esta situación de desplazamiento forzado, sufriendo perspectivas económicas limitadas. Una cifra aún mayor de personas se encuentra afectada de manera indirecta, en particular en los países y las comunidades de acogida.

No obstante, ¿qué deberíamos hacer como actores del desarrollo? ¿Qué conlleva un enfoque de desarrollo y cómo se diferencia de las maneras tradicionales de actuar y de las estrategias humanitarias?

La participación de los actores del desarrollo se basa en el reconocimiento de que los refugiados y los desplazados internos tienen características y necesidades diferentes a las de los pobres en general y que las comunidades de acogida también se distinguen de otras comunidades en una situación determinada. De lo contrario, los esfuerzos tradicionales de reducción de la pobreza serían suficientes y no habría necesidad de programas específicos para el desplazamiento forzado. De ello se desprende, entonces, que el objetivo de los actores del desarrollo es ayudar a eliminar gradualmente estas diferencias y normalizar la situación socioeconómica de las personas desplazadas por la fuerza y sus anfitriones en un entorno determinado.

Vale la pena detenerse durante unos segundos en las consecuencias de este concepto. La tradicional “solución duradera” para el desplazamiento forzado es posibilitar el regreso al país o lugar de origen; la integración en el país o la comunidad de acogida, o el reasentamiento en un tercer país.

El objetivo propuesto para los actores del desarrollo es fundamentalmente diferente, aunque no incompatible. No se trata de dónde está la persona, sino si tiene necesidades distintas.

Por ejemplo, un pastún de Afganistán que ha vivido en el noroeste de Pakistán desde 1979 y está totalmente integrado en la sociedad local seguirá siendo un refugiado desde una perspectiva tradicional y legal, pero puede no ser una “persona de interés” para los actores del desarrollo en una manera distinta a la de los pobres de la comunidad en la que vive.

A la inversa, un antiguo refugiado de Burundi al que se le ha concedido la ciudadanía de Tanzanía puede no ser ya una persona desplazada por la fuerza desde una perspectiva tradicional y legal, pero puede ser aún “de interés” para los actores del desarrollo si continúa enfrentando dificultades específicas derivadas del desplazamiento forzado.
 
¿Qué diferencia entonces a los desplazados por la fuerza de los pobres en general?

Dicho en pocas palabras, los refugiados y los desplazados internos cargan con vulnerabilidades adicionales debido a su experiencia de desplazamiento forzado. Han sufrido una pérdida repentina y a menudo catastrófica de bienes. Tienen que enfrentar una serie de obstáculos psicológicos, como abordar la incertidumbre de estar en una situación “temporal” y/o haber sufrido violencia traumática de manera directa. A menudo acaban en un lugar donde no hay perspectivas para ellos y pocas oportunidades económicas, y su estatus legal a veces ni siquiera les da el derecho a trabajar. El objetivo principal de los actores del desarrollo debe ser mitigar el impacto de tales vulnerabilidades.
 
¿Y qué pasa con las comunidades de acogida?

Cuando grandes cantidades de personas llegan de repente, las comunidades de acogida experimentan una crisis demográfica. Como resultado, se produce un desajuste entre la oferta y la demanda en varios mercados, incluidos los servicios y el empleo, con un exceso de demanda en algunas áreas y un exceso de oferta en otras. El apoyo externo puede ayudar a suavizar el ajuste, el que será más fácil si se permite que sigan funcionando los mecanismos de mercado para los desplazados por la fuerza (incluyendo los movimientos secundarios).
 
Este proceso creará ganadores y perdedores, que es necesario administrar. También puede exacerbar las tensiones ya existentes relacionadas con la composición étnica, etc., aumentando, por lo tanto, la fragilidad de los anfitriones. Se necesitará el apoyo específico de los actores del desarrollo para ayudar a mitigar el impacto de estas crisis en el corto plazo y potencialmente transformar la afluencia de personas en una ventaja en el mediano plazo.

Definir un enfoque eficaz sobre la crisis del desplazamiento forzado es crucial para que el Grupo Banco Mundial pueda cumplir su doble objetivo de poner fin a la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida, y para que la comunidad del desarrollo logre los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Tener claridad en nuestras metas potenciales es un primer paso.

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • Allowed HTML tags: <br> <p>
  • Lines and paragraphs break automatically.

Deje su comentario y únase a la conversación