Syndicate content

"Nosotros somos el futuro de Haití": Empoderando a las adolescentes de Puerto Príncipe

Olivier Puech's picture

Disponible en English | Français

Nosotros somos el futuro de Haití": Empoderando a las adolescentes de Puerto Príncipe

Durante casi un año, el Banco Mundial ha estado respaldando la Iniciativa para las Niñas Adolescentes (AGI, por sus siglas en inglés) en Haití. A través de este programa, 1.000 jóvenes de hogares de ingreso bajo, de entre 17 y 20 años, que no completaron la escuela secundaria han podido recibir formación profesional y técnica en áreas laborales no abiertas tradicionalmente a las mujeres.

Tuve la oportunidad de viajar a Puerto Príncipe cuando se puso en marcha el programa y conocer a las futuras beneficiarias. Regresé hace unos días para observar los progresos realizados.

Tres años después del terrible terremoto del 12 de enero de 2010, Haití se está recuperando y hay trabajos de reconstrucción por todas partes en la capital. Una gran cantidad de datos avala el éxito de las políticas de respuesta de emergencia: 11 millones de metros cúbicos de escombros han sido retirados, 1 millón de haitianos han abandonado los campamentos y 2 millones de niños en edad escolar reciben comidas gratuitas todos los días.

Sin embargo, las cargas de la tradición, la inseguridad y el desempleo crónico conspiran para mantener fuera de la fuerza laboral a los jóvenes y las mujeres en particular.
La Iniciativa para las Niñas Adolescentes busca asegurar que estas puedan ingresar al mundo del trabajo con un mejor nivel de preparación y más experiencia. Las pasantías son un componente integral de la formación que reciben. En este contexto, la adquisición de habilidades técnicas adaptadas a las necesidades del mercado laboral y un cambio de mentalidad son fundamentales para modificar esta situación de una manera concreta.

Nadine Napoléon, a quien conocí en la sede del Ministerio de Asuntos y Derechos de la Mujer, señala que “esta formación es una fuente de esperanza para estas niñas. Las mujeres haitianas deben darse cuenta de que el cielo es el límite. Tienen que cambiar su forma de pensar”. ¿Es posible el cambio? Su colega, Rozanie Jean-Brice,  piensa que “las mujeres deben ser alentadas a realizar diferentes trabajos, pero primero hay que hacer conciencia entre los empleadores. Con demasiada frecuencia, estos prefieren contratar a un hombre en vez de una mujer. La formación y la obtención de experiencia inicial en un campo profesional a través de una pasantía pueden ayudar a las mujeres a romper las barreras de la desigualdad de género”. Esto es especialmente cierto en un contexto en el que las relaciones sociales juegan un papel decisivo para lograr un primer empleo, una situación que coloca a los jóvenes en situación de desventaja, ya que no cuentan con estos contactos.

Muy pocas mujeres trabajan en el área de la instalación de sistemas eléctricos y de refrigeración, las telecomunicaciones, o incluso la construcción, donde los salarios son más altos que en los trabajos en que tradicionalmente predominan  las mujeres. Pierre Frandy está convencido de que las mujeres “deben especializarse en trabajos técnicos en los que producen más” que los hombres. Se trata de un empresario de 32 años, que regresó de la República Dominicana después del terremoto para ayudar a reconstruir su país. A menudo invita a las jóvenes a aplicar los conocimientos adquiridos en Apex (un centro de formación asociado a la AGI) en las obras de instalaciones de electricidad y telecomunicaciones a cargo de su empresa “Install & Repair”. Estas miniprácticas aumentan las perspectivas de empleo de las jóvenes que pueden presentarse ante un posible empleador mostrando que ya tienen experiencia. Pierre espera transformar estas pasantías en puestos de trabajo si la situación económica lo permite.

Una pasantía que entrega experiencia profesional inicial

Marie Carmelle Lafontant, quien lidera Infop (un centro de capacitación para empleos en la industria de la hostelería), es optimista. En la mañana de nuestro encuentro, los hoteles Karibe y Oasis se comprometieron a contratar a varios trabajadores jóvenes, “por periodos cortos, por supuesto; sin embargo, esta ayuda les permitirá encontrar otros empleos”. Daphnée Marcel, director de recursos humanos del hotel Karibe, que asistió a nuestra reunión, señala que “el sector hotelero de Puerto Príncipe se encuentra en medio de un auge, con la apertura de varios hoteles. Una mayor competencia nos obliga a invertir en la formación profesional para mantener a nuestros clientes. Necesitamos personas capacitadas para hacer los trabajos. Las prácticas son a menudo el primer paso en la obtención de empleo”.

Si la administración es consciente de los beneficios de emplear a mujeres, entonces debe obtener la aceptación de los empleados actuales, en particular la acogida hacia los nuevos trabajadores. Reginald Simon, uno de los gerentes de la empresa de obras públicas Tecina S.A. y el centro Haití Tec, acaba de llegar a un acuerdo sobre un programa de pasantías. Formado en Estados Unidos, reconoce que el número de pasantes “depende, ante todo, de la cantidad de empresas que deciden ofrecer capacitación. Esto es algo que no puedo imponer, tiene que ser voluntario”. Cree que el programa tiene éxito cuando 25% a 30% de los empleados de una empresa son mujeres. “Ellas son más profesionales y disciplinadas. Además, la presencia de un pasante es positiva para nuestros empleados con más experiencia. Ellos aprenden nuevas tecnologías, que ahora son la norma en nuestros trabajos, de las mujeres jóvenes que son contratadas”.

Las grandes empresas como Digicel y otras más pequeñas se benefician de las mujeres capacitadas por Apex y Haití Tec. Los centros de capacitación forman a las jóvenes profesionales para que se integren a microempresas que tienen menos de 10 empleados asalariados y que están surgiendo en todo Puerto Príncipe. Se trata de compañías modelo que atraen a las jóvenes respaldadas por la AGI. Jessica, que se está preparando para instalar sistemas eléctricos y de refrigeración, ahora cree que es capaz de crear su propia empresa. Su entusiasmo es compartido por un grupo de jóvenes trabajadoras de la construcción de Haití Tec. “Somos el futuro de Haití”, me dice una. Y le creo al verla instalar un muro de bloques de hormigón, usado para responder a las necesidades antisísmicas del país.

Añadir nuevo comentario