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Perspectivas de los mercados de productos básicos: leve incremento de los precios del petróleo e incertidumbre comercial

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Los precios de los productos básicos han variado en diferentes direcciones en los últimos meses —los precios de la energía aumentaron, mientras que los de los productos agrícolas y los metales disminuyeron— y se prevé que se incrementen o estabilicen en 2019, según la edición de octubre del informe Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos). (PDF, en inglés) Los cinco gráficos siguientes explican la situación:

Gráfico 1: Se prevé que los precios de la energía y de los productos agrícolas aumenten en 2019, pero los pronósticos denotan una revisión a la baja de los precios de todos los productos básicos, excepto la energía y los fertilizantes.
 


Varios factores han sacudido los precios de los productos básicos este año, como las perturbaciones relacionadas con productos específicos, el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, una apreciación del dólar estadounidense, las crecientes tensiones comerciales entre grandes economías y las presiones en los mercados financieros de algunos mercados emergentes y economías en desarrollo.

Gráfico 2: Los precios de la energía han aumentado, mientras que los de los productos agrícolas y los metales han disminuido en los últimos meses.



Los precios de la energía se incrementaron en 3 % en 2018 (de un trimestre a otro), en parte, como reacción al inminente restablecimiento de las sanciones de Estados Unidos a Irán y al continuo descenso de la producción en Venezuela. Según las previsiones, los precios del petróleo se mantendrán cercanos a los niveles actuales, con un promedio de USD 72 por barril en 2018 y de USD 74 por barril en 2019. En cambio, en el tercer trimestre, los precios de los productos agrícolas y de los metales disminuyeron 10 % y 7 %, respectivamente, en medio de una fuerte oferta y disputas comerciales. Se pronostica que los precios de los metales se estabilizarán en 2019, en tanto que, según las proyecciones, los precios agrícolas aumentarán 2 %.

Gráfico 3: El mercado actual del petróleo está relativamente restringido y los precios están sujetos a la volatilidad.



El índice de precios de la energía del Banco Mundial aumentó 3 % en el tercer trimestre de 2018 (de un trimestre a otro) y supera en más de 40 % al de igual período en 2017, con fuertes alzas del petróleo, el carbón y el gas natural. En el caso del petróleo crudo, los precios se han visto respaldados por la combinación de una fuerte demanda y varias inquietudes por el lado de la oferta. La producción continúa decreciendo en Venezuela, y se prevé que el impacto de las sanciones impuestas por Estados Unidos a las exportaciones de petróleo de Irán sea mayor que en 2012. Según las proyecciones, los precios del petróleo aumentarán a USD 74 por barril en 2019, en comparación con una proyección de USD 72 por barril en 2018, para luego bajar a USD 69 por barril en 2020. En la actualidad, los precios son especialmente vulnerables a perturbaciones adicionales de la oferta, debido a la escasa capacidad excedente de los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y a la disminución de las reservas. Estas perturbaciones incluyen disminuciones más rápidas de lo esperado de la producción en Irán y Venezuela, acontecimientos geopolíticos, sanciones adicionales o desastres naturales. Los precios del carbón y el gas natural se han visto respaldados por una fuerte demanda como consecuencia de las temperaturas inusualmente altas registradas en Europa y Asia, que impulsaron la demanda de electricidad; sin embargo, se espera una moderación de los precios en 2019.

Gráfico 4: Los precios de la mayoría de los productos básicos agrícolas disminuyeron considerablemente en los últimos meses. Se espera que aumenten en 2019 con el alza de los costos de la energía y los fertilizantes.



Tras cobrar impulso a principios de 2018, los precios de la mayoría de los productos básicos agrícolas disminuyeron marcadamente en el tercer trimestre. Ello obedeció, en gran parte, a las revisiones al alza de las estimaciones de la producción de cultivos clave y, en menor medida, a la depreciación de la moneda de importantes países exportadores de productos básicos. Los aceites comestibles y las harinas sufrieron las mayores pérdidas luego de la imposición, por parte de China, de un arancel del 25 % a la soja procedente de Estados Unidos. Se espera que en 2018 el índice de precios agrícolas se mantenga casi sin variaciones con respecto a 2017, y que aumente casi 2 % en 2019, principalmente debido a los mayores costos de la energía y los fertilizantes. Los riesgos a la baja del pronóstico de los precios emanan de las crecientes tensiones comerciales. En cambio, la persistencia de los altos precios de la energía podría elevar los precios de los cultivos que requieren un uso intensivo de esta, sobre todo los cereales y las semillas oleaginosas. Los mayores precios de la energía acrecientan los costos de operación, aumentan los precios de los fertilizantes y lientan la producción de biocombustibles.

Gráfico 5: El debilitamiento de la demanda mundial, el fortalecimiento del dólar estadounidense y el aumento de las tensiones comerciales contribuyeron a la disminución del precio de los metales.


El índice de precios de metales y minerales del Banco Mundial bajó 10 % en el tercer trimestre (de un trimestre a otro) y marcó disminuciones en todos los metales, excepto el mineral de hierro. El debilitamiento de la demanda mundial, el fortalecimiento del dólar estadounidense y las crecientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y China contribuyeron a dicha declinación. No obstante, se mantienen las previsiones de un alza del 5 % (en promedio) de los precios de los metales en 2018 con respecto a 2017, en vista del repunte registrado a principios de año. Si bien se prevé que los precios se mantengan casi sin variaciones en 2019, los riesgos al alza de los pronósticos incluyen la posibilidad de una demanda mayor de lo esperado por parte de China, como resultado de las medidas de estímulo fiscal y monetario y de la reducción de la oferta debido al endurecimiento de las políticas ambientales. Los riesgos a la baja incluyen la posibilidad de un empeoramiento de la disputa comercial entre Estados Unidos y China.

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