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Presidente Kim: Los importantes costos humanos y económicos de la discriminación

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Jim Yong Kim sabe lo que significan los prejuicios. Debido a su condición de estadounidense de origen asiático, cuando crecía en Iowa los niños se burlaban de él haciéndole gestos de “kung fu” y le proferían insultos racistas. En una columna de opinión publicada en el Washington Post, el presidente del Grupo del Banco Mundial escribe que sus experiencias son “ofensas menores” en comparación con la discriminación que están ahora sufriendo muchos gais y lesbianas en Uganda y Nigeria, tras la entrada en vigor de nuevas leyes que podrían imponer la pena de reclusión perpetua a las personas condenadas por homosexualidad.

La discriminación institucionalizada se extiende más allá de estos países, aclara Kim; otras 81 naciones también penalizan la homosexualidad. Esto asimismo va más allá de la orientación sexual al incluir leyes que marginan a la mujer y otros grupos minoritarios. Y aparte de ser algo erróneo, Kim señala que: “La discriminación generalizada también es perjudicial para las economías. Existen pruebas contundentes de que cuando las sociedades sancionan leyes que impiden la plena participación de personas productivas en la fuerza de trabajo, las economías se resienten”.

Él puntualiza que es irónico ya que los activistas del sida, muchos de ellos gais, lucharon para lograr que todas las personas con VIH/sida tuvieran acceso a tratamiento, la mayoría de ellas en África. Kim concluye: “Al eliminar la discriminación no solo estaremos haciendo lo correcto, también habremos dado un paso esencial para garantizar el crecimiento económico sostenido, equilibrado e inclusivo de todas las sociedades”.

Lea la columna completa aquí.

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