Syndicate content

¿Quiere crear un movimiento? Puede aprender de los activistas del sida

Jim Yong Kim's picture

Creación de movimientos sociales. A menudo escucho acerca de la necesidad de impulsar movimientos en la sociedad para enfrentar una serie de arraigados desafíos mundiales como poner fin a la pobreza extrema, (i) promover una mayor igualdad de los ingresos y combatir el cambio climático. (i)

La historia está llena de cruzadas sociales exitosas y fallidas. Quienes buscan crear movimientos hoy en día deben examinar de cerca las enseñanzas de uno actualmente en curso que conozco bien: la lucha contra el sida.

La primera lección del movimiento contra este mal es creer solo en la posibilidad —pero no la inevitabilidad— del éxito. Los opositores lucharán y parecerán inamovibles. Muchos de nosotros que vivimos los primeros tiempos de la lucha contra el sida, (i) sabemos que estábamos lejos de tener la certeza de que alguna vez alcanzaríamos nuestras metas.

Por ejemplo, pasamos años luchando para conseguir tratamientos para los pobres. Aun cuando existían terapias con medicamentos que podían salvar la vida a mediados de la década de 1990, solo estaban al alcance de las personas que contaban con un buen seguro de salud o que tenían el dinero para pagarlas. Para todo el resto, el sida seguía siendo efectivamente una sentencia de muerte.

Cuando pedimos que esos tratamientos estuvieran disponibles para los pobres, nos dijeron que era demasiado costoso y difícil, y que tenían pocas perspectivas de éxito. De hecho, algunos de los líderes más importantes de la salud pública se opusieron con enfado y ridiculizaron nuestros esfuerzos, y hablaron de centrarse en la próxima generación haciendo hincapié en la prevención.

Afortunadamente, muchos otros advirtieron el sufrimiento y se sintieron obligados a actuar, o a ACT UP (hacer lo debido), que era el nombre de uno de los principales grupos de activistas relacionados con el sida. Como consecuencia de ello, millones de personas recibieron tratamiento, se salvaron millones de vidas y se evitaron costos humanos y económicos incalculables.

La segunda lección es que los activistas deben ser organizados y metódicos.

Las medicinas para tratar el sida fueron desarrolladas en parte porque los activistas atacaron todos los eslabones de la cadena de valor de los medicamentos y el tratamiento, pidiendo más financiamiento, investigación, desarrollo de fármacos y pruebas experimentales. Comenzaron con nada y, en un periodo muy breve, los científicos habían desarrollado las medicinas que sirven para tratar la enfermedad. En la actualidad, los investigadores han desarrollado más de 30 fármacos, que cuentan con la aprobación de la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

Cuando yo era estudiante de medicina a comienzos de la década de 1980, las personas infectadas con el VIH sobrevivían apenas 28 semanasHoy en día, debido a los avances mencionados, una persona joven contagiada con el virus puede vivir 50 años.
El personal sanitario y los activistas también presionaron a los ministerios del sector en todo el mundo para que integraran el tratamiento del sida en sus sistemas nacionales de salud. Recogieron y compartieron extensamente toda la evidencia sobre los mejores métodos para tratar y prevenir la enfermedad.

Esos trabajadores y activistas emplearon un riguroso enfoque en los resultados con base empírica. Esa tenacidad ha dado frutos duraderos, ha salvado muchas vidas y nos ha brindado la esperanza de que podremos poner fin a la epidemia del sida y aprovechar el potencial de millones de personas que todavía están afectadas por la enfermedad.

Estas lecciones deben ser recordadas en momentos en que creamos los próximos movimientos para acabar con la pobreza, combatir el cambio climático y reducir la desigualdad. Las cruzadas sociales enfrentan enormes obstáculos; algunos dirán que los objetivos son imposibles de lograr. Pero si los arquitectos actuales de los movimientos en ciernes identifican los impedimentos, desarrollan planes detallados para superarlos y formulan razones convincentes para alcanzar tales elevadas metas, estos movimientos pueden ser exitosos y cambiar el mundo.

 



Este blog es una adaptación de un discurso pronunciado en Tailandia por Kim cuando recibió el Premio del Príncipe Mahidol por sus pasadas contribuciones en la lucha contra el sida. El premio fue entregado también (i) al doctor Peter Piot, en el campo de la salud pública, y a los doctores David Ho y Anthony Fauci, en el de la medicina.
 
(Foto: Cocoabiscuit/Flickr)
 

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • Allowed HTML tags: <br> <p>
  • Lines and paragraphs break automatically.
By submitting this form, you accept the Mollom privacy policy.