¿Son todas las experiencias de educación en la primera infancia igualmente eficaces en función del costo?
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La evidencia a nivel internacional (i) muestra que la inversión en programas de desarrollo en la primera infancia de alta calidad (i) puede redundar en grandes beneficios económicos, en particular para los niños de grupos socialmente desfavorecidos. Como respuesta, los países en desarrollo procuran aumentar las inversiones públicas dirigidas a la primera infancia, específicamente en programas de educación preescolar. A medida que lo hacen, los encargados de formular políticas enfrentan varios desafíos y uno de ellos es decidir qué financiar. Después de todo, ya existen a nivel local diversas oportunidades en el ámbito de la educación en la primera infancia, como los grupos de juego y los jardines de infantes. Por consiguiente, los niños suelen tener experiencias didácticas muy diferentes en su transición a la escuela primaria.













Unos 2500 millones de personas no tienen acceso a servicios financieros formales en el mundo, lo cual incluye al 80 % de los pobres, es decir aquellos que viven con menos de US$2 al día. Las pequeñas empresas también se ven perjudicadas ya que hasta 200 millones de ellas declaran que carecen del financiamiento que necesitan para prosperar.