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Migration and Remittances

¿Puede algo bueno convertirse eventualmente en malo?

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¿Puede algo bueno convertirse eventualmente en malo y hay un punto en que llega a ser demasiado? Cuando se piensa en el desarrollo de Nepal, las remesas parecen ser precisamente ese factor ambiguo. Sorprendentemente, a pesar de la creciente importancia de las remesas en todo el mundo y su nivel de reconocimiento cada vez más alto, nos falta una narrativa coherente sobre el crecimiento y desarrollo de los países muy dependientes de remesas (HRDCs, por sus siglas en inglés - por una vez, puede ser necesario un nuevo acrónimo) como Nepal.
 
Si bien las remesas tienen un impacto directo sin ambigüedades en el bienestar de los hogares, las pruebas sobre cómo afectan las variables macroeconómicas son inciertas. Por otra parte, su contribución al bienestar nacional a menudo no tiene suficiente reconocimiento en los mismos países que respaldan y se mezcla con un sentimiento de vergüenza colectiva y miedo a la dependencia. En este sentido, dejamos deliberadamente a un lado el espinoso tema de los derechos de los migrantes, puesto de relieve recientemente en un artículo de The Guardian (Qatar’s World Cup ‘Slaves’), y nos centramos en el efecto económico de los flujos de remesas.
 
Nepal es un estudio de caso interesante. Forma parte de una pequeña liga de países que reciben una parte significativa de sus ingresos a través de transferencias privadas (equivalente al 25% del producto interno bruto (PIB)) y es líder mundial entre los que tienen más de 10 millones de habitantes.

El poder de las remesas de los migrantes

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Se espera que el mundo en desarrollo reciba  US$414.000 millones en concepto de remesas en 2013, un aumento del 6,3% respecto del año anterior, y que esta cifra ascienda a US$540.000 millones en 2016.

India y China representarán casi un tercio del total de las transferencias hacia los países en desarrollo este año. En India, las remesas son mayores que los ingresos provenientes de las exportaciones de tecnología de la información.

A nivel mundial, se estima que los 232 millones de migrantes internacionales envíen unos US$550.000 millones este año, y más de US$700.000 millones en 2016, según la última edición de la Reseña sobre migración y desarrollo del Banco Mundial. (i)