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Migration and Remittances

Soy un migrante

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Courtesy Jim Yong Kim


​En 1964 llegué a los Estados Unidos procedente de Corea del Sur, por aquel entonces un país en desarrollo extremadamente pobre que la mayoría de los expertos, entre ellos los del Banco Mundial, habían dado casi por perdido, al considerar que tenía pocas esperanzas de crecimiento económico.
 
Mi familia se mudó a Texas y después a Iowa. Yo tenía apenas 5 años cuando llegamos, y mi hermano, mi hermana y yo no hablábamos inglés. La mayor parte de nuestros vecinos y compañeros de colegio nunca había visto un asiático antes. Me sentía un extranjero residente en todo sentido.

¿Quién ayudará a los estudiantes universitarios desplazados de Siria?

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Hany sostiene su posesión más preciada: los certificados de su graduación de la escuela secundaria.


“Ellos son mi vida, son mi futuro. Dejé todo atrás en Siria, excepto estos [documentos]”.

En una escalada sin precedentes y con 16 millones de personas ya desplazadas y otras más viviendo bajo la amenaza de sufrir el desplazamiento, parece poco probable que la actual crisis de Oriente Medio termine pronto. La situación es poco común ya que afecta en gran medida a países de ingreso mediano, que tienen sistemas de educación bastante bien desarrollados. El país más afectado es Siria, ya que más de 4 millones de sus habitantes se encuentran refugiados en Jordania, el Líbano, Turquía y otros países de la región, y cientos de miles de personas se dirigen a Europa de manera ilegal. Además, casi 8 millones de sirios han sido desplazados (i) internamente.

Las remesas ayudan a las familias de los migrantes y además se usan para financiar a las pequeñas empresas

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Las remesas que envían los migrantes superaron la inversión extranjera directa el año pasado, convirtiéndose en el mayor aporte de capital extranjero en los países en desarrollo. El monto enviado en 2014 fue superior a los US$435 000 millones, y se espera que esta cifra sobrepase los US$460 000 millones antes de finales de 2015.

Sabemos que las remesas ayudan a costear una serie de necesidades domésticas que existen en los países de origen, tales como alimentos, vestimenta, matrículas escolares y consultas médicas. Además, los receptores las usan para realizar reparaciones y obras de construcción en las viviendas, comprar un vehículo u otro tipo de bien duradero, y pagar el costo de la partida del migrante al extranjero.

Bajo ciertas circunstancias, sin embargo, las remesas se utilizan para efectuar inversiones comerciales más que para el consumo hogareño.

Un antiguo debate: ¿Por qué las personas mayores se oponen a la inmigración?

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La Crisis del Mediterráneo (i) ha avivado el sentimiento contra los inmigrantes en Europa, añadiendo aún más desafíos al debate sobre las políticas de inmigración. También resulta evidente cuán difícil es ponerse de acuerdo sobre estos asuntos, si nos fijamos en el estado actual de la política inmigratoria de la Unión Europea: en lugar de una política común, es una colección de 28 regímenes de migración con marcadas diferencias en cuanto a apertura y flexibilidad.
 
Esto representa un dilema porque se estima que la población europea envejecerá rápidamente. Y aunque la inmigración no resolverá todos los problemas económicos de Europa, un conjunto de políticas de inmigración más abiertas y flexibles inyectará la flexibilidad y el dinamismo que tanto necesitan estas economías “canosas”. (i)

Una idea de US$100 000 millones: Usar la migración para financiar los objetivos de desarrollo

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Mientras los líderes mundiales se reúnen en Addis Abeba esta semana (i) para decidir cómo los objetivos de desarrollo serían financiados en los próximos 15 años, espero que ellos tomen en cuenta el enorme potencial de aprovechar las diásporas, la migración y las remesas. Lean esta nota, (i) que describe algunas opciones de mecanismos de financiamiento basados en el mercado que no han sido suficientemente empleados y que tienen relación directa con la migración internacional. Hasta US$100 000 millones, o más, podrían ser recaudados anualmente por los países en desarrollo, mediante:
  • La movilización de los ahorros de las diásporas: US$50 000 millones.
  • La reducción de los costos de las remesas: US$20 000 millones.
  • La disminución de los costos de contratación de los migrantes: US$20 000 millones.
  • La movilización de las contribuciones filantrópicas de las diásporas: US$10 000 millones. 

Ver más posibilidades de desarrollo y menos temor en el fenómeno de la migración

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A pesar de las advertencias de las Naciones Unidas (ONU) en el sentido de que hasta 30 000 migrantes se podrían ahogar en el mar Mediterráneo este año en esta arriesgada manera de ir a Europa, la inteligencia naval occidental calcula que entre 450 000 y 500 000 refugiados se están reuniendo en Libia para intentar cruzar en los meses del verano que se aproxima.

La desesperada condición de los jóvenes migrantes que huyen de sus países en el norte de África y el Sahel por lo que —ellos esperan— es una nueva vida de empleos y oportunidades en Europa fue analizada por los líderes mundiales en la reunión del Grupo de los Siete (G-7) en Alemania esta semana.

Ser más inteligentes en cómo reducir el costo de las remesas

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El costo de enviar y recibir dinero ©Banco Mundial


Cuando un vendedor de frutas marroquí cierra su puesto cada noche en el mercado Porta Palazzo (en italiano) en Turín, Italia, piensa en cuánto dinero ganó ese día; qué monto puede enviar a su familia en Marruecos esa semana; cuánto costará mandar ese dinero, y qué cantidad de dirhams recibirán sus familiares.

Este vendedor de frutas es uno de los cerca de 250 millones de migrantes internacionales que envían dinero a casa para sus familias. Para muchas personas de los países en desarrollo, las remesas del extranjero son una fuente confiable y estable de ingresos que les ayudan a llegar a fin de mes.

¿Las esposas de los migrantes abandonan las labores agrícolas, o ellos lo hacen?

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Ciudad de Washington. En nuestro primer día en Guatemala experimentamos lo que sería una pesadilla para un investigador.

Estábamos listos para averiguar el efecto de la migración masculina desde las áreas rurales en Guatemala en el rol de las mujeres en la agricultura. Pero cuando nos acercamos a los investigadores, a los expertos, a los responsables de formular políticas y a los funcionarios municipales, ellos estaban simplemente perplejos.

Nos advirtieron que nos costaría encontrar agricultoras con maridos migrantes —la población que esperábamos estudiar— diciendo que las familias rurales dejan de trabajar en la agricultura cuando reciben remesas. Ellos creían que la población que nos importaba era —en el mejor de los casos— pequeña y con un interés marginal, incluso si existiera.

Se necesitan más puestos de trabajo para que la migración laboral sea una opción más segura para los jóvenes

Michael Boampong's picture
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Aproximadamente 27 millones de jóvenes emigran de su país de nacimiento para encontrar empleo en el extranjero. ¿Acaso esta tendencia sugiere que la migración puede ser una solución a la preocupante situación por la que el 60 % de los jóvenes de las regiones en desarrollo están desempleados, no estudian, o participan en el empleo irregular? De acuerdo con una serie de jefes de Estado, responsables de formular políticas y otras partes interesadas (como las agencias de contratación), la respuesta es afirmativa. En 2013, el Gobierno de Malawi llegó a acuerdos con varios países para “exportar” su mano de obra joven, en un intento por crear nuevas oportunidades de empleo para su población de jóvenes en el extranjero. En otra parte, en algunos países de Asia meridional, empresas del sector privado contratan a jóvenes desempleados para trabajar en otros países.
 
La migración laboral puede exponer a los jóvenes a mejores oportunidades, incluyendo el acceso a un trabajo digno. Por ejemplo, Thomas, un joven trabajador migrante de Ghana que vive en Canadá, comentó: “La migración ha sido beneficiosa para mí; he aprendido nuevas competencias profesionales, el salario es bueno, y puedo tener un nivel de vida decente aquí y enviar algo de dinero a mis familiares en Ghana”.

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