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#16Days of Activism Against Gender-Based Violence

La violencia de género y la infección por el VIH, dos epidemias que se interconectan en Brasil

Kristin Kay Gundersen's picture
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Cada 15 segundos, (i) una mujer es víctima de violencia en Brasil, (i) y el 23 % de todas las mujeres brasileñas (PDF, en portugués) sufre violencia durante algún periodo de su vida. Las consecuencias que experimentan las víctimas de la violencia de género son numerosas y evidentes, sin embargo no han sido abordadas de manera amplia en el país. Esto conduce a la siguiente pregunta: ¿Las víctimas de violencia de género tienen un mayor riesgo de contagiarse con el VIH en Brasil?


En Brasil, 730 000 personas viven con VIH, (i) el mayor número de habitantes en América Latina y el Caribe. Brasil se encuentra, además, entre los 15 países (i) que representan el 75 % del total de personas contagiadas con VIH en todo el mundo. Aunque la epidemia de VIH en Brasil se califica como estable a nivel nacional, la incidencia aumenta en varias regiones geográficas y entre subgrupos de mujeres. (i)
 
Las tasas de violencia contra la mujer son especialmente altas en las regiones sudoriental y meridional (PDF, en portugués) del país. Estas regiones también tienen la mayor prevalencia de VIH, representando el 56 % y el 20 % de todas las personas que viven con VIH (i) en Brasil, respectivamente. En Brasil, la violencia y el VIH están claramente vinculados. (i) El 98 % de las mujeres que viven con VIH en Brasil denuncia haber sufrido violencia durante su vida y el 79 % haber padecido violencia antes de recibir su diagnóstico de VIH.

Estudio ayuda a comprender la práctica del matrimonio infantil en el Líbano

Susan Bartels's picture
También disponible en: Inglés
El matrimonio infantil ha surgido como una estrategia negativa de supervivencia entre las familias sirias que han sido obligadas a desplazarse al Líbano debido al actual conflicto en Siria. Esta práctica tiene profundas consecuencias no solo para las niñas y su bienestar físico, sicológico y socioeconómico, sino también para sus hijos, familias y comunidades, y de manera más general para el desarrollo mundial. Hasta la fecha, se han realizado escasos estudios destinados a determinar intervenciones eficaces para enfrentar el matrimonio infantil en situaciones humanitarias. Queen’s University (i) y el Centro de Recursos para la Igualdad de Género-ABAAD, (i) con el apoyo de la Iniciativa de Investigaciones sobre Violencia Sexual (SVRI) y el Grupo Banco Mundial, se encuentran investigando los factores que contribuyen al matrimonio infantil en el contexto de la crisis de refugiados sirios. A través de enfoques participativos, se identificarán estrategias basadas en la comunidad que ofrecerían otras opciones a las familias sirias, diferentes al hecho de casar a sus hijas a una edad prematura.

El impacto mundial del matrimonio infantil

 
Foto: Colleen Davison
El matrimonio infantil es una cuestión mundial de enorme importancia. Según estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas, 142 millones de niñas contraerán matrimonio a temprana edad en todo el mundo (i) entre 2011 y 2020, y una cifra adicional de 151 millones de niñas se casarán en la década posterior, lo que equivale a 39 000 niñas cada día. Las niñas casadas tienen alto riesgo de embarazos precoces y complicaciones en el parto, como parto prematuro, parto obstruido o prolongado y mortalidad materna. Los bebés hijos de madres jóvenes corren también un mayor riesgo de presentar bajo peso al nacer, muerte fetal intrauterina y mortalidad neonatal. De hecho, se cree que esta forma de violencia por razón de género impidió lograr avances en los objetivos de desarrollo del milenio 4 y 5 impulsados por las Naciones Unidas, (i) cuyas metas son reducir en dos terceras partes la mortalidad de niños menores de 5 años y reducir un 75 % la tasa de mortalidad materna, respectivamente.
 
El impacto de casarse a una temprana edad va más allá de las consecuencias en materia de salud. A medida que las niñas casadas asumen sus responsabilidades de esposas, con frecuencia no pueden continuar con su educación formal y, por tanto, su nivel de alfabetización y su potencial de ingresos en el futuro se ven limitados. Además, las niñas suelen casarse con hombres mayores y esta diferencia de edad contribuye a desigualdades poco saludables al interior del matrimonio, agravando las inequidades de género que afectan la capacidad de las mujeres para negociar la adopción de decisiones compartidas. Por consiguiente, las experiencias de violencia física, sicológica y sexual predominan más entre las niñas que se casan a temprana edad que entre aquellas que contraen matrimonio siendo adultas.