Por qué las soluciones para los jóvenes deben provenir de los propios jóvenes



El cambio climático presenta riesgos graves y cada vez más palpables en el sistema económico mundial, según una serie de estudios recientes que muestran el impacto que el cambio climático ya está teniendo en los medios de vida y el sector empresarial. Por ejemplo, el clima extremo, que puede ser exacerbada por el cambio climático, ha causado pérdidas económicas de 2,6 mil millones de dólares entre 1980 y 2012.
Hacer frente a estos riesgos constituye un imperativo económico y social. Al mismo tiempo, presenta oportunidades. Las inversiones climáticamente inteligentes, por ejemplo en infraestructuras limpias y eficientes, en la energía limpia, la agricultura resiliente, y los recursos hídricos, ofrecen rentabilidades estables y atractivas para los inversionistas y las comunidades, siempre que las condiciones sean adecuadas.
A finales de agosto estuve en Lima para la Semana del Financiamiento Climático, organizada por el Gobierno peruano, donde encontré muchas razones para ser optimista de que podemos convertir el desafío del cambio climático en una oportunidad económica. Este artículo comparte algunos temas clave que me llevé del evento.
En el periodo previo a las fiestas, se escribirá mucho sobre cómo los consumidores podemos preparar alimentos de manera segura para garantizar que los amigos y familiares recuerden una maravillosa cena y no un episodio de intoxicación alimentaria que llevó a un ser querido a la sala de emergencias.
Sin embargo, observo a menudo que otras grandes amenazas a la seguridad alimentaria –aquellas que pasan desapercibidas en las granjas, fábricas, y otros puntos vulnerables de la cadena de suministro de alimentos– no forman parte de la conversación hasta que aparecen productos alimenticios contaminados en las tiendas de comestibles y en los platos de una cena, provocando que se enfermen millones de personas e incluso causando la muerte a algunas de ellas.
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La igualdad de género es una estrategia económica acertada. Este es un punto de vista que si bien ha ganado una amplia aceptación no ha sido de la misma manera puesto en práctica. No obstante romper las barreras al empoderamiento económico y político de las mujeres se ha convertido en un compromiso para los 23 países de la Alianza para un Futuro Igualitario.