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Tenemos que actuar con audacia todos los días para lograr un cambio

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El primer Día de la Mujer se organizó en 1909 para protestar contra las condiciones de trabajo de las mujeres en el sector de la indumentaria en la ciudad de Nueva York. Desde entonces, se ha convertido en un movimiento mundial para promover la igualdad de las mujeres, que se conmemora todos los años en el Día Internacional de la Mujer.

Lo que era un hecho hace más de un siglo lo sigue siendo hoy por hoy: ningún país, organización ni economía puede alcanzar su potencial sin la participación plena e igualitaria de las mujeres y los hombres. Cuando se eliminan las barreras por las cuales se discrimina a las mujeres, no solo se logra crecimiento económico sino que también resultan beneficiados los hombres y niños, las familias, las empresas y comunidades enteras.

El tema central elegido este año para el Día Internacional de la Mujer, (i) “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”, encaja bien en nuestro mundo, que cambia con rapidez. La revolución tecnológica y digital ha generado grandes posibilidades, pero si no existe igualdad de oportunidades pueden quedar rezagadas muchas personas rápidamente. Este 8 marzo, Día Internacional de la Mujer, todos tenemos el desafío de actuar con audacia bajo el lema #BeBoldForChange para ayudar a crear una mejor cultura del trabajo y un mundo con más inclusión e igualdad de género.

En el Grupo Banco Mundial estamos dispuestos a enfrentar el desafío. Hemos acelerado las actividades en los países en desarrollo, con un renovado énfasis en la reducción de las disparidades de género en los ámbitos de la salud, la educación y la protección social; la eliminación de las barreras que impiden a las mujeres acceder a más y mejores empleos y los obstáculos para que las mujeres sean propietarias de tierras, viviendas y otros bienes, y además en el empoderamiento de las mujeres para que planifiquen sus propias vidas y tomen sus propias decisiones. También nos convertimos en la primera institución financiera internacional en alcanzar el primer nivel de la certificación EDGE (“Economic Dividends for Gender Equality”), la principal norma mundial sobre igualdad de género en el lugar de trabajo.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer 2017, vamos un paso más allá: ahora el Grupo Banco Mundial es la primera institución financiera en sumarse a la iniciativa “HeForShe” (i) de ONU Mujeres, con el compromiso de alcanzar una proporción de género 50/50 en el equipo de administración superior (vicepresidentes y estamentos superiores) para 2020 y en todos los campos técnicos para 2022, así como el segundo nivel de la certificación EDGE a más tardar en 2020.

Me enorgullece unirme a los demás impulsores de “HeForShe”: Justin Trudeau, primer ministro de Canadá; Emmanuel Faber, director general mundial de Danone; Andrew Wilson, director general mundial de Electronic Arts, y Giles York, jefe de la Policía de Sussex (Reino Unido), entre otros. La diversidad del grupo, así como la amplia gama de intereses que representan sus integrantes, demuestran el reconocimiento de que la igualdad de género no solo es una medida correcta, sino también una medida acertada.

Los líderes del Grupo de los Veinte (G-20) se han comprometido a incorporar 100 millones más de mujeres en la fuerza laboral para 2025. Asimismo, distintos altos ejecutivos de empresas de todo el mundo están redoblando su compromiso (i) de alcanzar la igualdad de género en los lugares de trabajo. General Electric anunció recientemente su compromiso de “equilibrar la ecuación” con 20 000 mujeres en puestos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas para 2020, y una representación 50/50 en los programas iniciales en campos técnicos.

Todavía queda mucho por hacer para alcanzar estos objetivos. Existen demasiados obstáculos, sobre todo en el ámbito de la igualdad económica. En el informe Mujer, Empresa y el Derecho 2016: Alcanzando la igualdad, (i) los economistas del Banco Mundial identificaron 155 economías que tienen al menos una ley que limita las oportunidades económicas de las mujeres, 100 que imponen restricciones sobre el tipo de trabajo que estas pueden realizar, y 18 en las cuales los esposos pueden impedir que sus esposas trabajen.

Si bien estamos avanzando, nuestros esfuerzos tienen que ser más rápidos y más audaces. Según la medición más reciente (i) de las disparidades de género a nivel mundial, realizada por el Foro Económico Mundial, los avances hacia la igualdad económica alcanzaron su pico en 2013 y se están desacelerando. Si esta tendencia continúa, tardaremos 170 años en poner fin a la desigualdad económica.

Es demasiado tiempo. Debemos actuar. Es hora de #BeBoldForChange.

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