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¿Qué tienen en común la tala y la pesca ilegales?

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Fishing off the coast of Namibia. John Hogg/World BankLa industria de la pesca y la acuicultura supera los US$190 000 millones anuales y se estima que el empleo de 240 millones de personas depende de estas actividades. Es indudable que los océanos generan un gran negocio. Y donde se pueden obtener ganancias, seguramente siempre habrá personas que no respetan las reglas. Como resultado, los cálculos muestran que un 18% (i) de la pesca en el mundo se realiza de manera ilegal.
 
¿Por qué debe importarles esto a las personas que se preocupan por el tema del desarrollo? La pesca ilegal hace peligrar los medios de subsistencia de los pobres que dependen del mar para su sustento. La evasión de los regímenes de impuestos y regalías puede privar a los países en desarrollo de cientos de millones de dólares al año en ingresos, recursos muy necesarios para estas naciones. En algunas regiones, la tasa de esta actividad ilícita es lo suficientemente alta como para poner en peligro la gestión sostenible de un recurso que ya es explotado de modo excesivo.

Los países deben tomar más en serio la lucha contra la pesca ilegal. En un reciente artículo, (i) describimos la forma en que los encargados de la formulación de políticas podrían usar las técnicas de la lucha contra la tala ilegal para combatir la pesca que no cumple las normativas. El enfoque de una aplicación de las leyes sobre recursos ambientales y naturales (ENRLE, por sus siglas en inglés) que proponemos incluye un método estructurado de prevención, detección, represión del delito y recuperación del recurso. Los esfuerzos contra la tala ilegal han demostrado que esto es más eficaz para hacer cumplir la ley que mezclar y combinar al azar las intervenciones tanto en las etapas iniciales como en las más avanzadas.
 
Permítanme explicar qué significaría este enfoque en la práctica.
 
La prevención se basa en reducir las oportunidades y medios para cometer delitos. Esto significa limitar el acceso abierto a la pesca, cuidar los recursos y regular la flota pesquera mediante el aumento de los costos y haciendo más difícil la realización de la pesca ilegal.
 
La detección se puede usar para debilitar las posibles intenciones de cometer delitos, y en este campo se necesitan inversiones en tareas de vigilancia e inteligencia. El descubrimiento de estas actividades ilegales, puede hacer que los potenciales delincuentes piensen más en el balance entre riesgo y recompensa.
 
Por lo general, la represión -como una estrategia de último recurso- implica que el sistema de justicia penal persiga, condene e imponga sanciones a los delincuentes. Si se realiza de manera eficiente puede transformarse en un elemento disuasivo porque aumenta el riesgo y el costo de la pesca ilegal.
 
Este enfoque permite que quienes dependen de los recursos ambientales y naturales sigan buscando sus medios de subsistencia y al mismo tiempo centra sus intervenciones en aquellos que participan en el negocio por codicia. También puede ayudar a identificar las instituciones y actores para saber qué tipos de  inversiones y reformas son necesarias,  determinar dónde están los cuellos de botella que impiden abordar la pesca ilegal, y qué tácticas y estrategias pueden ser mejor utilizadas. Por último, se puede profesionalizar el esfuerzo contra la pesca ilegal, ya que permite un diálogo ordenado entre autoridades y actores de una amplia gama de especialidades y jurisdicciones.
 
A nivel mundial, las medidas para limitar la pesca ilegal siguen siendo insuficientes. Sin embargo, ya se pueden observar ciertos avances gracias a la estrategia de ENRLE. Por ejemplo, el Proyecto Regional de Pesca de África Occidental –en estrecha coordinación con las actividades respaldadas por Estados Unidos, la Isla de Man, el Reino Unido y la Fundación de Justicia Ambiental– está demostrando la eficacia del enfoque a través de los informes que se reciben sobre una mayor disponibilidad de peces para los pequeños pescadores después de los esfuerzos sistemáticos de aplicación de las leyes contra la pesca ilegal en la zona.
 
Los administradores pesqueros necesitan muchos cambios de las políticas más allá de un mayor cumplimiento de las normativas para restablecer el equilibrio de las reservas mundiales de peces. Pero si queremos tener éxito, la lucha contra la pesca ilegal tiene que ser parte de la agenda. ENRLE es un mecanismo que puede ayudar a los países a proteger sus recursos para las personas que más dependen de ellos.
 
Nota: Este blog resume el artículo Conceptualizing maritime environmental and natural resources law enforcement – The case of illegal fishing (Conceptualización de la aplicación de las leyes sobre recursos medioambientales marítimos y naturales - El caso de la pesca ilegal), actualmente en proceso de impresión y cuyos coautores son Klas Sander, Julian Lee, Valerie Hickey, Victor Bundi Mosoti, John Virdin y William B. Magrath.
 
Foto: Buques pesqueros en Namibia. John Hogg/Banco Mundial.
 

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