Syndicate content

Malala: Una luchadora incansable por la educación de las niñas

Ravi Kumar's picture
Esta página en: English | العربية | Français
Jim Yong Kim, presidente del Grupo del Banco Mundial, con Malala Yousafzai, el 11 de octobre 2013.
 

Hace un año y dos días, una adolescente iba en un autobús escolar en el norte de Pakistán. De pronto, un pistolero talibán subió al vehículo. Le disparó. Ella casi murió.

Hoy, ella habló sobre su lucha apasionada y valiente por la  educación de las niñas con el presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, en la ciudad de Washington. Vestida con una túnica anaranjada y un pañuelo negro en la cabeza, Malala Yousafzai, de 16 años, expresó de manera elocuente sus profundas opiniones sobre la enseñanza de las niñas en el mundo. 

“Quiero ayudar a los niños que no van a la escuela”, dijo Malala, sentada en un escenario cuyo telón de fondo decía “Soy Malala”, el título de su nuevo libro publicado esta semana.

Respondió una serie de preguntas del público, algunas personales, otras acerca de su causa. Dijo que aunque su clase favorita es la física, no le va muy bien en esta materia. Compartió lo que sucede en su hogar, como el hecho que sus hermanos a veces no entienden la importancia del trabajo que ella está haciendo, que es empoderar a las niñas.

Malala fue conmovedora y elocuente, pero también humilde y divertida.

“Te has convertido en un agente de cambio”, le dijo Kim a Malala. Él anunció una donación de US$200 000 para el Fondo Malala, una organización creada por ella que promueve el acceso a la educación para las niñas.

Aun cuando el mundo ha hecho notables avances en las últimas décadas, 32 millones de los 62 millones (i) de niños que no asisten a la escuela son mujeres. Malala quiere cambiar eso.

Educar a las niñas, dotándolas de las habilidades para competir en la economía global, no solo se debe hacer porque es lo correcto, sino también porque es una estrategia económica acertada. Las mujeres representan el 40% de la fuerza laboral en el mundo. Sin embargo, ellas siguen siendo uno de los recursos más subutilizados. Esto se puede cambiar si empezamos a hacer todo lo que podamos para asegurarnos de que cada niña tenga acceso a educación de calidad, como lo sostiene Malala.

Ya existe abrumadora evidencia de por qué es imprescindible educar a las niñas. Una niña con un año adicional de estudios (i) puede ganar hasta 20% más en su edad adulta. La educación de las mujeres ya ha evitado la muerte de más de 4 millones de niños entre 1970 y 2009.

He conocido de primera mano las desventajas y las ventajas de la educación de las niñas. Soy la primera generación en mi familia en ir a la universidad y en retrospectiva he podido entender las dificultades que mi madre enfrentó mientras nos educaba a mis hermanos y a mí. Ella no podía ayudarnos con nuestras tareas o con los problemas que enfrentábamos en la escuela. Peor que eso, como he escrito antes, ella ha tenido inconvenientes para hacer cosas tan básicas como abrir una cuenta bancaria o usar un teléfono.

De alguna manera, mi país, Nepal, es como Pakistán. Ambos han reprimido tradicionalmente a las niñas y las mujeres. Pero las cosas están comenzando a cambiar. En Nepal la matrícula primaria neta ha aumentado a 95% (i) y se ha alcanzado la paridad de género. Mi país también ha sido capaz de reducir a la mitad el número de madres que mueren en el parto.

Es difícil no estar agradecido por la atención que Malala ha concitado acerca de la importancia de que el mundo debe actuar inmediatamente para empoderar a las niñas. En la medida que enfrentamos retos globales, es más importante que nunca para nosotros garantizar que toda la humanidad esté preparada para abordar los problemas comunes. No podemos resolver temas como el cambio climático o el empleo juvenil si no garantizamos que las niñas reciben educación y pueden participar en la sociedad y la economía.

Malala representa las aspiraciones de las niñas desde Bangladesh hasta Brasil. Ella es esa voz que sacude nuestra conciencia moral y nos pide que hagamos lo que ya deberíamos haber hecho: asegurar que ninguna otra niña enfrente amenazas cuando intenta conseguir educación como le ocurrió a ella.

Hoy, en el Día Internacional de la Niña, recordemos la visión de Malala y hagámosla una realidad.

Como Malala dijo, “creo que, cuando trabajamos juntos, es muy fácil que consigamos nuestros objetivos”.
 

Malala pide educación para las niñas

Añadir nuevo comentario