Syndicate content

Añadir nuevo comentario

Los jóvenes inventan su futuro

Ravi Kumar's picture
Esta página en: English | Français
#youthday 2013Los jóvenes inventan su futuro. Estudiantes del Tailulu College, Nuku'alofa, Tonga. Foto: Tom Perry / Banco Mundial
 

Kelvin Doe consideró que las baterías eran demasiado caras para un proyecto en el que estaba trabajando en 2009. Decidió usar ácido, soda y piezas de metal que encontró en contenedores de basura de su barrio para hacer su propia batería. Doe, un habitante de Sierra Leona que entonces tenía 13 años, construyó un generador para iluminar su casa y operar una estación de radio FM que él mismo creó. En la actualidad da trabajo a sus amigos en la emisora radial.

Los inventos de Doe llamaron la atención de David Sengeh, un estudiante de doctorado del Laboratorio de Medios del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Doe participó en un desafío de soluciones (i) que Sengeh puso en marcha en 2012, en el cual pidió a “estudiantes inventar soluciones a problemas de su vida diaria”. (i)

Sengeh, (i) quien también es de Sierra Leona, quería ayudar a jóvenes de países en desarrollo a encontrar respuestas a los problemas locales. Él hizo los arreglos para que Doe, uno de los tres ganadores, se convirtiera en practicante residente del Laboratorio de Medios del MIT.

Este es para mí un ejemplo perfecto de jóvenes que además de encontrar soluciones, a pesar de todas las dificultades, también colaboran entre sí.

Hoy en día, el mundo tiene la mayor población juvenil en toda la historia. Hay más de 1.200 millones de jóvenes (pdf) de entre 15 y 24 años, y el 90% de ellos vive en países en desarrollo como Sierra Leona. Esto es a la vez una oportunidad y un reto. Casi 75 millones, es decir, el 12,6% de los jóvenes está desempleado a nivel mundial, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En las regiones más pobres del mundo, la mayoría de ellos trabaja en el sector informal, donde reciben salarios más bajos y casi no tienen oportunidad de avanzar profesionalmente.

La falta de perspectivas laborales inmediatas y seguridad financiera ha estimulado la iniciativa empresarial de algunos jóvenes para enfrentar sus problemas. Hemos visto cómo jóvenes innovadores combaten la corrupción en América del Sur o la violencia contra las mujeres en Asia meridional.

En el Banco Mundial, hacemos participar a los jóvenes de más de 100 países a través de los medios sociales, seminarios, hackatones y concursos. Sabemos que los jóvenes se preocupan por el medio ambiente, el buen gobierno y las oportunidades. Se ven a sí mismos como factor de un cambio socioeconómico positivo. La primavera árabe y las protestas en India para prevenir la violencia contra la mujer son expresiones de su poder para demandar o generar un cambio. También son un activo para el crecimiento económico y la creación de empleo.

Un 75% de la población del planeta tiene acceso a un teléfono celular. Los jóvenes son los pioneros de la tecnología móvil. Ellos son los inventores y consumidores de este mundo conectado. Naturalmente, se están dando cuenta de su potencial para resolver problemas, exigir la rendición de cuentas por parte de sus Gobiernos y dar forma al mundo en el que quieren vivir.

En la actualidad, los jóvenes tienen aspiraciones diferentes que las generaciones anteriores. No definen el éxito en términos de riqueza material, sino de la capacidad de acceder fácilmente a recursos para ellos y sus pares. Intercambian conocimientos mediante clases en línea y medios sociales. Están trabajando para lograr una sociedad más tolerante, sostenible y justa.

Es instructivo volver brevemente a cómo Doe creó baterías a partir de la basura. Y de qué manera Sengeh ayudó a Doe, que nunca antes había viajado a más de 10 millas de su ciudad natal, a trasladarse al MIT para aprender y compartir su historia. Doe creó pilas porque su barrio no solía tener electricidad. También permitió que sus vecinos utilizaran su generador casero para cargar sus teléfonos móviles. Sengeh, un sobreviviente de la guerra civil, descubrió a Doe porque quería ayudar a los jóvenes de su país. Se conocieron gracias a su esperanza compartida de ayudarse a sí mismos y a Sierra Leona.

El cambio en los valores y el acceso a la tecnología son los que dan poder a millones de jóvenes como Doe y Sengeh para superar los desafíos actuales. La idea de éxito va cambiando a medida que los jóvenes trabajan incansablemente por su futuro colectivo. ¡Los jóvenes están destinados a inventar un futuro más promisorio!