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La educación ayuda a los jóvenes de Afganistán a reconstruir su país, asolado por la guerra

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La educación ayuda a los jóvenes de Afganistán a reconstruir su país, asolado por la guerra

La llamaban “la escuela quemada”, y los niños no podían asistir a clases. Al igual que muchas otras cosas afectadas por años de conflicto en Kabul, capital de Afganistán, la Escuela Nahid Shaid fue víctima de la violencia que destruyó numerosos aspectos del país.

Pero la situación ha cambiado para mejor, y hoy la escuela no solo está renovada y en funcionamiento, sino que trata de satisfacer la creciente demanda de educación. Este establecimiento atiende todos los días en cuatro turnos a 6200 alumnos.

Esta recuperación se debe en gran medida al Programa de Mejora de la Calidad de la Educación, que forma parte de una serie de proyectos respaldados por el Banco Mundial y el Fondo Fiduciario para la Reconstrucción de Afganistán (ARTF, por sus siglas en inglés) en este país devastado por la guerra.
De todos los objetivos de desarrollo del milenio (ODM), la enseñanza primaria (en particular, de las niñas) es el de más impacto en la eliminación de la pobreza. Por este motivo, desde 1962 el Banco Mundial ubica la educación en la primera línea de su misión de luchar contra la pobreza, y es el principal organismo de financiamiento externo de este sector en el mundo en desarrollo.

Otro de los proyectos que el Banco y el ARTF han apoyado en Afganistán es el Programa de Fortalecimiento de la Educación Superior, destinado a recuperar progresivamente el funcionamiento básico de un grupo de universidades importantes del país.

Gracias al proyecto, edificios nuevos y luminosos se erigen en lugar de las ruinas en la Universidad de Kabul, cuya Facultad de Ciencias fue destruida durante la guerra civil a comienzos de la década de 1990. En la actualidad, cerca de 1500 alumnos estudian ciencias en los dos edificios de esta facultad. Representan una pequeña parte de los 20 000 jóvenes que solicitaron vacantes el año pasado.
Mientras tanto, para preparar a la nueva generación de funcionarios y gerentes de empresas, el Banco y el ARTF respaldaron el Proyecto de Desarrollo de Habilidades, (i) cuyo objetivo consiste en ayudar a la próxima generación para que tenga la oportunidad de adquirir las habilidades más avanzadas en el campo de la informática y la contabilidad, entre otros.

Como resultado de este proyecto, cerca del 52% de los más de 1000 graduados de la primera promoción encontraron empleo inmediatamente, mientras que el resto ha comenzado a cursar estudios superiores.

“Nuestro país ha sufrido 30 años de guerras, y todo está dañado”, dice Humaira Mohmand, de 19 años, una de las beneficiarias del proyecto. “Este programa nos enseña a ser buenos gerentes para contribuir al desarrollo de Afganistán”.

Este es el primer paso hacia la reconstrucción de cualquier nación que haya padecido conflictos. Por este motivo el Banco Mundial procura luchar contra la pobreza y terminar con ella, no solo en Afganistán, sino en todo el mundo.