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Eliminar la violencia contra la mujer: un reto de todos

Gisella Consiglieri Alvarado's picture

A veces, al ver los noticieros y leer los titulares de los diarios, veo que lo que podría ser una el argumento de una novela de terror es la realidad de miles de mujeres que día a día viven con la violencia; con el temor, la inseguridad y el dolor.

Ha habido 31,000 casos de violencia atendidos por el Programa Nacional contra la violencia familiar y sexual en el Perú durante el 2011. ¿Las principales víctimas? Mujeres entre los 18 y 59 años de edad.  Además, se calcula que cada mes 9 mujeres son asesinadas por sus parejas o conocidos.

El hogar es uno de los principales escenarios donde suele ocurrir la violencia. Es decir, dentro del mismo espacio que en teoría está destinado a formar y desarrollar a las personas para que alcancen todo su potencial. ¿Cómo podemos pensar en el desarrollo de un país o en una sociedad más justa cuando en los propios hogares  se vulneran los derechos y la dignidad de tantas mujeres?

Un problema tan complejo como la violencia familiar, el abuso sexual,  la trata de personas, el feminicidio, el hostigamiento sexual y la homofobia[1] necesita de una respuesta articulada, vigorosa y congruente.

Nos afecta a todos  ya sea directa o indirectamente, ya que las víctimas sufren de profundas huellas a nivel físico y emocionales que afectan también a las demás personas del hogar y a sus comunidades.

Ante este gran reto es necesario que comencemos por nosotros mismos.

Podemos informarnos y prestar atención a nuestro alrededor; es muy probable que alguien que conoces esté sufriendo de abusos.  Hay que prestar particular atención ya que las víctimas tienden a guardar silencio ya sea por complicidad como por la “naturalidad” del mismo.

También podemos sensibilizar a otros jóvenes en nuestros centros de estudio, trabajo, comunidad, líderes de opinión, para que entre todos, junto a las empresas y el estado, podamos elaborar estrategias y actividades para prevenir y erradicar este problema.

Al final del día, cuando apago el televisor o dejo el periódico, podría olvidarme momentáneamente de todo esto. Pero no,  siempre he de recordar que solucionarlo también es tarea mía. Ya sé por dónde empezar. Todo es cuestión de decisión. Y, tu: ¿Qué estás haciendo para que la violencia contra la mujer deje ser parte de nuestra cotidianidad?

 


[1] Fuente: Plan Nacional contra la violencia hacia la mujer 2009 – 2015. Pág 5. Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social. http://www.mimdes.gob.pe/attachments/322_PNCVHM_2009-2015.pdf

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