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Empresa privada cambia carbono por agua limpia y mejor salud en Kenya occidental

Carmen Elsa Lopez Abramson's picture

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A una hora de andar por un camino peligroso se encuentra el tesoro natural más hermoso de la Provincia Occidental de Kenya: el bosque de Kakamega. El tamaño de esta joya de la naturaleza se está reduciendo debido a la  insaciable demanda de sus maderas por los habitantes de la región  

Una de las  razones por las que los habitantes de la región están acabando con el bosque  es que ellos necesitan hervir el agua de los ríos y arroyos locales para que sea seguro beberla. Esto no sólo agota el bosque y emite bióxido de carbono ( CO2 )   —que contribuye al cambio climático—, sino que a menudo, quienes van a buscar leña y la llevan a casa son jóvenes que pasan todo su tiempo en el bosque en vez de ir a la escuela.

Con poco dinero, muchos habitantes de la región necesitan tomar todos los días, difíciles decisiones inescrutables como las de comprar comida para alimentar a sus niños o comprar la leña para hervir agua.

En 2010, mi marido, Evan Abramson, y yo acabábamos de producir  un documental titulado “Cuando el agua se acaba”, sobre este recurso en África oriental, cuando nos encontramos con Mikkel Vestergaard, de la empresa suiza Vestergaard Frandsen (enlace en inglés), que nos contó de su campaña  sobre el programa “ Carbono por Agua”, que lleva a cabo conjuntamente con el Ministerio de Salud Pública y Saneamiento de Kenya.

El programa contrató a 8 000 trabajadores comunitarios en la Provincia Occidental para distribuir e instalar gratuitamente casi 900.000 purificadores de agua “LifeStraw Family” los cuales pueden  filtrar el agua para una familia de cinco personas durante tres años, reduciendo el riesgo de enfermedades y la necesidad de leña.

Cuando oímos cómo una compañía con fines de lucro podía traer tantos beneficios para tanta gente haciendo las cosas de manera diferente, nos dimos cuenta de que todavía hay muchas esperanzas de solucionar los problemas del mundo en desarrollo.  De manera que nos asociamos con Vestergaard Frandsen para contar la historia de Carbono por Agua.

Evan y yo visitamos un pueblo en donde se distribuyeron los purificadores , entrevistamos a las enfermeras, doctores, expertos ambientales, miembros del clero, funcionarios civiles y personal del programa, para que compararan sus experiencias antes y después de la instlación de los filtros de agua.

La diferencia era notoria, incluso recién a seis semanas del reparto inicial. Cada casa que Evan y yo visitamos tenía un filtro nuevo. Una enfermera contó entusiasmada cómo había visto ya una reducción en la fiebre tifoidea entre los niños de su distrito. (Los estudios del impacto en la salud están en curso, y la evidencia anecdótica apunta a mejoras en varios indicadores.)

Ahora más de 4,5 millones de kenyanos tienen la capacidad de purificar su agua en casa. Ninguna familia, Gobierno o donante ha pagado por esto. El programa, que durará 10 años, es financiado por los créditos de carbono, que obtiene Vestergaard Frandsen al conseguir una disminución en la demanda de madera.

Los auditores independientes encontraron que en los primeros seis meses del proyecto, se ha logrado disminuir alrededor de 1.4 millones toneladas de emisiones de carbono. Estas compensaciones serán vendidas entonces en mercados de carbono del mundo y gran parte de los ingresos se reinvertirá en los esfuerzos en curso de educación de la comunidad.

Una de las razones por la que amamos este proyecto es porque es autosuficiente. Y un estudio ha señalado que más del 90% de las familias que recibieron el filtro lo  utilizan regularmente, de modo que estamos ansiosos esperando más efectos positivos para la salud.

Contar esta historia en el cine, en un formato de documental corto (solamente 22 minutos) era un desafío: pasé muchas noches editando material bajo un mosquitero.

Mientras hacíamos la película, me enteré de que tenía cinco semanas de embarazo. El paludismo, junto con la pulmonía y la diarrea, es una gran causa de mortalidad infantil en la Provincia Occidental, y es también peligroso  especialmente para las mujeres embarazadas. 

Evité las picaduras aplicándome repelente de mosquitos, escondiéndome rápidamente bajo el mosquitero durante el atardecer y usando mangas largas y pantalones a pesar del calor; o sea tomé todas las precauciones posibles.  La historia era demasiado importante y, por supuesto, las 5 millones de personas que viven en la provincia enfrentan estos peligros a diario.  

Desde que volvimos de Kenya, el documental ha provocado importantes conversaciones en París, Durban, Ginebra y Nueva York sobre cómo se entrecruzan la salud pública y el cambio climático y estuvimos encantados cuando nos enteramos de que se exhibirá en el Banco Mundial el 22 de marzo de 2012 con ocasión del Día Mundial del Agua.

Llevaremos a nuestro bebé, Luz, a su primer festival de cine y continuaremos creando conciencia acerca de los complejos temas que rodean al agua y el cambio climático en el futuro.

Nuestra meta es inspirar a los líderes empresariales, a los responsables de formular las políticas y a los consumidores a que se desafíen a sí mismos a hacer las cosas un poco diferentes por el bien común.

Puedes saber más sobre la película en: www.carbonforwaterfilm.com (enlace en inglés).

Foto: Evan Abramson

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