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Joven emprendedor africano cuenta con las orugas del karité para combatir la malnutrición

Anne Senges's picture
Plat de chenilles de karité

Mientras el karité es un árbol conocido por sus nueces, que se usan para producir una mantequilla a la que se atribuyen innumerables beneficios (en especial, cosméticos y nutritivos), se sabe mucho menos acerca de las orugas que se alimentan de sus hojas. Y esto es precisamente lo que un joven burkinés quiere cambiar. 

“Este insecto parece insignificante, pero tiene el contenido proteico más alto de todos los alimentos en Burkina Faso”, sostiene Kahitouo Hien, un agroquímico y fundador de FasoPro, una nueva empresa que usa orugas del karité para desarrollar productos nutritivos. Este joven está convencido de que el “chitoumou” (oruga del karité, en la lengua diula) puede desempeñar un papel clave en la lucha contra la malnutrición, un flagelo que continúa provocando estragos en su país.

¿Te parece loca la idea? En este país donde la mitad de los niños sufre de malnutrición, las orugas del karité son una parte cada vez más común de la dieta. Kahitouo es oriundo de la región de la cuenca alta en la parte occidental del país, “donde el consumo de orugas del karité es alto. Pero fue mientras estudiaba bioquímica en la Universidad de Uagadugú  que descubrí el verdadero potencial nutritivo de este insecto que contiene hasta 63 % de proteínas y es rico en hierro y en omega 3”, explica.  

Kahitouo - FasoProCuando obtuvo su maestría, Kahitouo se matriculó en el International Institute for Water and Environmental Engineering (2iE) (i), una escuela de ingeniería en Uagadugú (la capital de Burkina Faso) que proporciona capacitación empresarial a los estudiantes y tiene una incubadora de empresas emergentes que les ofrece a los graduados la oportunidad de poner en marcha sus propios negocios. “Nuestra misión es plantar la semilla del espíritu emprendedor en nuestros estudiantes, alimentarla y ayudarlos a conseguir que broten hermosos frutos”, explica Lisa Barutel, responsable de las iniciativas empresariales en 2iE, institución que forma a “ingenieros-emprendedores innovadores” (nota del editor: 2iE recibe apoyo financiero del Banco Mundial).

Fue mientras estudiaba en 2iE que la idea de Kahitouo, con la ayuda de uno de sus compañeros, se transformó en un proyecto de una empresa social. Las orugas, que se recogen entre junio y septiembre, siguen siendo un alimento estacional que se seca y se vende en los mercados bajo condiciones higiénicas a veces cuestionables. Kahitouo cree que una vez que las orugas puedan ser empaquetadas en envases esterilizados, él podrá venderlas todo el año.  

“No estamos intentando transformar la vida cotidiana de la gente; más bien, nos inspiramos en la vida cotidiana para encontrar soluciones al flagelo de la malnutrición. Y estamos haciendo esto simplemente a través del empaquetado de orugas frescas con el fin de preservar sus propiedades nutritivas”, aclara.

Pero las ambiciones de este joven emprendedor no terminan ahí. De hecho, él se ha fijado otra meta que es muy especial: combatir la pobreza en áreas rurales y crear trabajos para las mujeres, porque son ellas las que están criando las orugas.

Más de 10 000 euros recaudados en KissKissBankBank

El desafío: recaudar fondos para financiar la fase experimental de su proyecto. “Ningún donante pondrá su confianza en ti si no te has probado en el mercado, pero para hacer esto tienes que haber presentado ya una serie de productos”, cuenta Kahitouo.

En 2012, FasoPro creó expectación al ganar el premio de la mejor empresa social emergente (y un cheque de US$10 000) en la Competencia Mundial de Emprendimientos Sociales, (en francés) que organizan ESSEC y la Universidad de California en Berkeley. Después de unirse al universo de las empresas emergentes, Kahitouo descubrió el financiamiento colectivo, que es todo un fenómeno en Estados Unidos. A comienzos de 2014, este joven lanzó una campaña en KissKissBankBank (en francés) —un  sitio de financiación colectiva  que recauda fondos de los usuarios de Internet— y pidió 10 000 euros para financiar la compra de orugas y su empaquetado en envases especiales que garanticen la calidad de los productos.

El concepto se está imponiendo. FasoPro y sus orugas del karité han conseguido que más de 209 personas contribuyan un total de 10 661 euros, y ayuden así a Kahitouo a realizar su proyecto. Para agradecerles, Kahitouo se ha comprometido a enviar paquetes de orugas a todas las personas que hayan contribuido 40 euros (o más). Gracias al éxito de la recaudación, FasoPro podrá comenzar la comercialización de su primer producto, “Toumou'Délice”, en paquetes de 200 gramos, 500 gramos y 1 kilo en septiembre de 2014. ¿Quién sabe? ¡Quizás pronto verás orugas de FasoPro en los estantes del supermercado de tu barrio!

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