Syndicate content

Jóvenes universitarias cambian vidas y cumplen sueños

Ana C. Mercado y Yunuen Galindo's picture

Huxiquilucán, Estado de México- Cuadernos mojados por las goteras, techos de lámina, una maestra por cada dos grupos, piso de tierra, clase de música sin instrumentos, futbol sin balón… esta era la realidad de la escuela Francisco Javier Mina cuando la conocimos y supimos que no nos podíamos quedar indiferentes.

Lo más impresionante fue ver las condiciones de esta escuela, que se encuentra a la mitad de una de las ciudades más grandes del mundo, y poder ver el contraste y la desigualdad en la que estos niños tienen que vivir día a día.

La escuela contaba con dos salones principales  de clases a medio construir,  hechos con láminas. Cuando llueve, el ruido es ensordecedor,  las aulas son bastante inseguras, especialmente porque el salón de clases es para niños de 7 a 10 años.

Tenía otros cinco salones más pequeños divididos a la mitad con cajas de cartón, lo que dejaba un espacio aún más pequeño para un total de cuarenta y cinco niños; el ruido y el calor hacían que los niños no pudieran estudiar adecuadamente.

La zona conurbada a la Ciudad de México, en donde se encuentra la escuela, es muy insegura y  los alumnos de bachillerato toman clases en el turno vespertino. Las jóvenes, al salir en la noche de clases, corren grandes riesgos.

Gracias a la falta de protección, un aula que tenía equipos de video y de medios audiovisuales en donde los estudiantes tomaban clases remotas y que en México se le conoce como “Telesecundaria”, fue asaltada por ladrones y el equipo robado.

En total en la escuela estudian 551 alumnos, desde preescolar hasta preparatoria en condiciones inhumanas que  no son adecuadas para estudiar y desarrollarse. La escuela  pedía a gritos ayuda y atención.

¿Cómo nos involucramos?

En la junta de inicio de semestre que tuvimos todos los Presidentes la Acción Social Universidad Anáhuac,  nos conocimos y nos dimos cuenta que aunque veníamos de diferentes carreras, relaciones internacionales y arquitectura, nos unía las ganas de hacer una diferencia en nuestra comunidad.

Al final de la junta hablamos de unir fuerzas y muy pronto ya estábamos visitando la escuela.

Ana Cecilia está en un programa de liderazgo en Compromiso Social, llamado Impulsa, por  lo cual tenía que tomar una materia llamada “Administración de Proyectos de Responsabilidad Social”.

Para la clase teníamos que identificar un problema y encontrarle solución, haciendo todo un plan de trabajo e investigación intensiva.

Fue perfecta oportunidad para desarrollar el plan de acción sobre la escuela, que iba desde la mejora de las instalaciones y aportación de material educativo, hasta brindar apoyo de Brigadas Psicológicas y Pedagógicas, incluyendo a alumnos de la Universidad Anáhuac.

Un gran paso a favor del proyecto, fue el abrir los ojos del gobierno municipal, que aun sabiendo las condiciones en las que se encontraba la escuela no había hecho nada. Para finales de Junio de 2011 ya habían construido 5 salones más.

Construyendo, una asociación que busca impulsar la solidaridad en el voluntariado a través de proyectos de construcción en las comunidades más necesitadas de nuestro país, buscaba un proyecto para la servir del lado local para un proyecto del “World Bank’s Youth Innovation Fund (YIF)”. Así terminamos asociadas con los jóvenes del Banco Mundial en Washington.

Con ayuda de nuestros amigos en el Banco Mundial adaptamos el proyecto a las especificaciones de la convocatoria la cual buscaba implementar tecnología y modelos sustentables para la ayuda de la comunidad.

Es difícil expresar la alegría que nos dio saber que habíamos ganado, que una institución tan importante, nos iba a ayudar con el proyecto y que íbamos a poder empezar a construir un sueño con nuestras propias manos.   

El proyecto consiste en la creación de una página de internet, ecoclassroom.org,  en la cual motiva a las comunidades en todo el mundo a agregar tutoriales, compartiendo sus conocimientos con sus propios métodos, de construcción de salones sustentables.

Construyendo los tutoriales en base a la construcción del salón en la escuela con ayuda de nuestros voluntarios. También se construyó y escribió un tutorial de un sistema de recolección y  purificación de agua pluvial el cual está actualmente funcionando en la escuela. El proyecto fue un gran trabajo en equipo entre Construyendo, nosotras y  nuestros amigos del Banco Mundial.

El apoyo que recibimos de Construyendo y el Banco Mundial al ganar el premio fue un impulso extraordinario. No solo tuvimos la oportunidad de construir un nuevo salón si no que esta vez le dimos un sentido mucho más profundo el de la ecología y la tecnología.

Actualmente la escuela cuenta con un salón de cómputo con 20 computadoras e internet y una biblioteca, una cancha de basquetbol con balones y suficientes salones pero aún falta mucho más.

En el tiempo que hemos tenido la oportunidad de convivir con esta comunidad hemos encontrado grandes talentos. Infantes con grandes sueños pero tristemente con difíciles expectativas para el futuro.

Este proyecto no sólo construyó y remodeló las paredes de la escuela sino que impulsa los sueños de los alumnos que son el presente y el futuro de nuestro país. 

Añadir nuevo comentario