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Orquesta juvenil de Afganistán trae bellas melodías al Banco Mundial

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Afghanistan National Institute of Music Concert
Jóvenes estudiantes de Afganistán exhibieron su talento musical
durante una presentación en el Banco Mundial.

Ciudad de Washington, 8 de febrero 2013–Hay días en los que la fe en la humanidad no solo se recupera sino que se fortalece. Hoy fue uno de esos.

En una soleada tarde en la ciudad de Washington, jóvenes estudiantes de Afganistán exhibieron su talento musical durante una presentación en el Banco Mundial.

El grupo de músicos de entre 9 y 21 años, que había viajado desde un lejano país devastado por la guerra para mostrar su arte me inspiró y emocionó. Dado que crecí en Nepal durante un conflicto civil que duró una década, puedo identificarme de alguna manera con su dedicación, persistencia, y determinación a sobresalir a pesar de todas las adversidades.

Allí estaban, ubicados sobre una alfombra roja con una sonrisa en sus rostros, deseosos de impresionar a la audiencia. La primera fila estaba formada por niños que sostenían sus instrumentos musicales y vestían kurtas (esmoquin) blancos. Las niñas de la segunda fila estaban sentadas en sillas y lucían salwar kameez (una vestimenta tradicional) de color negro, con pañuelos verdes, negros y rojos en la cabeza.

El público se reunió alrededor del colorido escenario mientras el atrio del Banco Mundial se llenaba de energía y música.

Algunos de estos estudiantes del Instituto Nacional de Música de Afganistán vendían goma de mascar en las calles de Kabul. La escuela tiene 150 alumnos, la mitad de ellos son niños huérfanos y ex vendedores callejeros, y cerca de un tercio son niñas. Me sorprendí al descubrir que aprenden a tocar instrumentos occidentales y afganos tradicionales, además de las asignaturas académicas habituales.

Debo admitir que siento un poco de envidia de que estos jóvenes no solo estudian el contenido de los libros de texto sino también música. Cuando era alumno en Nepal, mi escuela no nos enseñó a tocar instrumentos musicales. De hecho, nos desalentaba de hacerlo. Como escribí en mi reciente blog, hace una década era normal en Asia meridional que los padres desanimaran a sus hijos a seguir carreras relacionadas con las artes.


Fotos: Simone McCourtie y Roxana Bravo © El Banco Mundial.

Pero gracias a un erudito músico afgano que fue capacitado en Australia, estos estudiantes tienen la oportunidad de aprender tanto música como las asignaturas habituales. Desde 2010, el Dr. Ahmad Sarmast, quien tiene un doctorado en Música de la Universidad de Monash (Melbourne, Australia), los ha estado ayudando.

Antes de que el concierto comenzara, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, les dio la mano a todos los estudiantes que estaban en el escenario.

Cuando el concierto comenzó, el atrio quedó en silencio y solo se oía la música. Me recordó la clásica música india o nepalí, suave y agradable a los oídos. Los asistentes parecían estar centrados en una sola cosa en ese momento: el escenario. Es cierto cuando se dice que la música es un lenguaje universal que nos conecta a todos.

Estos músicos representan una esperanza para Afganistán. Sirven como un perfecto ejemplo de compromiso y pasión. Lo más importante es que personifican una esperanza para los jóvenes que se dedican a hacer de este mundo un lugar mejor.

 

 

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