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El Salvador

América Central evoluciona hacia una mayor eficiencia energética

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¿Quién pensaría que Panamá es conocido popularmente como el país más frío de América Latina? Cualquier persona que viaje a este país debe considerar, además de las imágenes de playas paradisíacas, los elevados rascacielos y el sorprendente Canal de Panamá, llevar, no solamente un traje de baño, sino también algo con que abrigarse del frío que se pasa en los espacios climatizados.

¿Puede el empleo temporal ayudar a reducir el crimen?

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Actividades del Programa de Apoyo Temporal al Ingreso PATI / Banco Mundial 

Con colaboración de Emma Monsalve.

El Salvador fue uno de los países más afectados del mundo durante la crisis financiera del periodo 2008-09. El país sufrió una contracción significativa de la economía (el Producto Interno Bruto disminuyó 3.1 por ciento en 2009) y afectó gravemente la situación del empleo: entre 2008 y 2009 más de 100,000 salvadoreños, es decir 3 por ciento de la fuerza laboral, quedó desempleado o sub-empleado.

Cómo garantizar el acceso al agua para reducir la desigualdad en Centroamérica

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Juan Ángel Sandoval, habitante del municipio hondureño de Siguatepeque, hace cuatro años recibía agua en casa solo tres veces a la semana. La suya no era una realidad aislada. La mayoría de vecinos de Buenos Aires, su barrio, estaban en la misma situación. “Era desagradable porque el agua que llegaba no era suficiente”, señala Juan Ángel.

¿Cómo pueden los subsidios eléctricos ayudar a combatir la pobreza en Centroamérica?

Liliana Sousa's picture


Tal vez se asombre, pero la mayoría de los hogares centroamericanos reciben subsidios eléctricos directos, favoreciendo, en algunos casos, a 8 de cada 10 hogares. Esto beneficia, sin duda, a muchas familias en pobreza y con pocos recursos, ya que reduce el monto que pagan por la electricidad.

17 cursos sobre ciudades y desarrollo urbano disponibles en línea, y en español

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ISTOCK

Gracias a Internet y los avances tecnológicos de la última década, hoy en día es posible estudiar en las universidades más prestigiosas del mundo a una fracción del costo o incluso de manera gratuita. El auge de los MOOCs (cursos masivos abiertos en línea, por sus siglas en inglés) en años recientes ha sido notorio, atrayendo a muchos que antes solo podían optar por el sistema de formación presencial, hasta el punto de llegar a competir por una buena parte del mercado en el sector educativo profesional.

Para muchos latinoamericanos, especialmente aquellos dedicados a la gestión pública, estudiar en las mejores universidades del mundo solía ser un sueño inalcanzable, pero ahora es posible. Si bien los temas y cursos de formación son cada vez más diversos y asequibles, la mayoría son en inglés y existe poco contenido disponible en español.

Para atender esta problemática, en los últimos años diversas instituciones y bancos de desarrollo multilaterales han liderado esfuerzos para crear y hacer disponible este tipo de contenidos y cursos en línea a funcionarios públicos, académicos, estudiantes, ONGs y el público general. A través de alianzas con el Instituto Tecnológico de Monterrey, la Universidad de Los Andes en Colombia y otras de las universidades más prestigiosas de la región, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y CAF ofrecen una gran variedad de cursos en línea para ampliar la formación de profesionales en el campo del desarrollo sostenible de ciudades, disponibles a través de plataformas como EdX y Coursera.

¿Qué pueden decirnos las imágenes satelitales sobre las ciudades?

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En los últimos años, el interés hacia las imágenes satelitales se ha vuelto cada vez más fuerte. Herramientas como Google Earth, drones y microsatélites han acaparado los titulares y reducido los precios. Los planificadores urbanos recurren cada vez más a datos obtenidos por teledetección para comprender mejor sus ciudades.
 
Pero el hecho de que ahora tengamos acceso a una gran cantidad de imágenes de alta resolución de una ciudad no significa que de repente tengamos idea de cómo esta funciona.
 

El próximo horizonte de los programas de redes de protección social

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Se ha duplicado el número de países en desarrollo que proporcionan programas de protección social a sus ciudadanos. ¿Qué provoca este aumento? Foto: Mohammad Al-Arief/Banco Mundial.

Las redes de protección social —donaciones en efectivo que se entregan regularmente a los hogares pobres a cambio de que los niños asistan a la escuela o sean sometidos a exámenes periódicos de salud— se han convertido en una de las estrategias más eficaces de reducción de la pobreza, ayudando a los pobres y vulnerables a afrontar crisis y catástrofes. Cada año, los programas de este tipo en los países en desarrollo ayudan a salir de la pobreza absoluta a unos 69 millones de personas y mejoran la situación de unos 97 millones de habitantes ubicados en el 20 % más pobre de la población, lo que constituye un aporte considerable a la lucha mundial contra la pobreza.

Exposición “The Central Matter”: un análisis artístico de la subcultura de los ninis en América Central

Rafael de Hoyos's picture


En su caminata diaria por el camino lleno de lodo que conecta su casa con la escuela, Beatriz canta una cumbia y sueña con ser una bailarina profesional. Sin embargo, pronto descubrirá que sus aspiraciones durarán poco. A los 14 años, Beatriz quedará embarazada y nunca más volverá a la escuela. En los seis años posteriores a su embarazo, tendrá que lidiar con un trabajo inestable y mal pagado, limpiando casas de personas ricas en la ciudad de Guatemala. A los 20 años, sin contar con las habilidades mínimas y un trabajo seguro, Beatriz tendrá poco control de su vida y su futuro no será muy halagüeño.

Readaptación: una política de vivienda que salva vidas

Luis Triveno's picture
 USAID/OFDA, Auriana Koutnik/Flickr
Construcción de viviendas resistentes a terremotos en Perú. Imagen: USAID/OFDA, Auriana Koutnik/Flickr

Cuando un huracán, terremoto u otro desastre natural golpea a un país pobre, muchas veces las familias se enfrentan a una doble tragedia: la pérdida de seres queridos y de su activo más preciado (y muchas veces el único): su hogar. Tras el terremoto de magnitud 7,0 que azotó Haití en 2010, y mató a más de 260.000 personas, el 70% de las pérdidas de activos estuvieron relacionadas con la vivienda. 
 
Ecuador debe desembolsar miles de millones de dólares en costos de reconstrucción tras el terremoto de 7,8 en abril, que mató a 900 e hirió a casi 28.000 personas. Si Perú sufriese un terremoto de magnitud 8,0, alrededor del 80% de las pérdidas económicas potenciales estarían relacionadas con la vivienda.
 
Y si bien la furia de la naturaleza no distingue entre áreas urbanas y rurales, la mayor parte de las pérdidas causadas por un desastre se concentra en las ciudades, y afecta de manera desproporcionada a los pobres. Esto representa un gran desafío para los países de ingreso bajo y medio.
 
En América Latina y el Caribe, 200 millones de personas -1/3 de la población- vive en asentamientos informales, donde la mayoría de las viviendas no cumple con las normas de construcción y los seguros de vivienda son inexistentes. No debería sorprender que los distritos informales (es decir, los barrios más pobres) de la región sufran la mayor parte de las muertes relacionadas con los desastres naturales.
 
A pesar de esto, las políticas de vivienda orientadas a los pobres suelen enfocarse en ayudar a construir nuevas unidades, en lugar de readaptar las viviendas existentes para hacerlas más seguras (a veces ignorando el hecho de que suelen ser las construcciones, y no los terremotos, lo que mata a las personas).

Energía renovable, energía solar y proyectos de gran magnitud: Tendencias destacadas en nuevos datos sobre la participación privada en infraestructura

Clive Harris's picture

También disponible en: English


Muchos de ustedes ya conocen la base de datos sobre la participación privada en el sector de infraestructura (PPI), (i) que administra el Grupo de alianzas público-privadas. Como un recordatorio para quienes no lo saben, esta base de datos es un recurso muy completo que incluye más de 8000 proyectos con participación privada en 139 economías de ingreso mediano y bajo en el periodo comprendido entre 1990 y 2015, y que abarca los sectores del agua, la energía, el transporte y las telecomunicaciones.


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