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México

¿Cómo preparar a un país para enfrentar un desastre?

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Ecuador reconoce la importancia de la información y el compromiso de todos los sectores.

 
 Paul Salazar.
Familia Cruz-Castro tratando de rescatar sus enseres, en una de las casas derruidas luego del terremoto en Pedernales, Ecuador. Foto: Paul Salazar / Banco Mundial 

Los desastres son parte de nuestra vida, en cualquier parte del planeta. Desde que se tiene registro, las inundaciones, huracanes o terremotos han marcado la historia de la humanidad y su evolución. Pero nunca antes como ahora, hacer frente al impacto de estos fenómenos ha captado tanta atención para tratar de disminuir los daños materiales, pero sobre todo los humanos.

Gestionar los riesgos que conllevan los desastres naturales es una prioridad para muchos países de América Latina y el Caribe.

17 cursos sobre ciudades y desarrollo urbano disponibles en línea, y en español

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ISTOCK

Gracias a Internet y los avances tecnológicos de la última década, hoy en día es posible estudiar en las universidades más prestigiosas del mundo a una fracción del costo o incluso de manera gratuita. El auge de los MOOCs (cursos masivos abiertos en línea, por sus siglas en inglés) en años recientes ha sido notorio, atrayendo a muchos que antes solo podían optar por el sistema de formación presencial, hasta el punto de llegar a competir por una buena parte del mercado en el sector educativo profesional.

Para muchos latinoamericanos, especialmente aquellos dedicados a la gestión pública, estudiar en las mejores universidades del mundo solía ser un sueño inalcanzable, pero ahora es posible. Si bien los temas y cursos de formación son cada vez más diversos y asequibles, la mayoría son en inglés y existe poco contenido disponible en español.

Para atender esta problemática, en los últimos años diversas instituciones y bancos de desarrollo multilaterales han liderado esfuerzos para crear y hacer disponible este tipo de contenidos y cursos en línea a funcionarios públicos, académicos, estudiantes, ONGs y el público general. A través de alianzas con el Instituto Tecnológico de Monterrey, la Universidad de Los Andes en Colombia y otras de las universidades más prestigiosas de la región, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y CAF ofrecen una gran variedad de cursos en línea para ampliar la formación de profesionales en el campo del desarrollo sostenible de ciudades, disponibles a través de plataformas como EdX y Coursera.

Los ingredientes secretos para el éxito de la Nueva Agenda Urbana

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Photo: Lois Goh/ Banque mondiale


La historia más común de la modernidad, que abarca fronteras nacionales, culturales y religiosas, se trata de personas que se trasladan de las zonas rurales a las ciudades. Para el año 2030, el 80 % de la población mundial vivirá en zonas urbanas, persiguiendo el sueño de acceder a mejores empleos, educación y atención médica.

Sin embargo, en muchos casos ese sueño corre el riesgo de quedar reducido a un ensueño urbano, debido a los desastres naturales como los huracanes, los terremotos y las inundaciones, así como al cambio climático. Quienes trabajamos para ayudar a esas familias a encontrar un futuro mejor debemos enfocarnos más en las formas de apoyar los esfuerzos destinados a proteger sus vidas y sus medios de subsistencia.

En los 40 años transcurridos desde que se realizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat I), los Gobiernos y los municipios de los distintos países emergentes y en desarrollo han demostrado que sus ciudades pueden ser no solo inclusivas y seguras, sino también resilientes y sostenibles. Sin embargo, a menos que puedan aumentar su velocidad y escala, es poco probable que logren los objetivos de la “Nueva Agenda Urbana” (PDF) y sus planes regionales, presentados en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) (i) en 2016.

Desde nuestra perspectiva de ayudar a los Gobiernos de América Latina y el Caribe, y como anticipo del Foro Mundial (i) que tendrá lugar en Kuala Lumpur (Malasia) en febrero, compartimos tres elementos clave necesarios para lograr ese objetivo:

Nuestro sistema agroalimentario necesita información adecuada – ¿Cómo asegurar que eso suceda?

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Photo: CIF Action/Flickr
Para la mayoría de la gente, ver el pronóstico del tiempo en la televisión es una actividad común, ocasionalmente divertida y sin riesgos.  ¡El meteorólogo hasta puede hacernos reír! Pero cuando el ingreso de una familia depende de la lluvia o la temperatura, el pronóstico es más que un programa informativo o entretenido.  La información puede ser la clave del éxito o del fracaso de un agricultor.  Los agricultores conocen los riesgos a enfrentar en el camino y entonces usan el pronóstico del tiempo y otros datos de precios, plagas y enfermedades, cambios en condiciones de crédito y regulaciones para planificar las fechas de cultivo, cosecha, venta, y el uso de insumos como fertilizantes y herbicidas para plantas, y vacunas y alimento para animales.

La disponibilidad y la calidad de dicha información de riesgos agrícolas son altamente importantes para los agricultores y el posible impacto de información puede resultar muy costosa, lo que resulta en decisiones erróneas y pérdidas de ingresos por parte del agricultor.  Los sistemas de información que no tienen fuentes confiables y/o tienen malos protocolos de procesamiento de datos, producen resultados en los cuales no se puede confiar.  En otras palabras, “basura que entra, basura que sale”.  La información es una parte integral de la gestión de riesgos agropecuarios, no solamente en el corto plazo para cubrirse contra eventos adversos, sino también en el mediano y largo plazo para adaptarse al cambio climático y poder adoptar prácticas resilientes.  Los programas de gestión de riesgos agropecuarios y de agricultura climáticamente inteligente (Climate Smart Agriculture en inglés) no tendrán mucho impacto a no ser que los agricultores puedan tener acceso a información confiable para la implementación de los cambios necesarios en el campo.

Invertir en sistemas de información de riesgos agropecuarios es una forma costo-efectiva de asegurarse que los agricultores – y otros actores de la cadena agroalimentaria – tomen las decisiones correctas.  Pero en una gran parte de los países, los sistemas de información de riesgos agropecuarios evidencian una gran falta de capacidad y escasez de financiamiento.  Por ejemplo, México, un país con un sector agropecuario importante, no tiene información de precios del mercado local de productos agrícolas como el maíz, y es por esto que un nuevo proyecto financiado por el Banco Mundial tiene como objetivo ayudar a resolver este problema.  Pero México no es el único.  Argentina acaba de resolver este problema, también con apoyo del Banco Mundial, con la creación de un Sistema de Información de Precios de Mercado para los 7 granos básicos.

Para lograr el objetivo de #ViviendasParaTodos no desperdiciemos lo bueno por culpa de lo malo

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En un mundo dividido acerca de cómo ocuparse de problemas graves como el terrorismo, la inmigración, el libre comercio y el cambio climático, los Gobiernos coinciden en que es urgente solucionar el problema que puede afirmarse es el más grande de todos: proporcionar viviendas seguras, bien ubicadas y asequibles a los miles de millones de personas que las necesitan. (i)
Incluso existe acuerdo sobre los pasos básicos para lograr ese objetivo: mejorar la gestión de la tierra (i) y adoptar políticas más neutrales relacionadas con la tenencia de tierras.

También hay consenso en relación a que los Gobiernos no están en condiciones de pagar esta cuenta por sí solos. Según la empresa de consultoría McKinsey & Company, solucionar el “déficit de vivienda en el mundo” tiene un costo anual de USD 1,6 billones, una cifra que representa el doble del costo (i) de las inversiones mundiales necesarias en infraestructura pública para mantener el ritmo del crecimiento del PIB.

A medida que nos acercamos al año 2018, cuando se celebrará el septuagésimo aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos en que la vivienda se considera un “derecho humano universal”, (i) es hora que los Gobiernos recurran a una solución clara para reducir el déficit de viviendas que continúan ignorando a su propio riesgo, y esta solución es el financiamiento de mercado a largo plazo. Sin un aumento substancial en el capital privado, el déficit de viviendas continuará aumentando, y con ello las probabilidades de descontento social. (i)

¿Cómo pueden los maestros fomentar (o impedir) el desarrollo de habilidades socioemocionales en sus estudiantes?

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Las habilidades socioemocionales son el nuevo tópico de moda en educación. Los efectos que tienen estas habilidades en las trayectorias académicas y de vida de los estudiantes han cautivado la atención de gobiernos, ministros de educación, legisladores, expertos en educación, psicólogos (i), economistas (i), organismos internacionales (i), entre otros.  El objetivo es claro, pero la manera de alcanzarlo no tanto. Gran parte de la literatura se enfoca en el impacto de las habilidades socioemocionales en diversos resultados, mientras que sólo una fracción aborda los mecanismos específicos a través de los cuales los maestros pueden estimular el desarrollo socioemocional de sus estudiantes.
 


¿Por qué son tan importantes las habilidades socioemocionales? (¡para el aprendizaje y la vida!)
Las habilidades socioemocionales, también conocidas como habilidades no cognitivas, representan el conjunto de conductas, actitudes y rasgos de personalidad que ayudan a los individuos a “entender y manejar las emociones, establecer y alcanzar metas positivas, sentir y mostrar empatía por los demás, establecer y mantener relaciones positivas y tomar decisiones responsables (i)”. En otras palabras, “determinan la manera en que las personas hacen las cosas”. Algunos ejemplos de estas habilidades son la determinación, el auto control, el auto manejo, la comunicación efectiva, el comportamiento pro-social, entre otras.

¿Una nueva función para los bancos de desarrollo?

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Foto: Maria Fleischmann/Banco Mundial

A comienzos de este mes, en una reunión organizada por el Banco Mundial y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES), entidades financieras de desarrollo de todo el mundo hicieron un balance de cuál es su situación actual y en qué áreas creen que sus esfuerzos tienen mayor impacto.

Ahora que el mundo procura encontrar fondos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los bancos de desarrollo pueden desempeñar una función decisiva en la reducción de esa brecha. De hecho, pueden ayudar a convocar al sector privado y ser pilares de alianzas entre los sectores público y privado, en particular en el financiamiento de infraestructura.

Sin embargo, el uso indebido de los bancos de desarrollo puede causar peligros fiscales y distorsiones en el mercado crediticio. Para prevenir estos riesgos potenciales, los bancos de desarrollo necesitan un mandato bien definido, no estar sujetos a influencias políticas, enfocarse en abordar fallas del mercado importantes, concentrarse en áreas donde el sector privado no está presente, monitorear y evaluar las intervenciones y ajustarse tanto como sea necesario para garantizar el impacto y, por último, ser transparentes y rendir cuentas.

En la reunión, se debatieron principalmente dos temas: cómo aprovechar el capital privado y cómo crear nuevos mercados. Para apoyar el financiamiento de las pequeñas y medianas empresas (pymes), los bancos de desarrollo usan garantías parciales de crédito al tiempo que facilitan que los prestamistas privados puedan crear mecanismos de crédito, proporcionar financiamiento y recaudar los préstamos otorgados. En los mercados con poca competencia, los bancos de desarrollo apoyan la creación de un ecosistema de prestamistas especializados en microempresas y pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) al cual proporcionan una fuente de financiamiento estable.

Por qué imponer un gravamen a las remesas es una mala idea

Dilip Ratha's picture
Familia en Nicaragua © Banco Mundial

En 2016, los flujos de remesas de los emigrantes a los países en desarrollo ascendieron a USD 440 000 millones, más del triple del volumen de la asistencia oficial para el desarrollo. En muchos países, las remesas constituyen la mayor fuente de divisas. En India y México, estos flujos superan a las inversiones extranjeras directas; en Egipto, son superiores a los ingresos provenientes del canal de Suez, y en Pakistán, sobrepasan a las reservas internacionales del país.

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