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Climate Change

Identificación del ecosistema de los emprendedores ecológicos en Marruecos

Rosa Lin's picture



Un equipo del Grupo Banco Mundial se propuso responder las siguientes preguntas: ¿quiénes son los emprendedores ecológicos en Marruecos y cuál es el entorno empresarial en que se desenvuelven? Los miembros del equipo descubrieron que:
  • Casi la mitad de las empresas de emprendedores ecológicos marroquíes encuestados son empresas autónomas.
  • El 84 % de los emprendedores encuestados utilizó financiamiento propio en las etapas iniciales.
  • El 54 % de los emprendedores señaló que la falta de acceso a la información del mercado es uno de los principales obstáculos para la actividad empresarial en Marruecos.

La desertificación no es nuestro destino

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Los camellos son una compañía indispensable en el desierto. Crédito de la foto: Andrea Borgarello - Banco Mundial/TerrAfrica.



En África oriental y occidental, alrededor de 300 millones de personas que viven en zonas áridas dependen de actividades naturales basadas en recursos para subsistir. En 2030, este número podría subir a 540 millones. Al mismo tiempo, debido al cambio climático, las zonas áridas podrían aumentar en un 20 % en África.

La degradación de la tierra, el agua y los bosques afectan los límites institucionales y geográficos. Al igual que lo hacen las sequías y las inundaciones recurrentes. Estos desafíos nos obligan a redoblar nuestro compromiso con el uso sostenible de los recursos naturales para colaborar con la adaptación al cambio climático y la mitigación de este, y a mejorar la seguridad alimentaria e hídrica.

Vincular el cambio climático y la salud para lograr mejores resultados de desarrollo

James Close's picture
Una mujer usa una máscara para protegerse de la contaminación en China. Foto: © Curt Carnemark/Banco Mundial.
Una mujer usa una máscara para protegerse de la contaminación en China.
Foto: © Curt Carnemark/Banco Mundial.


El cambio climático ya tiene efectos reales y medibles en la salud humana y se cree que esos impactos aumentarán. Los países de ingreso bajo y mediano sufren las peores repercusiones, dado que son más vulnerables a los cambios en el clima y tienen una menor capacidad de adaptación debido a sus deficientes sistemas de salud e infraestructura. La buena noticia es que los efectos acumulativos del cambio climático en la salud se han debatido de manera amplia durante décadas y se comprenden mejor.

¿Una política habitacional que casi se podría pagar sola? La renovación de viviendas puede ser una solución

Luis Triveno's picture
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La demanda de viviendas decentes, asequibles —y seguras— para las poblaciones urbanas cada vez más numerosas es un problema que preocupa a los Gobiernos con dificultades financieras en todo el mundo en desarrollo. De acuerdo a la empresa de consultoría McKinsey & Company, un tercio de la población urbana del mundo —1600 millones de personas— tendrá dificultades para obtener una vivienda digna antes de 2025.

Sin embargo, los responsables de formular políticas habitacionales han socavado su capacidad de aumentar rápidamente la oferta de buenas viviendas, al aceptar el mito que siempre es mejor construir nuevas viviendas en vez de mejorar las ya existentes.

“Arreglar” el enfoque sobre la recuperación en casos de desastre

Jo Scheuer's picture
Foto: Danvicphoto, usuario de Flickr.

El vínculo entre la pobreza y los desastres es cada vez más claro: nuevos estudios muestran que los fenómenos meteorológicos extremos empujan a la pobreza a 26 millones de personas cada año. Las fuerzas que impulsan esta tendencia, como el cambio climático, la expansión urbana y el crecimiento demográfico, hacen que las pérdidas anuales superen los USD 500 000 millones, y estas cifras no disminuyen.

Sin embargo, dada la limitación de recursos y tiempo, se suelen descuidar las operaciones de preparación adecuadas para estos eventos que son comunes en los países en desarrollo. Como resultado se obtiene un modelo de recuperación deficiente que pone en peligro el desarrollo sostenible y deja rezagadas a millones de personas altamente vulnerables. (PDF, en inglés)

Para construir ciudades resilientes debemos considerar el problema de las viviendas precarias como una emergencia de vida o muerte

Luis Triveno's picture
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La escena es tan familiar como trágica: un devastador huracán o terremoto arrasa una zona poblada de un país pobre, causa muchas víctimas y satura los recursos y la capacidad de los equipos de rescate y de las salas de emergencia en los hospitales. El personal encargado de responder en primer lugar a una catástrofe debe recurrir al “triaje”: una estrategia médica para usar los recursos existentes de la manera más eficiente posible con el fin de salvar vidas y reducir, al mismo tiempo, el número de muertes.
Pero si los Gobiernos aplicaran el triaje al ámbito de las viviendas precarias, esta estrategia médica sería mucho menos frecuente, porque en el mundo en desarrollo las casas son la principal causa de muerte de personas y no los desastres.
 
En todo el mundo, la mayoría de las lesiones y muertes provocadas por las catástrofes naturales son el resultado de una calidad deficiente de las viviendas. En América Latina y el Caribe, por ejemplo, un tercio de la población −200 millones de habitantes− vive en asentamientos informales, con una alta densidad de unidades habitacionales potencialmente letales. En el caso del terremoto de magnitud 7.0 que afectó a Haití en 2010 y que causó la muerte de 260 000 personas, el 70 % de los daños estuvo relacionado con las viviendas. (PDF, en inglés) Del mismo modo, si un terremoto de magnitud 8.0 azotara a Perú, se estima que los daños en las viviendas provocarían el 80 % de las pérdidas económicas.

Sin embargo, la historia es diferente en los países ricos. En la última década, el 47 % de los desastres mundiales ocurrió en las naciones de ingreso alto, pero solo el 7 % de las muertes se atribuyó a dichas catástrofes.
 
Este es un problema con una solución conocida: para tener ciudades resilientes (i) es necesario tener viviendas resilientes. En la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres 2017, unos 5000 profesionales y representantes de círculos académicos, la sociedad civil y el sector privado debatirán cómo se puede aumentar la resiliencia urbana. (i)
Con el objetivo de reducir el impacto de los desastres en los más pobres y vulnerables y fortalecer su capacidad de recuperación, los Gobiernos deben centrar su atención en las viviendas precarias y poner en marcha programas dirigidos a prevenir que los daños en las casas causen lesiones, muertes y miseria económica innecesarias.
Los fondos para vivienda ya son escasos, por esta razón proponemos recurrir a los manuales médicos y adoptar una estrategia de triaje para disminuir los riesgos planteados por las viviendas, siguiendo la propuesta original del libro Peace of Mind in Earthquake Country, (i)y que comprende tres pasos:
 
En primer lugar, se deben identificar las viviendas donde no puede reducirse el riesgo y donde las intervenciones definitivamente salvarán vidas.
 
Las casas ubicadas en zonas de alto riesgo, como en una falla o en terrenos donde se producen desprendimientos de tierra, deben declararse inhabitables y los residentes tienen que ser reubicados. (i) Perú aprendió esta lección recientemente de la manera más dolorosa cuando deslizamientos de tierra e inundaciones destruyeron viviendas en lugares en que el riesgo no podía ser mitigado, causando la muerte de numerosas personas y afectando a más de 1 millón de habitantes.
 
En segundo lugar, se deben identificar las viviendas con riesgos estructurales muy elevados que podrían ser reparadas.
 
Los ingenieros expertos en construcción de viviendas, al igual que el personal de emergencia que sabe quiénes son las víctimas que necesitan atención inmediata, pueden observar un grupo de unidades habitacionales y determinar rápidamente cuáles presentan problemas estructurales. Por ejemplo, una casa de madera en Estados Unidos o Japón que no esté bien cimentada, que no tenga suficiente contrachapado en áreas críticas, y en que exista una chimenea de ladrillo, es probable que se derrumbe durante un terremoto. Si se abordaran estos tres riesgos, una estructura peligrosa como esta se podría convertir en un lugar lo suficientemente sólido, que incluso podría estar cubierto por una póliza de seguros.
 
Por último, se deben identificar las unidades habitacionales que presentan un riesgo estructural moderado a alto.
 
La buena noticia es que la gran mayoría de las viviendas precarias en el mundo en desarrollo se encuentran en zonas donde el riesgo puede ser mitigado. Estas casas han sido construidas con materiales y métodos de construcción seguros. Aplicar la estrategia de triaje en el sector de la vivienda −que tiene bajos costos iniciales− para identificar y reacondicionar estas casas podría salvar vidas.
 
No obstante, esta estrategia por sí sola no aumentará la resiliencia de las ciudades. Las políticas públicas de vivienda, incluso bien intencionadas y acompañadas de esta estrategia de triaje rentable, necesitan el apoyo de los sectores de la ingeniería, la construcción y los seguros. Toda política de vivienda, que procure aumentar la resiliencia, tendrá que incluir:
 
  1. Soluciones de bajo costo de mejoramiento de las viviendas, y eventualmente trabajos caseros de reparación o bricolaje;
  2. Mejores subsidios para la rehabilitación de viviendas;
  3. Incentivos para propietarios dispuestos a mejorar la seguridad física de sus hogares, y
  4. Préstamos asequibles y productos de seguros para aumentar y mantener la seguridad de las viviendas.
 
Anualmente, los propietarios invierten hasta 30 veces más en mejoras de sus viviendas que el gasto público destinado a programas habitacionales. Y, sin embargo, los recursos usados en renovar las viviendas constituyen una inversión que podría redundar en beneficios políticos, sociales y económicos significativos.
 
Los Gobiernos ya están invirtiendo en la rehabilitación de escuelas donde los niños pasan solo un tercio de su tiempo. ¿Por qué no invierten en hacer más seguras las estructuras donde los niños pasan dos tercios de su tiempo?
 
Además, las compañías de seguros podrían obtener ganancias cuantiosas al ofrecer productos dirigidos a los propietarios, cuyas viviendas presentan un nivel de seguridad estructural aceptable.
 
El mejoramiento estructural de las viviendas es una iniciativa beneficiosa para todas las partes involucradas.
 
Enlaces relacionados:
 

¿Quién participa en la economía colaborativa en Europa?

Hernan Winkler's picture
Foto: SkyPics Studio/Shutterstock

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La información sobre la economía colaborativa (Uber, Airbnb y otros ejemplos) es escasa, pero en un último estudio se estima que el crecimiento de los ingresos generados por estas plataformas ha sido enorme. En la Unión Europea (UE), los ingresos totales de la economía colaborativa aumentaron de alrededor de 1000 millones de euros en 2013 a 3600 millones de euros (PDF, en inglés) en 2015. Si bien este cálculo equivale a apenas el 0,2 % del PIB de la UE, las tendencias más recientes indican una expansión rápida y constante.​

Esto es importante, ya que la economía colaborativa tiene el potencial de aumentar la eficiencia y mejorar el bienestar de muchos habitantes en la región.

Esto también puede generar perturbaciones importantes.

Por qué las soluciones para los jóvenes deben provenir de los propios jóvenes

Noreyana Fernando's picture
 Nafise Motlaq / World Bank.
Las estadísticas actuales acerca de los jóvenes son alarmantes. Líderes de todo el mundo, que se reunieron en el Banco Mundial, coincidieron en que la juventud debería tener una función en la búsqueda de soluciones para los problemas que los aquejan. (Foto: Nafise Motlaq/Banco Mundial).

El agua y la guerra: la dinámica turbulenta entre el agua y la fragilidad, los conflictos y la violencia

Claudia W. Sadoff's picture
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Vea la infografía completa aquí. (i)

En los últimos dos años ha llovido muy poco en Somalia. Las consecuencias son trágicas y bien conocidas: pozos secos; ganado muerto; malas cosechas; migración; gran cantidad de personas que necesitan con urgencia asistencia humanitaria. La situación se repite en Yemen, Sudán, Kenya, Etiopía y Nigeria. Sin embargo, la falta de lluvias no es el único problema hídrico que causa estragos. Las inundaciones, las enfermedades transmitidas por el agua y los conflictos transfronterizos por los recursos hídricos pueden causar gran sufrimiento humano y perturbaciones en los sistemas políticos, económicos y ambientales.

Al tiempo que movilizamos rápidamente recursos para enfrentar el hambre, también debemos preguntarnos por qué la crisis hídrica se sigue produciendo. El agua siempre ha sido una fuente de riesgos. Siempre se han producido sequías e inundaciones, y con el cambio climático podemos esperar que estas sean más frecuentes y más graves. Pero las crisis de la magnitud que vemos hoy en los países afectados por la sequía no surgen solo de estos acontecimientos naturales: son producto de nuestro fracaso en la gestión de estos riesgos de larga data. Cuando las instituciones no se preparan, no pronostican o no responden a los riesgos relacionados con el agua, un pozo seco, un brote de cólera o una inundación pueden tener consecuencias mucho mayores en términos humanos, políticos y económicos.

Atlas 2017 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: una nueva guía visual de los datos sobre el desarrollo

World Bank Data Team's picture

El Banco Mundial se complace en dar a conocer el Atlas 2017 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), (i) una nueva publicación (i) con más de 150 mapas y visualizaciones de datos que ilustran los avances realizados por las sociedades para lograr los 17 ODS.
 
El atlas forma parte de los productos relacionados con los Indicadores del Desarrollo Mundial (WDI), (i) una base de datos que contiene estadísticas nacionales comparables y de alta calidad acerca del desarrollo y las condiciones de vida de las personas en todo el mundo. Ud. puede:

Tendencias, comparaciones y análisis nacionales de los 17 ODS 


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