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Pobreza

¿Para qué se necesitan las Unidades de Economía del Comportamiento?

Zeina Afif's picture



El premio Nobel de Economía otorgado a Richard Thaler por su contribución a la economía del comportamiento es una señal importante que confirma que esta disciplina no es una moda pasajera, sino que ha llegado para quedarse. Tan es así que es cada vez más común en los países desarrollados la creación de distintas unidades de análisis del comportamiento, tal como la Unidad de Economía del Comportamiento de la Autoridad de Energía Sostenible de Irlanda. De manera que cabe preguntarse ¿Por qué es tan importante que todo país cuente con su propia Unidad de Economía del Comportamiento?

Ciudades más habitables y prósperas: los 4 pasos que debería dar el Perú

Zoe Elena Trohanis's picture
Vista del Metropolitano de noche. Lima. Perú.

Comparadas con Lima, la mayoría de las ciudades peruanas de tamaño intermedio están rezagadas en crecimiento económico, infraestructura y servicios públicos. Urge superar estos desequilibrios.

AIF: en primera línea para poner fin a la pobreza extrema

Axel van Trotsenburg's picture


Hoy es el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Es un hito importante de la lucha para poner fin a la pobreza extrema antes de fines de 2030, un momento para que renovemos el compromiso colectivo de hacer más para alcanzar este objetivo, y de hacerlo mejor, así como de reflexionar sobre los avances logrados por la comunidad mundial de manera conjunta.

Desde 1960, la Asociación Internacional de Fomento (AIF) ha estado en primera línea de nuestra labor en los países más pobres. Las inversiones de la AIF ayudan a impulsar mayor estabilidad y progresos en todo el mundo al prevenir los conflictos y la violencia, generar inversiones privadas, crear empleos y fomentar el crecimiento económico, prevenir los peores efectos del cambio climático, y promover la igualdad de género y la buena gobernanza.

Con la ayuda de la AIF, cientos de millones de personas han salido de la pobreza gracias a la creación de empleos, y el acceso a escuelas, servicios de salud, redes de protección social, carreteras, electricidad, entre otras cosas. Nuestros resultados más recientes revelan sencillamente que la AIF es eficaz. Por ejemplo, entre 2011 y 2017, la AIF ayudó a más de 600 millones de personas a recibir servicios esenciales de salud, a 30 millones de embarazadas a recibir atención prenatal proporcionada por un proveedor de servicios de salud, a contratar a 8 millones de docentes, y a inmunizar a 250 millones de niños.

Construyamos juntos un #EndPovertyMosaic

Mario Trubiano's picture
Construyamos juntos un #EndPovertyMosaic © Banco Mundial


Todos los años en octubre, el Grupo Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) realizan de manera conjunta las Reuniones Anuales, un evento en que miles de delegados de diferentes países del mundo se juntan para tratar los desafíos mundiales más acuciantes en la lucha contra la pobreza.

El futuro de las ocupaciones y las habilidades: ¿Un escenario brillante o sombrío para los trabajadores de baja calificación?

Rita Almeida's picture



Existe un creciente temor a que la automatización y otros avances tecnológicos lleven a la pérdida de empleo de trabajadores de baja calificación en países en desarrollo y al aumento de la desigualdad. Cada nueva ola de cambio tecnológico se ha enfrentado con predicciones sombrías. Los más críticos argumentan que el cambio tecnológico actual se produce a un ritmo sin precedentes y tendrá impactos más dramáticos en el futuro del trabajo ya que las nuevas tecnologías (incluyendo robots e inteligencia artificial) están reemplazando trabajadores más educados y tareas cognitivas y analíticas en mayor medida. Al mismo tiempo, muchos economistas sostienen que la adopción de nuevas tecnologías aumentará significativamente la productividad de las empresas e incrementará el empleo, al menos en el mediano plazo y bajo ciertas condiciones de política. El impacto de la adopción de tecnología sobre el nivel de empleo y sobre las habilidades requeridas para desempeñar cada ocupación es, en definitiva, una pregunta empírica.

La mitigación de los riesgos de desastre, una manera de adaptarse al cambio climático

Joaquim Levy's picture
La casa de esta familia en Colombia se inunda todos los años, creando condiciones de vida peligrosas. © Scott Wallace/Banco Mundial.
La casa de esta familia en Colombia se inunda todos los años, creando condiciones de vida peligrosas. © Scott Wallace/Banco Mundial.


Las perturbaciones climáticas tienen profundas repercusiones en las perspectivas de desarrollo de los países clientes del Banco Mundial.  Para muchas economías en desarrollo y mercados emergentes, los impactos negativos ya son una realidad, y los desastres naturales son cada vez más frecuentes e intensos. Desafortunadamente, muchos países todavía no tienen la capacidad de resistir estas catástrofes, y esto puede aumentar la fragilidad política, la inseguridad alimentaria, la escasez de agua y, en casos extremos, los conflictos y la migración. Estos impactos, incluso siendo leves, pueden perturbar el desarrollo y echar por tierra avances generados por años de inversiones. (i)

Tres razones por las que todos debemos preocuparnos por los pueblos indígenas

Ede Ijjasz-Vasquez's picture
Hoy, 9 de agosto, es el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. En todo el mundo, hay alrededor de 370 millones de pueblos indígenas y minorías étnicas que viven en más de 90 países.

No importa dónde vivamos o quiénes somos, todos debemos preocuparnos por los pueblos indígenas. ¿Por qué?



En primer lugar, es más probable que los pueblos indígenas y las minorías étnicas sean pobres.

Si bien los pueblos indígenas conforman solo el 5 % de la población mundial, representan alrededor del 15 % de los pobres extremos del mundo. Están sobrerrepresentados.

Y si uno pertenece a una familia indígena en América Latina, entonces tiene tres veces más probabilidades de ser pobre que alguien de una familia no indígena de la misma región.

Para lograr el objetivo de #ViviendasParaTodos no desperdiciemos lo bueno por culpa de lo malo

Luis Triveno's picture
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En un mundo dividido acerca de cómo ocuparse de problemas graves como el terrorismo, la inmigración, el libre comercio y el cambio climático, los Gobiernos coinciden en que es urgente solucionar el problema que puede afirmarse es el más grande de todos: proporcionar viviendas seguras, bien ubicadas y asequibles a los miles de millones de personas que las necesitan. (i)
Incluso existe acuerdo sobre los pasos básicos para lograr ese objetivo: mejorar la gestión de la tierra (i) y adoptar políticas más neutrales relacionadas con la tenencia de tierras.

También hay consenso en relación a que los Gobiernos no están en condiciones de pagar esta cuenta por sí solos. Según la empresa de consultoría McKinsey & Company, solucionar el “déficit de vivienda en el mundo” tiene un costo anual de USD 1,6 billones, una cifra que representa el doble del costo (i) de las inversiones mundiales necesarias en infraestructura pública para mantener el ritmo del crecimiento del PIB.

A medida que nos acercamos al año 2018, cuando se celebrará el septuagésimo aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos en que la vivienda se considera un “derecho humano universal”, (i) es hora que los Gobiernos recurran a una solución clara para reducir el déficit de viviendas que continúan ignorando a su propio riesgo, y esta solución es el financiamiento de mercado a largo plazo. Sin un aumento substancial en el capital privado, el déficit de viviendas continuará aumentando, y con ello las probabilidades de descontento social. (i)

Resiliencia para los más vulnerables: gestionar los desastres para proteger mejor a los más pobres del mundo

Stéphane Hallegatte's picture

El novelista Jack London describió en su libro “La gente del abismo” una devastadora tormenta que afectó a Londres a principios del siglo XX. Los habitantes sufrieron terriblemente —algunos perdieron hasta 10 000 libras, una suma desastrosa en 1902— pero nadie perdió más que las personas más pobres de la ciudad.
 
Los desastres naturales son catastróficos para todos los afectados. Sin embargo, no todo el mundo los experimenta de la misma manera. Un dólar en pérdidas no significa para una persona rica lo mismo que para una persona pobre, que tal vez vive a un nivel de subsistencia o carece de los medios para reconstruir y recuperarse después de un desastre. Ya sea por una sequía o una inundación, los pobres siempre sufren más que los habitantes más ricos.

Esta desigualdad se examinó detenidamente en el informe Unbreakable: Building the Resilience of the Poor in the Face of Natural Disasters (Irrompible: Generar resiliencia en los pobres frente a los desastres naturales) del Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR). En la publicación Unbreakable se recomendaron diversas políticas para ayudar a los países a reducir la pobreza y crear resiliencia, proporcionándose un análisis de vanguardia (i) sobre cómo la gestión de riesgos de desastres y un desarrollo bien diseñado pueden aliviar la pobreza y los riesgos en 117 países. 


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