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Desarrollo urbano

¿Cuál es el primer paso para organizar las ciudades del Perú?

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Traffic Jam in Lima Peru

Por trabajo me mudé con mi familia a Lima, Perú, hace 11 meses. Si nunca has visitado Lima, la ciudad es, en muchos aspectos, un lugar encantador - tiene unas vistas fantásticas del Océano Pacífico y se puede surfear en las playas locales, buena comida y barrios vibrantes, incluyendo un centro histórico con arquitectura virreynal y bellas iglesias. Sin embargo, Lima también es conocida por su terrible tráfico, por su crecimiento urbano no planificado, y por su informalidad.

Como especialista en desarrollo urbano, no puedo dejar de preguntarme cómo organizar mejor la ciudad para que sus habitantes puedan disfrutar más de todos los servicios y comodidades que Lima ofrece. ¿Es posible?

¿Una política habitacional que casi se podría pagar sola? La renovación de viviendas puede ser una solución

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También disponible en: English


La demanda de viviendas decentes, asequibles —y seguras— para las poblaciones urbanas cada vez más numerosas es un problema que preocupa a los Gobiernos con dificultades financieras en todo el mundo en desarrollo. De acuerdo a la empresa de consultoría McKinsey & Company, un tercio de la población urbana del mundo —1600 millones de personas— tendrá dificultades para obtener una vivienda digna antes de 2025.

Sin embargo, los responsables de formular políticas habitacionales han socavado su capacidad de aumentar rápidamente la oferta de buenas viviendas, al aceptar el mito que siempre es mejor construir nuevas viviendas en vez de mejorar las ya existentes.

“Arreglar” el enfoque sobre la recuperación en casos de desastre

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Foto: Danvicphoto, usuario de Flickr.

El vínculo entre la pobreza y los desastres es cada vez más claro: nuevos estudios muestran que los fenómenos meteorológicos extremos empujan a la pobreza a 26 millones de personas cada año. Las fuerzas que impulsan esta tendencia, como el cambio climático, la expansión urbana y el crecimiento demográfico, hacen que las pérdidas anuales superen los USD 500 000 millones, y estas cifras no disminuyen.

Sin embargo, dada la limitación de recursos y tiempo, se suelen descuidar las operaciones de preparación adecuadas para estos eventos que son comunes en los países en desarrollo. Como resultado se obtiene un modelo de recuperación deficiente que pone en peligro el desarrollo sostenible y deja rezagadas a millones de personas altamente vulnerables. (PDF, en inglés)

Para construir ciudades resilientes debemos considerar el problema de las viviendas precarias como una emergencia de vida o muerte

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La escena es tan familiar como trágica: un devastador huracán o terremoto arrasa una zona poblada de un país pobre, causa muchas víctimas y satura los recursos y la capacidad de los equipos de rescate y de las salas de emergencia en los hospitales. El personal encargado de responder en primer lugar a una catástrofe debe recurrir al “triaje”: una estrategia médica para usar los recursos existentes de la manera más eficiente posible con el fin de salvar vidas y reducir, al mismo tiempo, el número de muertes.
Pero si los Gobiernos aplicaran el triaje al ámbito de las viviendas precarias, esta estrategia médica sería mucho menos frecuente, porque en el mundo en desarrollo las casas son la principal causa de muerte de personas y no los desastres.
 
En todo el mundo, la mayoría de las lesiones y muertes provocadas por las catástrofes naturales son el resultado de una calidad deficiente de las viviendas. En América Latina y el Caribe, por ejemplo, un tercio de la población −200 millones de habitantes− vive en asentamientos informales, con una alta densidad de unidades habitacionales potencialmente letales. En el caso del terremoto de magnitud 7.0 que afectó a Haití en 2010 y que causó la muerte de 260 000 personas, el 70 % de los daños estuvo relacionado con las viviendas. (PDF, en inglés) Del mismo modo, si un terremoto de magnitud 8.0 azotara a Perú, se estima que los daños en las viviendas provocarían el 80 % de las pérdidas económicas.

Sin embargo, la historia es diferente en los países ricos. En la última década, el 47 % de los desastres mundiales ocurrió en las naciones de ingreso alto, pero solo el 7 % de las muertes se atribuyó a dichas catástrofes.
 
Este es un problema con una solución conocida: para tener ciudades resilientes (i) es necesario tener viviendas resilientes. En la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres 2017, unos 5000 profesionales y representantes de círculos académicos, la sociedad civil y el sector privado debatirán cómo se puede aumentar la resiliencia urbana. (i)
Con el objetivo de reducir el impacto de los desastres en los más pobres y vulnerables y fortalecer su capacidad de recuperación, los Gobiernos deben centrar su atención en las viviendas precarias y poner en marcha programas dirigidos a prevenir que los daños en las casas causen lesiones, muertes y miseria económica innecesarias.
Los fondos para vivienda ya son escasos, por esta razón proponemos recurrir a los manuales médicos y adoptar una estrategia de triaje para disminuir los riesgos planteados por las viviendas, siguiendo la propuesta original del libro Peace of Mind in Earthquake Country, (i)y que comprende tres pasos:
 
En primer lugar, se deben identificar las viviendas donde no puede reducirse el riesgo y donde las intervenciones definitivamente salvarán vidas.
 
Las casas ubicadas en zonas de alto riesgo, como en una falla o en terrenos donde se producen desprendimientos de tierra, deben declararse inhabitables y los residentes tienen que ser reubicados. (i) Perú aprendió esta lección recientemente de la manera más dolorosa cuando deslizamientos de tierra e inundaciones destruyeron viviendas en lugares en que el riesgo no podía ser mitigado, causando la muerte de numerosas personas y afectando a más de 1 millón de habitantes.
 
En segundo lugar, se deben identificar las viviendas con riesgos estructurales muy elevados que podrían ser reparadas.
 
Los ingenieros expertos en construcción de viviendas, al igual que el personal de emergencia que sabe quiénes son las víctimas que necesitan atención inmediata, pueden observar un grupo de unidades habitacionales y determinar rápidamente cuáles presentan problemas estructurales. Por ejemplo, una casa de madera en Estados Unidos o Japón que no esté bien cimentada, que no tenga suficiente contrachapado en áreas críticas, y en que exista una chimenea de ladrillo, es probable que se derrumbe durante un terremoto. Si se abordaran estos tres riesgos, una estructura peligrosa como esta se podría convertir en un lugar lo suficientemente sólido, que incluso podría estar cubierto por una póliza de seguros.
 
Por último, se deben identificar las unidades habitacionales que presentan un riesgo estructural moderado a alto.
 
La buena noticia es que la gran mayoría de las viviendas precarias en el mundo en desarrollo se encuentran en zonas donde el riesgo puede ser mitigado. Estas casas han sido construidas con materiales y métodos de construcción seguros. Aplicar la estrategia de triaje en el sector de la vivienda −que tiene bajos costos iniciales− para identificar y reacondicionar estas casas podría salvar vidas.
 
No obstante, esta estrategia por sí sola no aumentará la resiliencia de las ciudades. Las políticas públicas de vivienda, incluso bien intencionadas y acompañadas de esta estrategia de triaje rentable, necesitan el apoyo de los sectores de la ingeniería, la construcción y los seguros. Toda política de vivienda, que procure aumentar la resiliencia, tendrá que incluir:
 
  1. Soluciones de bajo costo de mejoramiento de las viviendas, y eventualmente trabajos caseros de reparación o bricolaje;
  2. Mejores subsidios para la rehabilitación de viviendas;
  3. Incentivos para propietarios dispuestos a mejorar la seguridad física de sus hogares, y
  4. Préstamos asequibles y productos de seguros para aumentar y mantener la seguridad de las viviendas.
 
Anualmente, los propietarios invierten hasta 30 veces más en mejoras de sus viviendas que el gasto público destinado a programas habitacionales. Y, sin embargo, los recursos usados en renovar las viviendas constituyen una inversión que podría redundar en beneficios políticos, sociales y económicos significativos.
 
Los Gobiernos ya están invirtiendo en la rehabilitación de escuelas donde los niños pasan solo un tercio de su tiempo. ¿Por qué no invierten en hacer más seguras las estructuras donde los niños pasan dos tercios de su tiempo?
 
Además, las compañías de seguros podrían obtener ganancias cuantiosas al ofrecer productos dirigidos a los propietarios, cuyas viviendas presentan un nivel de seguridad estructural aceptable.
 
El mejoramiento estructural de las viviendas es una iniciativa beneficiosa para todas las partes involucradas.
 
Enlaces relacionados:
 

#Loop4Dev: nuestro desafío de videos Boomerang sobre cosas que mejoran la vida de la gente en las ciudades

Mario Trubiano's picture

¿Has visto que las ciudades pueden contener muchas de las cosas que hacen agradable la vida? Espacios verdes para disfrutar del aire libre, acceso a empleos, viviendas accesibles para todos, sistemas de transporte público bien conectados, acceso a alimentos saludables, escuelas para todos los niños, etc. En algunos sitios, esto se logra con más éxito que en otros, pero desarrollar una ciudad que funcione adecuadamente para todos sus habitantes puede ser todo un desafío tanto para los Gobiernos como para las comunidades.

¿Por qué? Repasemos algunas cifras: Casi 1000 millones de personas viven en asentamientos informales en ciudades de todo el mundo y necesitan mejores servicios; las ciudades consumen 2/3 de la energía mundial y representan el 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero; para 2050, 66 de cada 100 personas vivirán en ciudades, lo que indica que la población mundial se está volviendo cada vez más urbana.

En este sentido, toda ciudad es un proyecto en desarrollo, y para organizaciones como el Banco Mundial, los centros urbanos ofrecen oportunidades para ayudar a sus habitantes a salir de la pobreza. Dada la concentración geográfica de una gran cantidad de personas, es posible introducir mejoras que beneficien a muchos; asimismo, mediante inversiones en múltiples sectores dentro de las ciudades, los Gobiernos pueden realmente generar un impacto en la vida de sus ciudadanos.

Por tal motivo, hemos iniciado una nueva campaña en los medios sociales (el Desafío Boomerang #Loop4Dev) para generar conciencia sobre la importancia de las ciudades como motores clave en la tarea de poner fin a la pobreza. Desafiamos a todos los genios creativos de los medios sociales a mostrarnos en un video Boomerang qué hace que una ciudad sea inclusiva, resiliente, habitable y sostenible.

Tres cosas que debe saber sobre el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia

Ede Ijjasz-Vasquez's picture

El 17 de mayo es el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia (IDAHOT, por sus siglas en inglés).

¿Por qué debería importarnos el IDAHOT? Porque la orientación sexual e identidad de género son temas importantes.

Hay tres cosas que necesita saber sobre la orientación sexual e identidad de género.

En primer lugar, para que exista inclusión en materia de orientación sexual e identidad de género no debe haber discriminación.

A pesar de algunos avances legales y sociales en las últimas dos décadas, las personas LGBTI siguen enfrentando discriminación y violencia generalizadas en numerosos países. En algunas ocasiones, pertenecer a la comunidad LGBTI puede traducirse incluso en una cuestión de vida o muerte.

Podrían ser sus amigos, familiares, compañeros de curso o colegas.

La clave es que tratemos a los demás de la manera que queremos ser tratados.

Construir viviendas más asequibles y resilientes en América Latina y el Caribe

Julian Palma's picture

Versión en inglés


Entre 2010 y 2017, Chile sufrió el impacto de 10 catástrofes naturales. Dichos desastres afectaron más de 340,580 viviendas y la reconstrucción costó USD 3.600 millones, según el Ministerio de Vivienda y Urbanismo de Chile. De acuerdo con las evaluaciones de daños y pérdidas ocasionadas por los desastres, el sector vivienda es uno de los más afectados a causa de eventos climáticos y de otros tipos, principalmente inundaciones, terremotos, deslizamientos e incendios forestales. En el periodo comprendido entre 1990 y 2011, las pérdidas mínimas asociadas con el sector vivienda en 16 países de América Latina y el Caribe alcanzaron unos USD 53 mil millones.
 
En la región de América Latina y el Caribe, una cuarta parte de la población vive en barrios pobres, asentamientos informales que se caracterizan por la prevalencia de viviendas de baja calidad. Las familias que residen en estos asentamientos informales corren mayor riesgo de sufrir los impactos de desastres naturales. Los programas gubernamentales destinados a proveer vivienda nueva no siempre alcanzan a las poblaciones en los quintiles más bajos. Sin acceso a alternativas de vivienda asequible, los hogares no tienen otra opción más que construir progresivamente sin asesoramiento técnico y frecuentemente  en zonas propensas a los desastres naturales.

Atlas 2017 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: una nueva guía visual de los datos sobre el desarrollo

World Bank Data Team's picture

El Banco Mundial se complace en dar a conocer el Atlas 2017 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), (i) una nueva publicación (i) con más de 150 mapas y visualizaciones de datos que ilustran los avances realizados por las sociedades para lograr los 17 ODS.
 
El atlas forma parte de los productos relacionados con los Indicadores del Desarrollo Mundial (WDI), (i) una base de datos que contiene estadísticas nacionales comparables y de alta calidad acerca del desarrollo y las condiciones de vida de las personas en todo el mundo. Ud. puede:

Tendencias, comparaciones y análisis nacionales de los 17 ODS 

Transformando el núcleo de la prosperidad económica y social de Argentina, sus ciudades

Ondina Rocca's picture
Nueve de cada diez argentinos viven en pueblos y ciudades, haciendo de Argentina uno de los países más urbanizados del mundo. Es más, uno de cada dos argentinos, junto a dos tercios de las empresas argentinas, se ubican en las cinco regiones metropolitanas más grandes (Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza y San Miguel de Tucumán). Como resultado, las ciudades juegan un papel muy importante en el camino hacia un desarrollo sostenible de la Argentina.
 

Hacer que las voces locales cuenten: Cómo Senegal y Túnez se inspiran mutuamente en la reforma de la gobernanza

Salim Rouhana's picture

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Foto: Mo Ibrahim Foundation / Flickr Creative Commons

Hace seis años se inició una revolución en Túnez, desencadenada por un joven tunecino desempleado de una ciudad secundaria que estaba desesperado por hacer oír su voz (i). Esta revolución reorganizó la agenda de desarrollo del país y desencadenó un proceso de descentralización para dar más voz a los gobiernos locales en la formulación de políticas. Desde entonces, la labor del Grupo Banco Mundial en materia de gobernanza local en Túnez se ha ampliado desde equipar a los municipios con servicios básicos hasta abordar los diversos desafíos de la descentralización: reforma institucional, procesos participativos, transparencia y rendición de cuentas, fortalecimiento de capacidades y evaluación del desempeño.


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