Julián Serna Giraldo (no verificado)

Noviembre 18, 2015

Afirmación totalmente válida. Entre los años 1995 y 1998 tuve la oportunidad de dirigir un proyecto en Colombia que tenía la cooperación internacional del Gobierno de los Países Bajos y de la FAO, y por supuesto del Gobierno Colombiano, el cual a los tres años de ejecución fue considerado por el Departamento Nacional de Planeación de Colombia como ejemplo para el país, y uno de los pilares sobre el cual se soportaba este reconocimiento eran los avances que se habían logrado en la participación de la mujer campesina e indígena en los proyectos productivos y en los procesos de planificación participativos y comunitarios. El haber logrado estos avances en los momentos tan "machistas" que habían en su momento, se demostró el gran impacto positivo que significada para las comunidades rurales estos "nuevos" apoyos. No fue fácil, pero al final los hombres reconocieron que sí era una oportunidad que siempre habían tenido pero que hasta ese momento lo valoraron. Esto significa mejores condiciones para la familia rural, mayor armonía en los hogares, reconocimiento social, mayores ingresos económicos, entre otros. En conclusión, lograr que la mujer rural tenga un rol en los asuntos productivos que conlleven mayores ingresos, es el inicio de un bienestar que se merecen todas la familias Campesinas e Indígenas.