Carmen Magdale… (no verificado)

Febrero 05, 2020

Estimado señor Peter Nagle. Vengo de dos días de no oír otra cosa que dinero de deudas y creo que si se repiten con la misma intensidad para el quinto estiro la pata es decir me muero. Y aunque soy una persona de casi 80 años y de un extracto social al que ni voltean a ver, les doy mi comentario pues es simplemente eso. Tengo un pie del lado de los más o menos 70 millones de personas que tienen contacto con la banca y tienen idea de lo que es y el otro pie del lado de los 7000 millones de personas que nada o casi nada tienen que ver con ustedes los bancos. Pero de este lado hay también necesidad de préstamos y en cada esquina hay quien te lo preste. Unos si no les pagas te matan, otros si no les pagas con dinero les tienes que pagar con cuerpo y otros te cobran el interés que quieren y con bondad te esperan pero nunca les terminas de pagar. El banco les presta a las personas que tienen dinero y con intereses altos. Pero si les fallaste además de que te marcan para que ya no puedas salir adelante pues no hay manera de volver a ser gente decente, pues en ninguna tienda comercial o negocio vuelves a tener crédito, te muelen el alma de madrugada al atardecer con llamadas de sus licenciados que te quitan todo y digo todo hasta tu vivienda y hasta tu salud mental y física. Es decir como que te dejan de adorno en el mundo, tal como los árboles muertos que siguen parados pero sin vida. Y si quieren la opinión muy personal de una persona a la que se le pone la etiqueta de resentida pues nada más les pido que le den de patadas a cualquier cosa del mimo banco o de sus casas: una, silla, un escritorio, una computadora...cualquier cosa. Denle a esa cosa patadas por años y después traten que les de el bienestar que esperan de la misma cosa, a ver si la silla los soporta, el escritorio les aguanta y la computadora les sirve. Entonces entenderán a las personas.