Prestar atención a la brecha de género en la capacitación en África al sur del Sahara: cinco cosas que hay que saber

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El tema del Día Internacional de la Juventud de este año —“transformando la educación”— nos recuerda cuán importante es que todos los niños y las niñas tengan acceso a la educación. En África, las mujeres jóvenes tienen más de 1,5 veces menos probabilidades que los hombres jóvenes de tener un empleo formal o recibir educación o capacitación. El acceso desigual a las oportunidades educativas, las tasas de matrimonio precoz entre las mujeres jóvenes y las responsabilidades por el cuidado y las tareas domésticas no remuneradas son algunos de los factores que contribuyen a esta disparidad.

En este blog nos basamos en las conclusiones del reciente informe titulado The Skills Balancing Act in Sub-Saharan Africa: Investing in Skills for Productivity, Inclusivity, and Adaptability (i) y datos del Portal de datos de género (i) del Banco Mundial para presentar cinco datos sobre la situación de las mujeres jóvenes en el ámbito de la enseñanza y formación técnica y profesional (EFTP) en la región de África al sur del Sahara.

1. La transición de la escuela al trabajo es difícil para muchos jóvenes africanos, especialmente para las mujeres.

Porcentaje de jóvenes que no tienen acceso a educación, empleo o capacitación (%)

Fuente: Base de datos ILOSTAT de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Datos extraídos del Portal de datos sobre género del Banco Mundial.
Fuente: Base de datos ILOSTAT de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Datos extraídos del Portal de datos sobre género del Banco Mundial.

 

2. La EFTP formal es escasa en África al sur del Sahara, y las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de participar en dichos programas.

La EFTP se considera cada vez más como una ruta prometedora para muchos jóvenes africanos que carecen de las habilidades básicas, los medios o el interés para tomar un camino más académico. Sin embargo, el sistema formal de EFTP en la mayoría de los países de la región sigue siendo a pequeña escala tanto en términos de matrícula como de gasto público. En 2017, un promedio del 5,9 % de los estudiantes de educación secundaria se matricularon en programas de formación profesional, lo que no representa un gran cambio desde 2010, cuando ese porcentaje llegó al 6,5 %. Estos niveles son inferiores a lo que se esperaría dado el nivel de ingresos y la experiencia histórica de los países.

Los niveles de EFTP están por debajo de lo que se esperaría dado el nivel de ingresos de los países.

Correlación entre la matrícula de EFTP en el nivel secundario y el PIB per cápita a lo largo del tiempo en los países

Correlación entre la matrícula de EFTP en el nivel secundario y el PIB per cápita a lo largo del tiempo en los países
Log. PIB per cápita (USD constantes de 2010)

La región claramente está rezagada respecto a otras: la proporción de estudiantes varones y mujeres en educación secundaria matriculados en programas de formación profesional es del 6,4 % y el 5,2 %, respectivamente. En contraste, la participación en América Latina es del 12 % para los hombres jóvenes y del 13 % para las mujeres jóvenes, y en Oriente Medio y Norte de África las tasas son del 14 % y el 9 %, respectivamente.

Porcentaje de estudiantes de educación secundaria matriculados en programas de formación profesional (%)

Porcentaje de estudiantes de educación secundaria matriculados en programas de formación profesional (%)
Fuente: Instituto de Estadística de la UNESCO. Datos extraídos del Portal de datos sobre de del Banco Mundial.

De modo generalizado, las brechas de género en la inscripción en la EFTP son significativas. Las tasas de matrícula entre las mujeres en la EFTP de nivel secundario son más bajas que las de los hombres en dos tercios de los 31 países que disponen de datos entre 2014 y 2017. Además, las diferencias (en perjuicio de las mujeres) parecen ser mayores en los países con sistemas más grandes, lo que sugiere que, a medida que los sistemas se amplían, las diferencias de género probablemente aumenten si no se aplican medidas correctivas.

3. Las brechas de género en la EFTP tienden a ser más amplias en los sistemas más grandes.

Porcentaje de estudiantes de educación secundaria matriculados en programas de formación profesional (%)

Las brechas de género en la EFTP tienden a ser más amplias en los sistemas más grandes.

Al igual que en otras regiones, las mujeres y los hombres en África ingresan a campos de EFTP muy diferentes, y las mujeres suelen elegir (y se les ofrece) capacitación en habilidades y ocupaciones con ingresos promedio más bajos. Como es el caso en la enseñanza superior de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (CTIM), la brecha de género es particularmente amplia en los campos en que predominan los hombres, como la arquitectura, las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y la mecánica. En Burkina Faso, las mujeres superan en número a los hombres en el comercio, mientras que los hombres superan en número a las mujeres en una proporción de 5 a 1 en los sectores industriales (mecánica, electrónica, construcción). Estas diferencias son importantes para los ingresos en el futuro. Las mujeres que ingresan a sectores en que predominan los hombres ganan tanto como los hombres y tres veces más que las mujeres que permanecen en sectores con mayor presencia femenina (Campos y otros [PDF, en inglés], 2015).

4. Las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de estudiar carreras de CTIM.

Matrícula de estudiantes por programa profesional (%)

Las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de estudiar carreras de CTIM.
Las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de estudiar carreras de CTIM.

La falta de información sobre las oportunidades en los sectores donde predominan los hombres, los factores psicosociales, los modelos de conducta limitados, las redes y las normas basadas en prejuicios de género que empiezan a temprana edad son algunos de los factores que explican esta dinámica. A menudo, los programas de EFTP no están diseñados para acomodar las responsabilidades familiares. Esto afecta a las mujeres que deben realizar labores domésticas y de cuidado infantil (Cho y otros [PDF, en inglés], 2013; Glennester y otros, 2011).

5. En las sociedades más desiguales, las mujeres jóvenes tienen menos probabilidades de cursar estudios de EFTP.

En las sociedades más desiguales, las mujeres jóvenes tienen menos probabilidades de cursar estudios de EFTP.
Fuentes: Instituto de Estadística de la UNESCO (http://uis.unesco.org/) y oficinas nacionales de estadísticas o bases de datos y publicaciones nacionales recopiladas por la División de Estadística de las Naciones Unidas. Datos extraídos del Portal de datos sobre género del Banco Mundial.

El camino a seguir 

Como lo destaca el informe sobre las habilidades regionales de África, la educación y formación técnica y profesional por el bien de esta no es, por supuesto, el objetivo. Existen muchos desafíos, pero también oportunidades para mejorar la calidad y relevancia de la EFTP en la región. Si bien la EFTP parece valer la pena para los jóvenes que llegan a esta etapa educativa, y que de otro modo no se beneficiarían de una educación universitaria (en la que hay una gran variación en los ingresos), su impacto es limitado si no se realizan mejoras para aumentar su calidad.

Un desafío importante para la EFTP —y para la sociedad en general— es superar las barreras que impiden que las mujeres adquieran habilidades relevantes y accedan a trabajos de mayor productividad. La EFTP no solo tiene el potencial de mejorar la transición de la escuela al trabajo para las niñas, sino también de promover la participación productiva de las mujeres en el mercado laboral, dotándolas de las habilidades necesarias para emprender los trabajos del futuro o ayudarlas a “ingresar” a campos “masculinos” donde los ingresos son más altos. Además, la EFTP puede ayudar a retrasar el matrimonio y el embarazo.

Por estas razones, para mejorar el acceso de las mujeres es necesario aplicar un paquete de políticas que aborden una diversidad de obstáculos. Estas políticas deben incluir orientación profesional y académica y medidas que mejoren el acceso aumentando la flexibilidad de la EFTP.

La tecnología también puede proporcionar oportunidades para cerrar las brechas de género. Puede permitir el acceso a información y servicios, ayudar a mitigar las limitaciones de tiempo y movilidad, y crear oportunidades de trabajo en nuevos sectores. Sin embargo, cosechar los beneficios de la tecnología exige invertir en una cartera equilibrada de habilidades que abarque las aptitudes cognitivas, socioemocionales y técnicas. En el caso de la EFTP, en particular, el cambio tecnológico —y otras megatendencias que afectan a los mercados laborales y a las demandas de habilidades— pone de relieve la importancia de reforzar las competencias básicas para evitar que las especializaciones demasiado estrictas dificulten la adaptabilidad de los graduados y afecten las perspectivas a largo plazo en el mercado laboral.

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Autores

Indhira Santos

Economista superior del Departamento de Prácticas Mundiales de Protección Social y Trabajo del Banco Mundial

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