Reconstruir mejor después de la COVID-19: promoviendo la igualdad de género en la educación y el desarrollo de habilidades para una mayor fuerza laboral

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El año 2020 y la pandemia de COVID-19 han puesto de relieve la importancia de una educación y capacitación equitativas. Si bien muchos países han logrado avances significativos en el mejoramiento del capital humano (i) en los últimos años, la pandemia pone en peligro (i) los logros obtenidos con gran esfuerzo, especialmente en materia de reducción de las brechas entre niñas y niños. En todo el mundo, la transición al aprendizaje a distancia debido al cierre de las escuelas causado por la COVID-19 representa desafíos (i) para la conectividad y el acceso a la enseñanza. En particular, las niñas suelen tener menos habilidades técnicas y menor acceso a Internet (PDF, en inglés), lo que, en última instancia, puede impedirles adquirir las habilidades y los conocimientos necesarios para el mercado laboral.

El bien recibido anuncio de vacunas prometedoras contra la COVID-19 es clave, ya que puede detener la propagación del virus, pero ¿qué pasa con el impacto de la pandemia en otras áreas de la vida de una niña que son fundamentales para su crecimiento y desarrollo, como el acceso a la educación y la capacitación, y el empleo?

El Día Internacional de la Educación 2021 constituye una oportunidad importante para reflexionar sobre esta interrogante, explorar las tendencias pasadas usando datos del Portal de datos sobre género (i), y renovar nuestros compromisos de invertir en la educación de las niñas y fomentar la participación femenina en la fuerza laboral.

Menos oportunidades de aprendizaje para las niñas que para los niños

Antes de la pandemia de COVID-19, la buena noticia era que la matrícula en la escuela primaria y secundaria aumentaba de manera constante. Sin embargo, el índice mundial de paridad de género revela que las niñas se enfrentan a retrasos constantes en las oportunidades de aprendizaje en comparación con los niños.  Estas brechas de género en la matrícula son más evidentes en África al sur del Sahara, mientras que en algunos países de América Latina y el Caribe dichas disparidades se han revertido.

 

La participación de las niñas en los programas de formación profesional es menor que la de los niños

Las tendencias muestran que el porcentaje de niñas en los programas de formación profesional ha sido históricamente más bajo que el de los niños, e incluso en aquellos países con algún nivel de igualdad de género, la brecha entre niñas y niños es constante o está aumentando. Esto es así en todas las regiones excepto en África al sur del Sahara, donde la diferencia parece reducirse.

 

Menos mujeres que hombres en la fuerza laboral

Las brechas de género en la educación y capacitación se traducen en menos mujeres que hombres en la fuerza laboral, y esta desigualdad ha existido durante décadas tanto a nivel mundial como regional. En el mundo, de cada tres hombres que trabajan, solo hay dos mujeres, pero estas proporciones varían significativamente entre las regiones.  De cada 100 hombres en la fuerza laboral hay: 30 mujeres en Asia meridional y Oriente Medio y Norte de África, 76 mujeres en Asia oriental y el Pacífico y Europa y Asia central, y 85 mujeres en África al sur del Sahara (más cerca de la paridad de género).

Las implicaciones son de gran alcance: las mujeres no solo tienen menos posibilidades que los hombres de participar en el mercado laboral, sino que, cuando lo hacen, es más probable que realicen trabajos informales con salarios más bajos.  Las tasas de mujeres en empleos informales son más altas en América Latina y el Caribe y en África al sur del Sahara. En Asia meridional y Oriente Medio y Norte de África hay un nivel adicional de normas de género estrictas que limitan su movimiento, las asignan al ámbito doméstico (como en otras regiones) y representan problemas para la seguridad y el transporte. Por último, en algunas industrias y ocupaciones, los candidatos preferidos (i) son los hombres y no las mujeres..

 

Las mujeres con nivel de instrucción intermedio o avanzado tienen más probabilidades de estar desempleadas que los hombres

Las estimaciones de la población activa desempleada que tiene un nivel de instrucción intermedio (educación secundaria superior o postsecundaria no terciaria) muestran que las mujeres tienen más probabilidades de estar desempleadas que los hombres.  En la región de Oriente Medio y Norte de África, en más de la mitad de los países para los que hay datos, aproximadamente 1 de cada 4 mujeres con un nivel de instrucción intermedio y alrededor de 1 de cada 3 mujeres con un nivel de instrucción avanzado están desempleadas. Numerosos países de Asia meridional y África al sur del Sahara también registran altas tasas de mujeres desempleadas. Estas tres regiones presentan además las mayores brechas de género en ambos niveles educativos. Por otro lado, Europa y Asia central tiene las tasas más bajas y las brechas de género más pequeñas.

 

 

Lo que podríamos esperar de la pandemia

Las evidencias de crisis anteriores apuntan a aumentos (PDF, en inglés) de la deserción escolar, la violencia de género, los embarazos adolescentes, el tiempo dedicado al cuidado del hogar, la inseguridad alimentaria y la pobreza. Dichos efectos adversos conducen a una "pérdida de aprendizajes" provocada por la interrupción de la escolarización y la capacitación, la reducción de los futuros ingresos a lo largo de la vida (i) y los cambios en los perfiles laborales que dejarán a las niñas y mujeres menos preparadas para ser proveedoras del hogar en igualdad de condiciones. Si bien la magnitud del impacto aún se analiza (i), los primeros resultados (i) de las encuestas de alta frecuencia muestran tasas más altas de pérdida de empleo para las mujeres que para los hombres y menores ventas y acceso al crédito para las empresas de propiedad de mujeres. 

 

El camino a seguir

Ahora más que nunca vemos la importancia y relevancia de los Gobiernos, la intervención del sector público y el sector privado para fomentar la igualdad y cerrar las brechas de género. La COVID-19 ha dirigido la atención hacia la necesidad de revertir las pérdidas de aprendizaje y mejorar el desarrollo de la fuerza laboral, para la capacitación, la adquisición de nuevas habilidades y el mejoramiento de las competencias de los desempleados, los trabajadores expatriados que regresan y el flujo de jóvenes que formarán la futura fuerza laboral.

¿En qué deberíamos invertir para fomentar la igualdad de género y cerrar las brechas de género?

  • Infraestructura de aprendizaje electrónico para promover el aprendizaje permanente con la opción de acumular acreditaciones. Esto ayudaría a que todos sigan aprendiendo durante los confinamientos provocados por la COVID-19.
  • Sistemas de gestión del aprendizaje y la renovación del plan de estudios ofreciendo habilidades digitales (relacionadas con CTIM) (i) y habilidades socioemocionales en los niveles de instrucción básico, intermedio y avanzado.
  • Contenidos inclusivos y con perspectivas de género para promover la cohesión social.
  • Servicios de cuidado infantil proporcionados por el empleador en el lugar de trabajo y desarrollo y educación en la primera infancia (DEPI). Vea un ejemplo (i) en Sri Lanka y otros casos mundiales. Niveles adecuados de DEPI ayudarán a los adultos jóvenes, las mujeres y los hombres a buscar oportunidades de emprendimiento basadas en el hogar o externas en sectores tradicionales o no tradicionales.
  • Programas de empleo y estudio sobre el desarrollo de habilidades de formación para apoyar el aprendizaje en el puesto de trabajo.
  • Nuevas coaliciones y compromisos (i) entre los sectores público y privado, asociados en la tarea del desarrollo y la sociedad civil para fomentar el financiamiento innovador (PDF, en inglés) en favor del desarrollo.

Estas son algunas opciones posiblemente poderosas. Los asociados en la tarea del desarrollo, incluido el Grupo Banco Mundial, estamos focalizando los recursos y canalizando los esfuerzos para responder a los riesgos, y reevaluando los resultados. Ahora es la oportunidad de renovar los compromisos y las coaliciones para garantizar la igualdad de género en la educación (i) y fomentar el empoderamiento económico de la mujer.

Autores

Shobhana Sosale

Especialista superior en Educación, Banco Mundial

Sarah Bunker

Becaria de datos, Grupo de Género, Banco Mundial

Laura McDonald

Oficial de Operaciones, Departamento de Prácticas Mundiales de Educación, Banco Mundial

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