Cómo el enfoque ambiental y social mejora la vida en Colombia

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Cómo el enfoque ambiental y social mejora la vida en Colombia Construcción de la primera estación del Metro de Bogotá en la localidad de Bosa. Foto: Banco Mundial

Doña Miryan vivía sola en una vivienda deteriorada, con problemas de salud y sin una red de apoyo. Hoy, gracias al proceso de reasentamiento del proyecto Metro de Bogotá, vive en un hogar gerontológico donde recibe cuidados, ha recuperado su autoestima y cuenta con una mejor calidad de vida.

Historias como la de doña Miryan nos recuerdan que el verdadero desarrollo no solo construye infraestructura, sino que transforma vidas. La gestión ambiental y social no es simplemente una herramienta técnica: nos recuerda que el desarrollo verdadero es aquel que cuida, escucha y transforma.

El Marco Ambiental y Social del Banco Mundial, una herramienta que garantiza que los proyectos respeten a las comunidades y al medio ambiente, no se limita a gestionar impactos y riesgos. Es también una base para construir prosperidad compartida y avanzar hacia un planeta más habitable.

Recientemente, el Banco Mundial ha realizado una evaluación integral del marco legal, institucional y de políticas para la gestión ambiental y social en Colombia. El objetivo: fortalecer el apoyo al desarrollo del país y asegurar que los proyectos no solo cumplan con la normativa, sino que generen beneficios reales para las personas y el medio ambiente.

Como especialistas responsables de guiar esta gestión en los proyectos financiados por el Banco, hemos sido testigos de hechos concretos y relatos humanos que reflejan cómo las políticas de salvaguardas y el Marco Ambiental y Social del Banco promueven el desarrollo sostenible. Estas herramientas permiten incorporar buenas prácticas internacionales y lecciones aprendidas que además pueden ser incorporadas en el marco ambiental y social colombiano. 

Transformaciones reales desde el terreno

Un caso que conmueve por su humanidad es el de doña Miryan, una de las personas reasentadas a raíz de la construcción de la Primera Línea del Metro de Bogotá que implicado el reasentamiento de 1.400 predios. Su humilde vivienda debía ser adquirida para dejar paso a las obras. Ella es una adulta mayor sin red social de apoyo y con afectaciones de salud que no habían sido adecuadamente atendidas. Además, su apartamento estaba en una situación crítica de higiene y aseo. Gracias a las gestiones del equipo predial de la Empresa Metro de Bogotá, doña Myrian se trasladó con todas las garantías a un hogar gerontológico en el que ha mejorado significativamente su calidad de vida gracias a los cuidados de salud y bienestar que recibe, lo que le ha permitido recuperar su autoestima. Además, gracias al acompañamiento jurídico del proyecto, obtuvo el pago total del valor de su vivienda antes de trasladarse de residencia y el levantamiento de la hipoteca. Este proceso de reasentamiento cumplió con tiempos adecuados, el pago total del avalúo del predio antes del traslado de doña Miryan y la mejoría de su calidad y condición de vida gracias a que se realizó conforme a los estándares del Banco.

Otro hecho de la Primera Línea del Metro de Bogotá es que marca un hito hacia una ciudad más conectada y moderna. En ese camino, también se cuida la riqueza natural que la rodea. Gracias al acompañamiento del Banco Mundial y al requerimiento, más allá de lo establecido en la norma, de realizar un Estudio de Impacto Ambiental y Social, el proyecto ha integrado criterios ambientales rigurosos en el manejo de la flora.

En este sentido, se han aprobado permisos para la tala de 1.751 árboles y el traslado de 2.552, y se requiere la compensación en especie con una meta de 5.000 árboles plantados al finalizar la obra. Esta protección de especies en veda incluye 570 palmas y hospederos con alta diversidad de flora epífita. Específicamente, como acciones derivadas del requisito del Banco Mundial, se realizó la siembra adicional de 350 árboles en la ronda del Río Bogotá y la selección de 69 especies nativas como requisito para realizar la completa compensación forestal. Este enfoque reconoce que el desarrollo urbano sostenible no solo debe mitigar impactos, sino también conservar especies nativas y preservar hábitats locales, considerando sus propiedades ecológicas, funcionales y culturales.

En otro entorno muy diferente, a través del proyecto Corazón de la Amazonía, se han apoyado los planes de manejo y regímenes especiales de gestión ambiental establecidos entre las comunidades indígenas y las autoridades ambientales, adecuados a su visión y prácticas tradicionales. El proyecto, que cuenta con el apoyo técnico del Banco Mundial, ha fortalecido la participación efectiva y el acceso equitativo a los beneficios del proyecto, promoviendo el dialogo permanente entre autoridades, que refuerza la normativa ambiental colombiana en torno a la política de participación social en la conservación, derivando en un sistema de gestión ambiental culturalmente apropiado que satisface los intereses de los involucrados.  

Estos son solo algunos ejemplos del impacto positivo que tiene nuestro trabajo. Con el fin de aportar estos beneficios al desarrollo de Colombia, hemos realizado la evaluación general del marco normativo, institucional y de políticas para la gestión ambiental y social de Colombia que ha analizado el sistema nacional para identificar las congruencias y diferencias respecto al Marco Ambiental y Social del Banco Mundial, y así ofrecer recomendaciones con las que reforzar el marco normativo y la capacidad institucional. Esta evaluación incorpora insumos de diversos actores clave, recopilados durante la socialización de los resultados preliminares. Esta retroalimentación fortaleció la validez del análisis y la pertinencia de las recomendaciones.

Las conclusiones de la evaluación han sido positivas, evidenciando en general cómo el marco normativo ambiental y social de Colombia es sólido, especialmente en los proyectos que requieren la evaluación legislada, como licencias o planes de manejo. La evaluación también recoge oportunidades de fortalecimiento para Colombia en la optimización de la gestión ambiental y social. Una de las recomendaciones es fortalecer los requerimientos y la capacidad en aquellos sectores donde no se requiere evaluación por ley. También se recomienda extender la socialización a todas las etapas de los proyectos para incrementar la efectividad y el alcance, dado que en algunos casos se limitan a etapas puntuales. Esta evaluación ayudará a Colombia a fortalecer aún más su normativa, sus políticas y su capacidad.

Estamos ya trabajando con entidades nacionales para lograr nuestro cometido y apoyar el fortalecimiento del marco país. Juntos encontraremos medidas efectivas que respondan a las necesidades de desarrollo de Colombia y que nos permitan contar más historias poderosas sobre lugares y personas a las que hayamos contribuido con nuestro trabajo.

 

 


Carolina Rojas

Especialista Sénior en Medio Ambiente

Juan Cambreleng Contreras

Especialista en Desarrollo Social

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