¿Un futuro más seco? Fortalecer la resiliencia frente a la sequía en América Latina

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 ¿Un futuro más seco? Fortalecer la resiliencia frente a la sequía en América Latina Foto: Mariana Kaipper Ceratti/Banco Mundial

Imagina despertar y descubrir que tu ciudad —una de las más grandes del mundo— está a solo semanas de quedarse sin agua. En 2024, millones de personas en la Ciudad de México vivieron esa realidad. En toda América Latina y el Caribe, la sequía ya no es una posibilidad lejana; está transformando la manera en que las personas viven, trabajan, gobiernan y planifican su futuro.

Esto no es algo nuevo. Hace siglos, la sequía contribuyó al colapso de las civilizaciones Maya y Tiwanaku, y obligó a los Taínos y a otros pueblos indígenas del Caribe a desplazarse a medida que cambiaban los patrones de lluvia. La historia deja una lección clara: cuando el agua desaparece, las sociedades deben adaptarse. Hoy, con poblaciones más numerosas, economías interconectadas y presiones climáticas aceleradas, los riesgos son aún mayores.

Una región bajo presión

Hoy en día, la sequía es uno de los riesgos climáticos más urgentes para América Latina y el Caribe. En los últimos 25 años, ha afectado a más de 58 millones de personas y ha puesto en riesgo cerca de 80 mil millones de dólares del PIB cada año.

Sus impactos se sienten en distintos países. En Argentina, la sequía redujo a la mitad las cosechas de trigo y soya en 2023, lo que significó una disminución significativa de los ingresos por exportaciones. En Ecuador, los bajos niveles de los embalses hidroeléctricos provocaron apagones en 2024, que afectaron a 12 provincias. El Canal de Panamá —una de las rutas comerciales más transitadas del mundo— redujo el número de tránsitos entre 2023 y 2024, con pérdidas de ingresos de hasta 700 millones de dólares. Y en la Ciudad de México, la escasez de agua llevó al sistema de distribución al límite.

Estos eventos plantean una pregunta difícil: si las sequías ya cuestan miles de millones, ¿qué nos depara el futuro?

La ciencia climática apunta en una dirección clara: América Latina y el Caribe se está volviendo más cálida y más seca, con sequías más prolongadas, severas y difíciles de predecir. Sus impactos se manifiestan en todos los sectores: seguridad alimentaria, generación de energía, comercio, salud pública y política fiscal. Cuando las cosechas fallan, muchos hogares quedan sin alimentos. Cuando los embalses se reducen, los gobiernos desvían escasos recursos presupuestarios hacia respuestas de emergencia.

No todas las personas enfrentan estos impactos por igual. Los hogares más pobres destinan una mayor proporción de sus ingresos a alimentos y agua. Mujeres y niños recorren distancias más largas para recolectar agua. Las comunidades indígenas y afrodescendientes afrontan mayores riesgos de desplazamiento cuando las cosechas fracasan o los ríos se secan. Durante la sequía de 2015 en El Salvador, la producción de maíz cayó un 60 %, lo que afectó especialmente a las familias rurales. Durante la sequía de 2016 en Bolivia, los barrios de bajos ingresos esperaban días para recibir agua. La sequía no es solo una amenaza climática: es también un desafío de equidad y de oportunidades.

Romper el ciclo de respuesta a la crisis

La sequía se desarrolla de manera lenta y silenciosa; sin embargo, la mayoría de las respuestas en la región siguen siendo reactivas: racionamiento de agua, camiones cisterna y medidas temporales de alivio. Estas acciones son esenciales en momentos de crisis, pero no abordan las vulnerabilidades estructurales.

La planificación preventiva es clave. Los sistemas de alerta temprana, la protección financiera, instituciones más sólidas y una gobernanza integrada del agua pueden reducir drásticamente los impactos. Cada dólar invertido en gestión preventiva frente a la sequía puede ahorrar entre dos y diez dólares en pérdidas evitadas. La pregunta no es si la resiliencia vale la pena, sino cuán rápido los países pueden implementar las políticas, instituciones e inversiones adecuadas.

Aun así, persisten muchos desafíos: responsabilidades fragmentadas, normas de asignación desactualizadas, insuficientes sistemas de monitoreo y financiamiento limitado para acciones de largo plazo. A medida que las sequías se vuelven más complejas e interconectadas, la cooperación regional resulta esencial. Los países pueden aprender de las respuestas de otros, compartir datos hidrológicos en tiempo real en cuencas compartidas e intercambiar lecciones prácticas, desde estrategias de gestión de la demanda y reglas de operación de embalses hasta enfoques de financiamiento.

ReADI-LAC: un esfuerzo regional hacia la resiliencia

Para ayudar a los países a pasar de la respuesta a la crisis a la prevención estratégica, el Banco Mundial lanzó la Iniciativa de Resiliencia y Adaptación frente a la Sequía en ALC (ReADI-LAC, por sus siglas en inglés). Esta iniciativa invita a gobiernos, instituciones y socios a analizar los riesgos de sequía, identificar a las poblaciones, sistemas y sectores más vulnerables y priorizar las políticas e inversiones que pueden fortalecer la resiliencia.

Como parte de ReADI-LAC se encuentra la Evaluación de Riesgo y Resiliencia frente a la Sequía (DRRA, por sus siglas en inglés), un marco que los países pueden utilizar para integrar diversas herramientas y enfoques, comprender mejor los impactos de la sequía y traducir esa evidencia en soluciones concretas para cada contexto.

Un llamado a la acción

Las sequías se están intensificando. Están transformando las economías, presionando a las instituciones y profundizando las desigualdades sociales. Pero con políticas innovadoras, una gobernanza más sólida y una acción regional coordinada, los países pueden gestionar el riesgo de sequía y construir un futuro más resiliente.

La pregunta no es si la región puede adaptarse, sino si actuaremos con la rapidez necesaria.

Explora el trabajo en curso, las publicaciones, los boletines sobre sequía y las herramientas en Drought Resilience Website (en inglés).  


Chloë Oliver Viola

Especialista Senior en Abastecimiento de Agua y Saneamiento - Práctica Global de Agua, Banco Mundial

Hye Rean Yoo

Analista de Recursos Hídricos - Banco Mundial, América Latina y el Caribe

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