Promover el empleo de las mujeres en América Latina y el Caribe

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El mundo cambió en los últimos dos años. Los gobiernos de América Latina y el Caribe (ALC) enfrentan el enorme desafío de reconstruir sus economías pospandémicas. Pero una cosa es cierta: las mujeres de la región fueron las más golpeadas por los confinamientos de la COVID-19.

Un informe reciente elaborado por el Banco Mundial y el PNUD, Recuperación dispar en América Latina y el Caribe: ¿se está dejando atrás a las mujeres?, muestra que la brecha de género en participación laboral de ALC sigue siendo elevada. En el año 2000, un informe anterior con datos de una encuesta telefónica de alta frecuencia (ETAF) mostró que las mujeres en la región tenían un 44 % más de posibilidades de perder su empleo que los hombres. 

La pandemia de COVID-19 sigue suprimiendo más empleos entre las mujeres que entre los hombres.

Analizamos los datos y llegamos a la conclusión de que los shocks en el mercado laboral impactaron a las mujeres de al menos dos maneras. Primero, las mujeres que trabajaban antes de la pandemia tenían más probabilidades de abandonar su empleo que los hombres. Segundo, las mujeres que no trabajaban antes de la pandemia tenían menos posibilidades de ponerse a trabajar. Como resultado, a quince meses del inicio de la pandemia, el empleo femenino en ALC estaba 15 puntos porcentuales por debajo de sus niveles prepandémicos  (Imagen 1).

Imagen 1. Cambios en la relación empleo/población de febrero de 2020 a mediados de 2021

Cambios en la relación empleo/población  De febrero de 2020 a mediados de 2021

 

Este no es un evento aislado. Ocurre en prácticamente todos los países de la región. La brecha de género laboral sigue siendo particularmente elevada en los países andinos (31 % durante la pandemia vs. 13 % previo a la misma), Cono Sur (35 % vs. 20 %) y México (33 % vs. 24 %). Aunque menos pronunciada en el Caribe y en América Central, la brecha de género laboral sigue siendo importante.

Imagen 2. Brechas de género en el empleo en febrero de 2020 y a mediados de 2021, por subregión

Brechas de género en el empleo en febrero de 2020 y a mediados de 2021, por subregión

 

Nota: la región andina incluye a Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador. La región caribeña incluye a Antigua y Barbuda, Belice, Haití, Guyana, Santa Lucía, Dominica y Jamaica. La región centroamericana incluye a Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y la República Dominicana. El Cono Sur incluye a Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Brasil.

 

¿Cómo cambiaron los sectores del mercado laboral en ALC?

En el caso de las mujeres, tuvieron lugar cambios significativos en varios sectores. Durante la pandemia, las industrias del turismo, restauración y servicio doméstico, que emplean a muchas mujeres, sufrieron las mayores pérdidas de empleo.  Esto forzó a las mujeres a buscar nuevos trabajos en el sector informal.

Por el contrario, las menores pérdidas de empleo tuvieron lugar en sectores que emplean pocas mujeres, como servicios públicos, bienes, reparación de vehículos y construcción. Asimismo, algunos sectores que antes empleaban un porcentaje significativo de mujeres comenzaron a ser dominados por los hombres, como bienes raíces, empresarial, financiero y servicios administrativos.

¿Cómo cambió la dinámica dentro del hogar? A comienzos de la pandemia, muchas mujeres abandonaron la fuerza laboral para atender a sus hijos a causa de los cierres de escuela. No obstante, este patrón ahora es menos claro. Muchas de las mujeres que abandonaron la fuerza laboral a mediados de 2021 no tenían hijos a cargo. Asimismo, aquellas mujeres que comenzaron un trabajo nuevo o están buscando uno a menudo tienen hijos menores de 18 años y pequeños menores de 5 años.

Reformas para abordar las brechas de género en ALC

Ya se ha demostrado ampliamente que las brechas de género son un problema que afecta no solo a las mujeres sino a la sociedad entera y al desarrollo de los países. Para abordar estas brechas, es necesario examinar los siguientes puntos:

  1. Revisar las normas del mercado laboral y mejorar los sistemas de seguro social. Establecer normas o leyes que prohíban la discriminación de género en el mercado laboral y fortalecer los endebles sistemas de seguridad social puede mejorar el acceso a los servicios sociales.
  2. Utilizar las redes de protección social que brindan un apoyo crucial a las personas afectadas por la crisis para abordar las brechas de género. Realizar transferencias en efectivo de forma digital puede promover la inclusión financiera de género, incrementar los ahorros de las mujeres, mejorar su acceso al crédito, solidificar su control sobre los fondos y promover su seguridad.
  3. Invertir en cuidado infantil asequible y de alta calidad. El acceso a servicios asequibles de cuidado infantil puede impulsar la participación de las mujeres en el mercado laboral y mejorar los resultados del desarrollo infantil temprano.
  4. Promover ejemplos de “mujeres empoderadas”. Si bien los estereotipos de género a menudo están profundamente arraigados, la exposición a información sobre los mismos puede contribuir a mitigarlos.

Las mujeres son las principales constructoras de un mundo posCOVID más robusto. Con las políticas adecuadas, los países latinoamericanos pueden reconstruir mejor y de manera más inclusiva, y determinar así el curso de los próximos diez años. Los formuladores de políticas no deben cejar en su esfuerzo por abordar las brechas de género en la región.


LACGIL trabaja en conjunto con unidades del Banco Mundial, agencias de ayuda y donantes, gobiernos, organizaciones no gubernamentales, empresas del sector privado e investigadores académicos. Este trabajo fue financiado en parte por el Mecanismo Coordinador para la Igualdad de Género (MCIG), un fondo fiduciario de múltiples donantes administrado por el Banco Mundial para promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer a través de la experimentación y la creación de conocimiento para ayudar a los gobiernos y al sector privado a enfocar las políticas y los programas en soluciones escalables con resultados sostenibles. El MCIG es respaldado por las generosas contribuciones de Alemania, Australia, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Irlanda, Islandia, Letonia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido, Suecia, Suiza, la Fundación Bill and Melinda Gates y el Fondo Filantrópico Wellspring.


Autores

Jacobus de Hoop

Economista Sénior en la Práctica de Pobreza y Equidad del Banco Mundial

Kavell Joseph

Consultora en el Laboratorio de Innovación de Género de América Latina y el Caribe de la Práctica Global de Pobreza y Equidad

Maria Emilia Cucagna

Economista, Práctica de Pobreza y Equidad para América Latina y el Caribe del Banco Mundial

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