¿Qué lecciones nos dejan los últimos resultados de PISA 2018 para América Latina?

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Los resultados de PISA 2018 destacan la crisis de aprendizajes que vive América Latina y sugieren que mejorar los aprendizajes con un ángulo de equidad siguen siendo los desafíos más grandes que enfrentan los sistemas educativos de la región.

Juan es un joven estudiante que vive en Santo Domingo, República Dominicana, y está a punto de terminar la educación obligatoria. Le encanta leer, jugar fútbol, ​​bailar salsa y sueña con ir a la universidad en Europa después de graduarse de la escuela. Juan estudia mucho y siempre ha estado entre los mejores de su clase. Sus padres están muy contentos con todos los aprendizajes que él está obteniendo en la escuela, ya que esto le permitiría poder cumplir sus sueños. Pero ¿podrá Juan obtener los aprendizajes necesarios para acceder a una universidad en Europa después de graduarse? ¿Qué saben y pueden hacer nuestros estudiantes en América Latina en comparación con los estudiantes de otros países?

El Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) mide cuánto saben y pueden hacer los estudiantes de 15 años de todo el mundo. Las evaluaciones PISA no solo miden si los estudiantes pueden reproducir lo que aprenden en la escuela, sino también los estudiantes pueden extrapolar de lo que han aprendido y aplicar este conocimiento en entornos desconocidos, tanto dentro como fuera de la escuela.

Los resultados del último PISA, realizado en 2018, fueron publicados el 3 de diciembre de 2019 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Casi 600,000 estudiantes representando a 32 millones de jóvenes de 15 años de 79 países y sistemas educativos del mundo participaron en esta iniciativa. El tema principal en la última evaluación de PISA fue la lectura, con matemáticas, ciencias, competencia global y educación financiera incluidas como áreas menores de evaluación.

¿Cuántos países de América Latina participaron en PISA 2018?

Más de la mitad de los países de América Latina participaron en PISA 2018, mostrando el fuerte compromiso de la región para medir los aprendizajes.  Cuando comenzó PISA, en el año 2000, solo cinco países de la región participaron en esta evaluación (Tabla 1). Para 2018, este número se había duplicado y los países participantes incluyeron a Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, México, Panamá, Perú y Uruguay

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Tabla 1. Participación de los países latinoamericanos en PISA por año, 2000-2018
Tabla 1. Participación de los países latinoamericanos en PISA por año, 2000-2018

1 Administró la evaluación PISA 2000 en 2001/2002.

2 Administró la evaluación PISA 2009 en 2010.

3 Aunque Argentina participó en PISA 2015, los problemas técnicos con sus muestras impidieron que se publiquen los resultados.

4 Ecuador, Guatemala, Honduras y Paraguay participaron en PISA para el Desarrollo (PISA-D).

Fuente: OCDE, documentación de PISA.

¿Qué saben y pueden hacer los estudiantes en América Latina?

Los resultados de PISA 2018 confirman que América Latina enfrenta una crisis de aprendizaje.  En promedio, los estudiantes de 15 años en la región tienen tres años de retraso en lectura, matemáticas y ciencias comparado con un estudiante de un país de la OCDE (Figura 1). Chile y Uruguay continúan liderando el ranking como los mejores sistemas educativos de América Latina, pero su desempeño promedio tiene dos años de retraso comparado con los estudiantes de la OCDE. Además, las diferencias en el rendimiento entre los países de la región son muy grandes. Por ejemplo, los estudiantes chilenos rinden en promedio como si estuviesen tres años mas adelante que los estudiantes de República Dominicana.

Uno de cada dos estudiantes en la región no alcanza el nivel de competencia básico en lectura requerido en PISA comparado con uno de cada cinco estudiantes en los países de la OCDE  (Figura 2). Los estudiantes que no alcanzan el nivel básico de competencia en lectura no pueden identificar la idea principal en un texto, encontrar información basada en criterios explícitos o reflexionar sobre el propósito y forma de los textos cuando se les indica explícitamente que lo hagan. Esto es muy preocupante ya que los estudiantes que no pueden alcanzar el nivel de competencia básico en lectura no podrán continuar aprendiendo y enfrentan un alto riesgo de abandonar la escuela.

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Tablas 2 y 3

Entre los años 2000 y 2018, algunos países de la región mejoraron sus resultados de aprendizaje, pero estos resultados se han estancado para muchos otros.  Es importante señalar que el estancamiento de resultados también se observa en la mayoría de los países de la OCDE. Esto ilustra el hecho de que las reformas educativas pueden tardar mucho tiempo en materializarse en mejores resultados de aprendizaje. Según los resultados de lectura de PISA 2018, los países de la región se pueden clasificar en términos generales en tres categorías (Figura 3):

  1. Tendencias positivas de aprendizaje a largo plazo: Las ganancias más impresionantes en aprendizajes en las últimas dos décadas se observaron en Perú, que mejoró sus puntajes de lectura en una magnitud de 2.4 años de escolaridad. Durante este período, Chile y Colombia también mejoraron sus puntajes de lectura en 1.4 y 0.9 años de escolaridad, respectivamente.
  2. Tendencias planas de aprendizaje a largo plazo: Los resultados de Brasil, México, Argentina, Uruguay y Panamá son consistentes a lo largo del tiempo y no han cambiado mucho en las últimas dos décadas.
  3. Tendencias negativas de aprendizaje a corto plazo: Costa Rica y la República Dominicana muestran tendencias decrecientes en los resultados de lectura desde 2009 y 2015, respectivamente.

¿Cuáles fueron las tasas de cobertura en PISA 2018 y qué implican estas?

En comparación con la última década, más jóvenes de 15 años en la región están tratando de completar la educación obligatoria, pero el graduarse de la escuela continúa siendo un sueño que no llena las aspiraciones de muchos de ellos.  Siete de cada 10 estudiantes en la región fueron evaluados en PISA 2018. Esto representa una mejora en la tasa de cobertura regional de esta prueba de seis por ciento a través de la última década (Figura 4). Aún así, esta tasa de cobertura regional es baja en comparación con los países de la OCDE, donde nueve de cada 10 estudiantes son evaluados. Que un estudiante haya sido evaluado por PISA implica que este todavía asistía a la escuela a los 15 años y que ha completado por lo menos seis años de educación, que eran los dos únicos requerimientos para participar en esta iniciativa en el año 2018. Dado que la cobertura en primaria es casi universal en la región, la baja cobertura en PISA implica que una parte importante de estudiantes en la región abandonan la escuela antes de completar la educación obligatoria (que es de alrededor de seis años). La evidencia internacional muestra que, en promedio, los estudiantes que abandonan la escuela prematuramente ganarán menos y experimentarán más desafíos sociales y económicos que aquellos que lograron completar más años de educación.

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Tablas 4 y 5

¿Qué pasa con la equidad en los resultados del aprendizaje?

Las brechas en los aprendizajes entre los estudiantes de entornos más y menos favorecidos son muy grandes.  Por ejemplo, en Uruguay y Brasil, los estudiantes de los entornos más desfavorecidos están, en promedio, cuatro años de educación por detrás de aquellos de entornos más favorecidos (Figura 5). Al mismo tiempo, el dos por ciento de los mejores estudiantes en estos dos países logra resultados iguales a los que obtienen el nueve por ciento de los mejores estudiantes en los países de la OCDE. La reducción de las desigualdades en los sistemas educativos es fundamental para abordar los grandes niveles de desigualdad en ingresos observados en la región, que retrasan significativamente el crecimiento económico de largo plazo y la reducción de la pobreza.

Tabla6

 

Los recientes resultados de PISA 2018 ofrecen una oportunidad para que los países de la región reflexionen sobre su capacidad para transformar sus aportes educativos en un mejor aprendizaje.  Estos resultados no deben usarse para estigmatizar los sistemas educativos que enfrentan desafíos. En cambio, deberían usarse para comprender la magnitud de la crisis de aprendizaje y abogar por un mejor aprendizaje para todos. El Banco Mundial lanzó recientemente una iniciativa para abogar por la eliminación de la pobreza de aprendizajes en todo el mundo. La medición del aprendizaje es sin duda la base para abogar y mejorar los resultados del aprendizaje. Lo que no puedes medir, no puedes mejorar. Y, a este respecto, América Latina ciertamente va en la dirección correcta. Mejorar el aprendizaje también requerirá alinear los sistemas educativos de América Latina con este objetivo, incluso asegurándose de que se cumplan las condiciones para un aprendizaje (equitativo). De esta manera, podemos ayudar a Juan a acumular más aprendizaje para darle la oportunidad de tener un futuro más brillante.


Autores

Emanuela Di Gropello

Gerente de la práctica de Educación en Latinoamérica y el Caribe

Monica Yanez Pagans

Economista Sénior, Práctica Global de Educación

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