El seguimiento de los avances para poner fin a la pobreza no solo implica contabilizar el número de personas que viven por debajo de la línea de pobreza. También se trata de saber dónde viven, quiénes son y cuán lejos están de lograr una prosperidad real. La última actualización de la base de datos del Banco Mundial sobre la pobreza subnacional (i) pone estas dimensiones en primer plano.
Los nuevos datos incluyen líneas de pobreza revisadas, encuestas de hogares adicionales y nuevos indicadores que permiten monitorear la pobreza y los avances en materia de prosperidad. En conjunto, revelan un mapa más detallado del desarrollo, que muestra marcados contrastes en los países. Algunas regiones han logrado rápidos avances, mientras que otras, incluso en el mismo país, siguen enfrentando desafíos y pobreza persistentes. Al poner de relieve estas diferencias, los datos nos ayudan a ver dónde se están logrando avances y dónde no.
Gráfico 1. Mapa interactivo basado en el atlas subnacional de la pobreza en el mundo
Fuente: PIPMAPS (i), Banco Mundial, 2025
Los que logran avances y los que permanecen en la misma situación: La geografía del progreso
Las tasas de pobreza nacionales a menudo sugieren una mejora constante. Sin embargo, un análisis más detallado de las regiones subnacionales revela una división entre “los que logran avances” y “los que permanecen en la misma situación”. Algunas regiones han reducido la pobreza extrema a la mitad en la última década gracias la existencia de mejores empleos, nueva infraestructura y mayores inversiones sociales. En otras, a pesar del crecimiento nacional, se observan pocos cambios o ningún cambio.
Por ejemplo, en el gráfico 2 se muestra la tasa de pobreza extrema en 2010 y 2023 en casi 1500 regiones subnacionales de 115 economías. Los puntos por debajo de la línea de 45 grados representan una región donde la pobreza disminuyó durante este período, mientras que los puntos por encima significan que la pobreza aumentó. En 53 países, la pobreza bajó en algunas regiones en la última década, pero subió en otras. La reducción de la pobreza es un asunto cada vez más relacionado con los que logran avances y los que permanecen en la misma situación.
Esto es importante porque los focos de pobreza persistentes a menudo se superponen con zonas que enfrentan riesgos climáticos, fragilidad o vínculos débiles con los mercados. Identificar los casos en que la reducción de la pobreza se ha estancado permite a los responsables de la formulación de políticas destinar recursos a los lugares que corren mayor riesgo de quedar rezagados.
Gráfico 2. Personas que logran avances y personas que permanecen en la misma situación a nivel subnacional
Del recuento de la pobreza a las brechas de prosperidad
Salir de la pobreza es vital, pero es solo el primer paso hacia la prosperidad compartida. La base de datos actualizada incluye indicadores subnacionales que monitorean cuán lejos están los hogares de tener niveles de vida más altos. La brecha de prosperidad (i) calcula en qué medida los ingresos o el consumo promedio de los hogares no alcanzan un nivel de bienestar económico asociado con niveles de vida de la clase media de USD 28 por día (PPA de 2021). Esta perspectiva revela que algunas regiones aún están lejos de lograr la prosperidad compartida y la resiliencia, a pesar de tener bajas tasas de pobreza.
En general, las regiones subnacionales con mayores tasas de pobreza también presentan brechas de prosperidad más amplias, como se muestra en el gráfico 3. Sin embargo, los datos revelan contrastes importantes. En algunas áreas en la esquina inferior izquierda del gráfico, solo una pequeña proporción de los hogares vive por debajo de la línea de pobreza, sin embargo, los ingresos promedio distan mucho de los estándares de la clase media, y son a menudo cinco veces inferiores. La tasa de pobreza parece baja, pero muchos hogares siguen siendo vulnerables a las crisis que fácilmente podrían hacerlos retroceder.
También hay casos en los que las brechas de prosperidad son similares —por ejemplo, 10 veces menores que el umbral de la clase media de USD 28 por día—, mientras que las tasas de pobreza siguen siendo elevadas, y oscilan entre el 40 % y el 60 %. Esto ocurre porque muchos hogares de estas regiones se agrupan en algún lugar por debajo de la línea de pobreza de modo que, aunque muchos se consideran en situación de pobreza, el déficit promedio con respecto a la prosperidad no es muy diferente.
Estas diferencias muestran por qué las dos medidas no pueden interpretarse de forma aislada. Las tasas de pobreza reflejan las privaciones inmediatas, pero las brechas de prosperidad revelan la profundidad de la vulnerabilidad y cuán lejos están los hogares de niveles de vida seguros y resilientes. En conjunto, estos datos ponen de relieve si las regiones se limitan a mantenerse cerca del nivel de subsistencia o avanzan con paso firme hacia la prosperidad a largo plazo.
Gráfico 3. La pobreza subnacional en comparación con la prosperidad
Por qué estas perspectivas son importantes
Los últimos datos muestran un panorama más matizado de la pobreza mundial y permiten a los responsables de formular políticas focalizarse en las regiones que corren mayor riesgo de quedar rezagadas. Las tasas de pobreza más altas entre los niños ponen de relieve la importancia de invertir en los jóvenes en el presente para evitar que la pobreza y la desigualdad se afiancen en el futuro. Y las brechas de prosperidad nos recuerdan que no basta con salir de la pobreza: la resiliencia y las oportunidades son igual de importantes.
Para los encargados de la formulación de políticas, significa diseñar estrategias que estén geográficamente focalizadas, tengan en cuenta las generaciones y se centren en la movilidad a largo plazo. Para los investigadores, significa explorar qué es lo que permite que algunas regiones avancen más rápido que otras, y cómo los resultados de los niños se relacionan con patrones de desarrollo más amplios. Para la ciudadanía, significa reconocer que la reducción de la pobreza es un desafío dinámico, espacial e intergeneracional.
De cara al futuro
Los nuevos datos sobre la pobreza subnacional son una base para la acción. En las futuras actualizaciones se agregarán datos sobre riesgo climático, infraestructura y otra información geoespacial, que nos ayudarán a entender por qué la pobreza persiste en algunos lugares mientras que disminuye rápidamente en otros.
La pobreza no se distribuye de manera uniforme. Es espacial, es generacional y cambia a diferentes ritmos. Esta actualización, que incluye a las personas que logran avances y a las que permanecen en la misma situación de distintos lugares geográficos y grupos poblacionales y revela las brechas de prosperidad dentro de los países a lo largo del tiempo, nos brinda una nueva perspectiva para abordar la pobreza y la desigualdad. Los mapas son más precisos que nunca, y nos muestran dónde se están produciendo avances, dónde hay estancamiento y cuánto nos queda por recorrer.
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