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Más allá de las narrativas: Qué revelan los datos del IDR 2025 sobre la deuda en los países de ingreso bajo y mediano

Más allá de las narrativas: Qué revelan los datos del IDR 2025 sobre la deuda en los países de ingreso bajo y mediano Rising interest costs, tighter liquidity, and shifting creditors are reshaping debt risks across low- and middle-income countries. / Image: produced with AI.

El aumento de los costos de los intereses, la menor liquidez y los cambios en los acreedores están reconfigurando los riesgos de endeudamiento en los países de ingreso bajo y mediano. /Imagen: Generada con IA.

En los últimos años, los debates en torno a la deuda en los países de ingreso bajo y mediano han sugerido con frecuencia que los desafíos relacionados con la deuda provienen principalmente de un endeudamiento excesivo o de políticas ineficaces. Si bien estas perspectivas reflejan preocupaciones reales e importantes, los últimos datos del Informe sobre la deuda internacional 2025 (en inglés) apuntan a un panorama con más matices.

En 120 países de ingreso mediano bajo, los datos muestran cómo las condiciones financieras mundiales más restrictivas, las fluctuaciones del tipo de cambio, la mayor variedad de estrategias de financiamiento y las nuevas estructuras de los acreedores han cambiado la dinámica de la deuda. Más que una historia única de fracaso de políticas, lo que surge es un sistema sometido a tensión por crisis cíclicas y una arquitectura de la deuda global más compleja.

En este blog se revisan cuatro dimensiones clave de las presiones actuales sobre la deuda, y se proporciona una perspectiva más amplia para comprender mejor los desafíos que se avecinan.

1. Los niveles de deuda por sí solos indican si un país está en problemas: ¡Una simplificación excesiva!

Los riesgos de deuda a menudo se evalúan según la cantidad de préstamos que contraen los países; sin embargo, los acontecimientos recientes sugieren que el costo del servicio de la deuda se ha convertido en un factor clave de presión en los países de ingreso mediano bajo.

Entre 2022 y 2024, los principales bancos centrales implementaron el ciclo de políticas monetarias restrictivas más acelerado en más de cuatro décadas, elevando las tasas de interés de referencia en más de 500 puntos básicos. En muchos países de ingreso mediano bajo, esto se tradujo en un marcado aumento de los costos de los empréstitos. Los pagos de intereses alcanzaron una cifra estimada de USD 415 000 millones en 2024, más de 2,4 veces el nivel registrado en la década anterior. En los países de ingreso bajo, los pagos de intereses representaron más de la mitad del servicio de la deuda externa total.

Es importante señalar que la carga del servicio de la deuda aumentó incluso en lugares donde los saldos de la deuda se mantuvieron estables en general. El crecimiento de la deuda externa se desaceleró marcadamente, y la deuda externa total de los países de ingreso bajo y mediano subió solo un 1,1 % en 2024, en comparación con tasas de crecimiento anual de más del 5 % al 8 % durante gran parte de la década de 2010. A medida que aumentaban los costos del financiamiento, muchos países redujeron el nuevo endeudamiento y se concentraron, en cambio, en gestionar las obligaciones existentes.

Las fluctuaciones del tipo de cambio amplificaron aún más estas presiones. Desde 2017, muchas monedas de los países de ingreso mediano bajo se han depreciado significativamente frente al dólar estadounidense. Debido a que una gran parte de las obligaciones externas son en moneda extranjera, estas depreciaciones aumentaron el valor en moneda local del servicio de la deuda, incluso sin contraer endeudamiento adicional. Los tipos de cambio indexados en 89 países de ingreso mediano bajo muestran una amplia tendencia al alza: una cuarta parte de los países experimentó depreciaciones monetarias superiores al 40 % frente al dólar estadounidense desde 2017



2. Las presiones de liquidez significan riesgos de solvencia: ¡Una afirmación engañosa!

Más allá del aumento de los costos de los empréstitos, las condiciones financieras cambiaron de manera tal que restringieron las posiciones de liquidez de los países. Entre 2022 y 2024, los países de ingreso bajo y mediano experimentaron salidas financieras netas por un valor estimado de USD 741 000 millones, la mayor transferencia negativa registrada en más de cinco décadas de estadísticas de la deuda internacional. Estos flujos, en lugar de reflejar una expansión de los préstamos, apuntan a un período en el que la liquidez mundial se contrajo y el financiamiento se vio más limitado en muchas economías.

Estas dinámicas desdibujan cada vez más la distinción entre los riesgos de liquidez y de solvencia, ya que los mayores costos de los intereses y la menor afluencia de capitales generan presiones de refinanciamiento incluso cuando en países donde los saldos de la deuda siguen siendo moderados.



Estas presiones de liquidez se han traducido directamente en condiciones fiscales más restrictivas. Los pagos de intereses por sí solos representan ahora aproximadamente entre el 20 % y el 40 % de los ingresos públicos en muchos países. De los 89 países de ingreso mediano bajo, 21 países destinaron más del 20 % de los ingresos al pago de intereses en 2024, en comparación con solo 9 países en 2017. En 2024, 14 países superaron el umbral del 25 % y 33 sobrepasaron el 15 %, lo que pone de relieve hasta qué punto se han intensificado las presiones fiscales. Tales presiones también tienen consecuencias más amplias en términos de desarrollo, ya que el aumento de las cargas del servicio de la deuda se asocia cada vez más con niveles de vida más bajos y vulnerabilidades más elevadas en los países de ingreso mediano bajo.



3. Recurrir a los bonos y los mercados domésticos implica un menor riesgo: ¡Una premisa incierta!

En este contexto de liquidez y presión fiscal continuas, muchos Gobiernos ajustaron sus estrategias de financiamiento como esfuerzo para mitigar los problemas de refinanciamiento y preservar el acceso al mercado.

Aunque los mercados internacionales de bonos comenzaron a reabrirse en 2024 después de un período de emisión limitada, con flujos netos que pasaron de salidas netas de alrededor de USD 75 000 millones en 2023 a entradas netas de USD 55 000 millones en 2024, el costo de acceder al mercado externo sigue siendo sustancialmente más alto que en la década anterior. Mientras que los eurobonos anteriores a 2020 solían tener cupones de entre el 4 % y el 6 %, muchos emisores de países de ingreso bajo ahora enfrentan tasas de entre 8 % y 10 %, con vencimientos más cortos y primas de riesgo más altas. En los mercados de frontera, las operaciones de refinanciamiento se han efectuado con frecuencia a tasas de rendimiento de dos dígitos, lo que ha aumentado los riesgos de refinanciamiento.

Entre las economías que pueden recibir financiamiento de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), que son consideradas por el Banco Mundial como aquellas con los niveles de ingresos más bajos, los titulares de bonos se han convertido en el grupo de acreedores de deuda pública y con garantía pública (PPG) de más rápido crecimiento, marcando un cambio respecto al panorama dominado por el financiamiento en condiciones concesionarias del pasado.

A medida que los empréstitos externos se han vuelto más costosos, los Gobiernos han recurrido en mayor medida al financiamiento interno para satisfacer sus necesidades presupuestarias. En muchos países de ingreso bajo y mediano, la deuda interna ha crecido más rápido que la deuda externa (en inglés), lo que ha apoyado la continuidad del financiamiento, pero ha introducido nuevas vulnerabilidades macrofinancieras. Los rendimientos de los bonos en moneda local han aumentado en varios mercados, y los vencimientos más cortos —a menudo de dos a cinco años— obligan a los Gobiernos a enfrentar ciclos de refinanciamiento más frecuentes, y esto aumenta la exposición a cambios repentinos en las condiciones de liquidez interna.

La creciente dependencia de los mercados internos ha profundizado la interconexión entre las instituciones financieras nacionales y soberanas. En muchos países de ingreso bajo y mediano, los bancos nacionales poseen una proporción considerable de los títulos públicos, mientras que un mayor endeudamiento público ha coincidido con un crecimiento más lento del crédito privado en algunas economías, lo que apunta a posibles presiones de desplazamiento de otro financiamiento.

4. Reestructurar la deuda a través de la perspectiva de la transparencia: ¡Un paso crucial en la dirección correcta!

A principios de la década de 2000, los acreedores del Club de París tenían en su poder casi la mitad de la PPG de los países clientes de la AIF. En la actualidad, su participación se ha reducido a alrededor del 10 %, mientras que China y otros acreedores bilaterales no pertenecientes al Club de París tienen una proporción mucho mayor. Y los titulares de bonos privados representan casi el 60 % de la PPG a largo plazo. En lugar de señalar una ruptura en los procesos de reestructuración, este cambio pone de relieve la creciente importancia de la transparencia y la coordinación en un panorama de acreedores cada vez más diverso.

En el IDR 2025 se muestra que los avances en materia de transparencia de la deuda se han acelerado en los últimos años. Las mejoras en materia de divulgación, normas sobre presentación de informes y conciliación de datos entre prestatarios y acreedores han reducido las brechas de información y fortalecido la confianza en las estadísticas sobre la deuda. Iniciativas como la ampliación de la presentación de informes al Sistema de Notificación de la Deuda y la mejora del intercambio de datos están ayudando a alinear los registros de acreedores y deudores, haciendo que las posiciones de deuda sean más visibles y comparables entre países.

En este contexto, la transparencia ya no es solo una cuestión técnica. Se trata de un componente central del funcionamiento de los marcos de reestructuración modernos. A medida que la participación de los acreedores se amplía y los instrumentos financieros se diversifican, las normas consistentes, la presentación oportuna de informes y una cobertura más amplia (en inglés) de los pasivos de la deuda desempeñarán un papel fundamental en el apoyo a la coordinación y la reducción de la incertidumbre en las futuras renegociaciones de la deuda.

En conjunto, estas cuatro dimensiones indican que la dinámica de la deuda en los países de ingreso bajo y mediano se está reconfigurando no solo por el aumento de las necesidades de contraer préstamos, sino también por los costos de financiamiento persistentemente más elevados, las condiciones de liquidez más restrictivas, una composición cambiante de los acreedores y las normas de transparencia en constante evolución.Las evidencias extraídas del IDR 2025 apuntan a un panorama de la deuda que ya no se define por una narrativa de crisis única, sino por la interacción entre los ciclos financieros mundiales y los cambios estructurales más profundos en la arquitectura de la deuda.


Evis Rucaj

Economista superior/estadística del Banco Mundial

Yan Bai

Economista, Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo, Banco Mundial

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