La inclusión financiera de las mujeres está experimentando una transformación extraordinaria. Según el informe Global Findex 2025 (i), el 73 % de las mujeres de las economías de ingreso bajo y mediano tenía una cuenta financiera en 2024, esto es un aumento de 7 puntos porcentuales en comparación con 2021.
Tener una cuenta puede desbloquear el acceso a productos financieros. De acuerdo con la última edición de Global Findex, en todos los países de ingreso bajo y mediano aumentó la cantidad de mujeres que utilizan cuentas para ahorrar formalmente (el 36 % en 2024, frente al 22 % en 2021) y realizar o recibir pagos digitales (del 50 % al 58 %), incluidos los pagos digitales en comercios (del 32 % al 38 %).
Pero detrás de estos avances hay un problema persistente: alrededor de 700 millones de mujeres en todo el mundo aún no tienen una cuenta, lo que les impide utilizar los servicios financieros y aprovecharlos para lograr una mayor solidez y resiliencia en el ámbito de las finanzas. En este blog, además de examinar las cifras principales, analizamos de qué manera llegar a estas mujeres y utilizar los servicios financieros digitales para mejorar la situación financiera de las mujeres.
Persisten los obstáculos para que las mujeres sean titulares de cuentas...
Comprender qué cosas impiden tener una cuenta puede ser útil para descubrir maneras de llegar a las mujeres no bancarizadas. En promedio, en los países en desarrollo, el obstáculo citado con más frecuencia entre las mujeres que no poseían una cuenta era no tener suficiente dinero para abrir una, seguido del costo de las comisiones por servicios financieros y el hecho de que un miembro de la familia ya tuviera una cuenta. El uso de la cuenta de un familiar es particularmente habitual en América Latina y el Caribe, donde las comisiones son altas, lo que hace menos asequible tener más de una cuenta por hogar. La distancia a una sucursal o agente de dinero móvil es otro impedimento común.
…pero los teléfonos y el dinero móvil están cambiando la situación
La conectividad móvil y las cuentas digitales pueden ayudar a superar los obstáculos relacionados con el costo y la distancia, ya que los titulares de cuentas digitales pueden utilizarlas cuando y donde lo necesiten.
En la actualidad, más de la mitad de las mujeres que tienen cuentas en los países de ingreso bajo y mediano son titulares de una cuenta digital, lo que significa que pueden acceder a ellas mediante una tarjeta o un teléfono. Dado que alrededor del 80 % de las mujeres en las economías en desarrollo posee un teléfono móvil, es más fácil y conveniente que utilicen sus cuentas digitales.
Las cuentas de dinero móvil son un tipo muy popular en África subsahariana y Bangladesh: para utilizarlas se necesita un teléfono móvil básico, y a menudo tienen comisiones más bajas que las cuentas bancarias tradicionales. En África subsahariana, las mujeres tienen 12 puntos porcentuales menos de probabilidades que los hombres de poseer algún tipo de cuenta, pero es igualmente probable que sean las únicas titulares de una cuenta de dinero móvil, lo que sugiere que la tecnología puede ofrecer beneficios específicos para las mujeres.
La creciente prevalencia de las cuentas digitales indica que los teléfonos móviles son un poderoso factor que facilita la tenencia de cuentas. Sin embargo, entre el 48 % de las mujeres que aún no están bancarizadas en África subsahariana, solo la mitad posee un teléfono móvil, lo que sugiere que los esfuerzos para promover la titularidad de cuentas deben coincidir con los destinados a mejorar la conectividad móvil.
Los pagos digitales también desempeñan un papel importante en el acceso a las cuentas, ya que crean incentivos para que los receptores tengan y utilicen dichas cuentas. Alrededor del 60 % de las mujeres que poseían una cuenta bancaria o similar en los países de ingreso bajo y mediano abrieron su primera cuenta para recibir un pago directo (es decir, digital) del Gobierno o de un empleador del sector privado. En la actualidad, el 10 % de las mujeres no bancarizadas en los países de ingreso bajo y mediano recibe un salario o un pago gubernamental, lo que indica que existe una oportunidad de incorporar a estas mujeres al sistema financiero formal.
Perspectivas más allá de la titularidad de cuentas: Crear oportunidades para las mujeres
La inclusión financiera solo comienza con la titularidad de una cuenta: las mujeres deben usar esas cuentas para experimentar los beneficios y conseguir solidez financiera. Es posible que los servicios disponibles no satisfagan las necesidades de las mujeres, causando un retraso en el uso de dichos servicios. Por ejemplo, entre los adultos que poseen cuentas, las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de ahorrar y pedir préstamos formalmente, y realizar pagos digitales. Aunque no hay diferencias significativas en la proporción de hombres y mujeres que solicitan préstamos para crear o gestionar una empresa, son muy pocas las que lo hacen. Solo el 9 % de las mujeres obtienen financiamiento para iniciar u operar un negocio y, entre ellas, solo la mitad puede acceder a fuentes formales de crédito. Con el fin de ayudar a abordar esta limitación, el Grupo Banco Mundial estableció el objetivo de proporcionar capital a 80 millones de mujeres y empresas dirigidas por mujeres de aquí a 2030.
En general, en los países de ingreso bajo y mediano, las mujeres son menos propensas que los hombres a decir que podrían acceder fácilmente a dinero adicional para enfrentar un evento financiero inesperado, como la pérdida de ingresos o los daños a un activo, y es más probable que recurran a fuentes de dinero menos confiables como familiares y amigos. Tener una cuenta y usarla podría mejorar la resiliencia, especialmente en el área del ahorro: las mujeres que tienen cuentas de ahorro pueden estar seguras de que su dinero estará disponible cuando lo necesiten.
Los avances en el acceso financiero de las mujeres, como se indica en Global Findex 2025, son una señal esperanzadora. Sin embargo, continúa la labor para garantizar que todas las mujeres que quieran poseer una cuenta financiera tengan acceso a una, y puedan aprovecharla al máximo.
Si desea obtener más información sobre cómo les va a las mujeres en un país específico, puede consultar la información nacional sobre la inclusión financiera y digital que se encuentra disponible en los panoramas de los datos de género en los países (i), publicados recientemente. También puede acceder al conjunto completo de datos de Findex en esta página (i), explorar todos los indicadores de Findex desglosados por género en el portal de datos sobre género (i) y encontrar todo el conjunto de datos a nivel de encuestado en la biblioteca de microdatos (i).
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