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Cuando se topan los riesgos de la deuda, la dieta y el desarrollo: Nexos ocultos entre la elevada deuda y las brechas nutricionales

Cuando se topan los riesgos de la deuda, la dieta y el desarrollo: Nexos ocultos entre la elevada deuda y las brechas nutricionales La elevada deuda externa suele coincidir con un acceso limitado a alimentos nutritivos asequibles y una mayor vulnerabilidad a las crisis económicas, climáticas y sociales. / Imagen creada con inteligencia artificial

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En todo el mundo, muchos países soportan una pesada carga de la deuda y, al mismo tiempo, enfrentan una amplia gama de riesgos estructurales, que abarcan desde la inestabilidad macroeconómica y las presiones climáticas hasta la inseguridad alimentaria y nutricional, y la vulnerabilidad social. Estos desafíos afectan los medios de subsistencia, el bienestar y las oportunidades de las personas de manera real e inmediata.

En el Informe sobre la deuda internacional 2025 (i) (IDR2025) se destaca cómo convergen estas presiones: se muestra que los países con la carga de la deuda más pesada también deben enfrentar los desafíos de alimentos nutritivos menos asequibles y una menor resiliencia.

Estas conclusiones indican que las presiones de la deuda interactúan con los riesgos de desarrollo más generales en lugar de manifestarse en forma aislada. Reconocer cómo la alineación de estos factores ayuda a identificar dónde se acumulan las vulnerabilidades puede preparar el terreno para un análisis más profundo sobre cómo se interrelacionan la deuda, la inseguridad alimentaria y nutricional, y la resiliencia nacional.

 

En los países con elevadas cargas de la deuda, las dietas saludables tienden a ser mucho menos asequibles

Notas: El tamaño de la burbuja representa a la población que no puede costear una dieta saludable en cada país. La información proviene de las bases de datos Estadísticas de la Deuda Internacional (i) y Food Prices for Nutrition (FPN) (i). Gráfico adaptado del análisis presentado en el IDR 2025 (i).

 

La asequibilidad de una dieta saludable (i) es un importante indicador de la seguridad nutricional, elaborado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Banco Mundial. Este mide el porcentaje de la población cuyo ingreso disponible es suficiente para pagar el costo mínimo de necesidades dietéticas básicas para la salud a largo plazo (FAO y otros (2025)Fu y otros (2025)), y proporciona un parámetro nacional sobre el grado de accesibilidad en los mercados de los alimentos necesarios para tener una dieta saludable.

Cuando comparamos las últimas estimaciones de 2024 sobre la falta de asequibilidad con la carga de la deuda externa de los países, se observa un patrón sorprendente. Los países con saldos de deuda superiores al 200 % de las exportaciones presentan de manera sistemática altos niveles de falta de asequibilidad para una dieta saludable. En los 22 países que superan este umbral, un promedio del 56 % de las personas no puede costear una dieta saludable, muy por encima del promedio del 42 % observado en los 90 países de ingreso bajo y mediano bajo incluidos en nuestro análisis. Cabe destacar que 17 de estos 22 países con un alto nivel de deuda son economías que pueden recibir financiamiento de la AIF, donde la falta de asequibilidad promedio aumenta a alrededor del 62 %. Cuando las dietas saludables están fuera de alcance, las consecuencias pueden adoptar muchas formas, desde no obtener suficientes nutrientes esenciales hasta depender de alimentos más baratos y poco saludables, las cuales pueden dañar la salud humana y limitar la productividad a lo largo del tiempo.

Según los datos más recientes, la mayoría de los países que superan ambos umbrales —saldos de deuda por encima del 200 % de las exportaciones (o servicio de la deuda superior al 20 %) y falta de asequibilidad para una dieta saludable mayor al 40 %— se encuentran en las regiones de África subsahariana y Oriente Medio, Norte de África, Afganistán y Pakistán.

Incluso una dieta que proporciona energía suficiente para sobrevivir es inasequible para muchas personas en los países con alto nivel de endeudamiento

Notas: El tamaño de la burbuja representa a la población en cada país que no puede costear una dieta que proporciona suficiente energía. La información proviene de las bases de datos Estadísticas de la Deuda Internacional (i) y Food Prices for Nutrition (FPN) (i). Gráfico adaptado del análisis presentado en el IDR 2025 (i).

Para evaluar cuán profundas son las limitaciones en materia de asequibilidad, en el informe también se analiza la dieta de costo mínimo que proporciona alimentos básicos con almidón y solo calorías suficientes para sobrevivir. Este punto de referencia se encuentra por debajo del indicador de una dieta saludable y es una medida que muestra si las personas pueden pagar incluso los alimentos más básicos para satisfacer sus necesidades energéticas diarias.

En este nivel de supervivencia, la superposición con la carga de la deuda sigue siendo evidente. En estos 22 países con alto endeudamiento, en promedio, alrededor de una de cada cuatro personas no puede costear ni siquiera una dieta calórica adecuada. Este grado de privación es una señal de la fuerte presión sobre el desarrollo humano. Cuando las personas no pueden ni siquiera satisfacer las necesidades alimentarias básicas, los riesgos pueden ser el hambre aguda y otras formas graves de desnutrición que amenazan la salud en el futuro inmediato.

 

Los países muy endeudados también muestran una mayor vulnerabilidad a nivel nacional

Notas: El tamaño de la burbuja representa la población total de cada país. La información proviene de las bases de datos Estadísticas de la Deuda Internacional (i), Indicadores del Desarrollo Mundial (i) e Índices de riesgo de INFORM (i). Gráfico adaptado del análisis presentado en el IDR 2025 (i).

 

La inseguridad alimentaria y nutricional es solo una de las dimensiones del desafío que enfrentan los países. Muchos también afrontan debilidades estructurales más profundas que tienen una influencia en su resiliencia ante las conmociones y crisis, y determinan sus trayectorias de desarrollo a largo plazo.

Para obtener un panorama más amplio, utilizamos el índice de vulnerabilidad de INFORM (i), que refleja las fragilidades estructurales que hacen más difícil sostener los avances en el desarrollo. En este índice se incluyen factores como la pobreza y la desigualdad, las presiones demográficas, la debilidad del sistema alimentario, las cargas sanitarias y las limitaciones institucionales, condiciones de larga data que influyen en cómo las crisis y tensiones afectan a las personas y desaceleran los avances del desarrollo.

Del análisis surge un patrón consistente. Los países con una pesada carga de la deuda externa suelen mostrar una mayor vulnerabilidad en general. Muchos de los países donde los niveles de deuda son altos y los alimentos nutritivos y las dietas saludables son menos asequibles también son más vulnerables a las crisis, ya sea originadas en alzas de los precios mundiales de los alimentos, eventos climáticos, emergencias de salud pública o recesiones económicas. Estas presiones superpuestas hacen que sea más difícil para los Gobiernos responder y más complejo para las personas recuperarse.

Por qué esto es importante

Estos tres indicadores —cargas de deuda pesadas, dietas saludables (e incluso aquellas que proporcionan energía suficiente) inasequibles, y vulnerabilidad nacional elevada— señalan un patrón claro y preocupante: los países con la mayor carga de la deuda externa a menudo enfrentan los mayores obstáculos para garantizar la alimentación y la nutrición y generar resiliencia ante las conmociones y crisis.

También ponen de relieve entornos en los que las presiones de la deuda pueden interactuar con las fragilidades estructurales existentes de manera que dificultan los avances de desarrollo. Analizar estas presiones en conjunto subraya la importancia de evaluar la deuda desde una perspectiva de desarrollo más amplia. Cuando los niveles de deuda se estudian junto con las condiciones sociales, institucionales y humanas, resulta más fácil identificar dónde se acumulan las vulnerabilidades y dónde se necesita más apoyo.


Yan Bai

Economista, Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo, Banco Mundial

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