Esta entrada de blog forma parte de una serie especial basada en la edición de octubre de 2025 de las Perspectivas de los mercados de productos básicos, un informe emblemático que publica el Banco Mundial. La serie presenta resúmenes breves de secciones específicas extraídas de la publicación. Puede ver el informe completo en esta página (i).
Según las proyecciones, los precios de los metales preciosos alcanzarán nuevos máximos históricos en 2026, tras un aumento estimado del 41 % este año. El oro superó brevemente los USD 4300 por onza y la plata rozó los USD 54 por onza en octubre antes de retroceder, mientras que el platino también ha registrado sólidos aumentos este año. El oro está en camino de registrar nuevas cifras sin precedentes el próximo año, respaldado por la demanda de productos básicos considerados refugios seguros y las continuas compras de los bancos centrales. Se prevé que los precios de la plata seguirán subiendo, impulsados por la creciente demanda industrial de tecnologías de energía renovable junto con el interés por productos básicos considerados refugios seguros, mientras que es probable que las limitaciones de la oferta continúen respaldando los precios del platino. Sin embargo, la incertidumbre en torno a las perspectivas de los precios sigue siendo significativa. Una nueva escalada de las tensiones geopolíticas o una mayor incertidumbre normativa podrían empujar los precios del oro por encima de las proyecciones actuales, en tanto que la debilidad de la actividad industrial podría ejercer presión a la baja sobre la plata y el platino, lo que situaría sus precios por debajo de las previsiones de referencia.
Los precios del oro subieron a máximos históricos a principios de octubre antes de bajar en las últimas semanas. El aumento se vio impulsado por la fuerte demanda de productos considerados refugios seguros en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y preocupaciones económicas más generales, y favorecido por la debilidad del dólar estadounidense y la flexibilización monetaria en Estados Unidos. La demanda de oro se incrementó un 10 % en los primeros tres trimestres de 2025 (en términos interanuales), empujada por fuertes entradas de inversión, que incluyen los ETF respaldados por oro y las compras continuas (aunque moderadas) de los bancos centrales. Se prevé que los precios aumentarán alrededor de un 42 % en 2025, lo que representa el mayor incremento anual desde fines de la década de 1970. Tanto la subida de 1979-80 como el repunte actual se han producido junto con el aumento de las tensiones geopolíticas y el debilitamiento del dólar estadounidense. La recuperación actual se caracteriza por las compras récord de los bancos centrales, que se han duplicado con creces desde 2022 y que superan el promedio de 2015-19. La participación de los bancos centrales en la demanda total aumentó a casi el 25 % en 2024, en comparación con el 12 % en el período 2015-19. Se proyecta que el aumento de los precios continuará en 2026, aunque a un ritmo más lento, a medida que la demanda del sector oficial y el interés de los inversores se moderen gradualmente.
Los precios de la plata subieron a máximos históricos de alrededor de USD 54 por onza a mediados de octubre, respaldados por la demanda de productos considerados refugios seguros en un contexto de una mayor incertidumbre geopolítica y una firme demanda industrial. Desde entonces, los precios han retrocedido en cierta medida, lo que refleja una corrección general del mercado y alivia las preocupaciones sobre las limitaciones de la oferta. De cara al futuro, se espera que la demanda siga aumentando, impulsada tanto por la compra de productos considerados refugios seguros como por la creciente utilización de estos en las tecnologías de energía renovable y la producción de semiconductores, ya que los usos industriales representan más de la mitad de la demanda total. Sin embargo, se prevé que la oferta se expanda solo gradualmente durante el período de previsión, con aumentos modestos en la producción minera y el reciclaje. En general, se proyecta que la demanda superará a la oferta, y hará subir los precios aproximadamente un 34 % en 2025 y un 8 % adicional en 2026.
Los precios del platino se han disparado este año a medida que la producción ha caído a los niveles más bajos de los últimos años. Se prevé que la demanda aumente gradualmente, aunque es probable que el crecimiento en el uso de la industria automotora —principalmente para la fabricación de convertidores catalíticos, que representan alrededor del 40 % de la demanda total— siga siendo moderado a medida que avance la adopción de los vehículos eléctricos. También se proyecta que la demanda de los sectores industrial y de la joyería registrará solo aumentos modestos. Según las proyecciones, la oferta se recuperará moderadamente tras los mínimos recientes, con aumentos en la producción minera en Sudáfrica —el mayor productor mundial— y el reciclaje de los residuos procedentes de los sectores automotor y de la joyería. Aun así, se prevé que la oferta será inferior a la demanda, lo que mantendrá las condiciones del mercado limitadas. Después de un incremento de un 29 % en 2025 (en términos interanuales), se pronostica que los precios del platino aumentarán alrededor de un 4 % en 2026.
Los riesgos para las perspectivas de los metales preciosos se inclinan al alza. Las renovadas tensiones geopolíticas, las fricciones comerciales o la volatilidad de los mercados financieros podrían generar una demanda adicional de productos considerados refugios seguros, lo que elevaría los precios del oro y la plata por encima de las proyecciones actuales. En el lado negativo, una postura monetaria más dura de Estados Unidos o una relajación sostenida de las tensiones geopolíticas podrían frenar la demanda de inversión, mientras que la menor actividad industrial, particularmente en los sectores de la energía renovable y la electrónica, podría incidir en los precios de la plata y el platino.
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