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camino al refugio

Sensibilizar acerca de los desafíos del desarrollo mediante la realidad virtual

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Cuatro niños y sus padres están alrededor de una bandeja de metal redonda. En ella, hay platos llenos de fideos instantáneos, humus, lebne [yogur colado], aceitunas y berenjenas en escabeche. Miro a la izquierda y hay una tetera de plata. Miro a la derecha y veo una bolsa plástica con pan pita.
 
La bandeja está sobre un piso de cemento sin terminar y cubierto con un montón de frazadas de invierno. Las paredes de ladrillos están tapadas parcialmente con sábanas, mientras que piezas de ropa de invierno cuelgan en una cañería de agua.
 
Levanto mi cabeza y veo un foco que pende de un cielo raso de cemento inacabado. Cuando miro hacia abajo, veo a una bebé pequeña que se me acerca para tratar de tocar mis ojos, hasta que me doy cuenta que no estoy realmente ahí y que ella solo está tratando de palpar la cámara de 360 grados.
 

Una historia de resiliencia: Desde un viaje en un bote de goma en el mar a nadar en las Olimpíadas de Río

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Un frío día en octubre de 2015, Rami Anis, de 24 años de edad, se subió a un bote de goma en el mar Egeo en Turquía. Su destino era Europa, y su meta era tener una vida mejor lejos de la guerra y el sufrimiento.

Al mirar a las personas que lo rodeaban en el bote, se horrorizó. Eran niños, hombres y mujeres. Nunca dejó de pensar que era probable que no lo consiguieran, aun cuando él es un nadador profesional.

“Porque con el mar no puedes jugar”, dijo el refugiado sirio.

Pero el 11 de agosto, en vez de estar preocupado de nadar en el mar, Rami participará en las competencias de natación en las olimpíadas. Él arribó de manera segura a Bélgica después de días de realizar un viaje desgarrador, desde Estambul a Esmirna; y luego de Esmirna a Grecia, antes de emprender una caminata a través de Macedonia, Serbia, Croacia, Hungría, Austria, Alemania y, finalmente, llegar a Bélgica.

Rami competirá en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016, como integrante del equipo olímpico de refugiados —el primero de su tipo— y marchará con la bandera olímpica inmediatamente antes de la nación anfitriona, Brasil, durante la ceremonia de apertura.

Refugiados sirios usan cuatro herramientas disponibles en los teléfonos inteligentes para llegar a Europa de manera segura

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Yusuf, un refugiado sirio, sostiene su teléfono inteligente, al cual califica como “la cosa más importante”.
Él cuenta que con este aparato puede llamar a su padre, que vive en Siria. © B. Sokol/ACNUR.

Si se mira dentro del equipaje de todos los refugiados, (i) que viajan en una embarcación con destino a Europa poniendo en peligro sus vidas, se podrán ver unas pocas pertenencias que varían entre un refugiado y otro. Sin embargo, hay una cosa que todos llevan consigo: un teléfono inteligente.

Estos refugiados han sido criticados por poseer teléfonos inteligentes, (i) pero lo que los críticos no entienden es que los refugiados consideran estos aparatos caros como su principal salvavidas para salir al mundo exterior, y una importante ayuda para escapar de la guerra y la persecución. También estos dispositivos les permiten contar sus historias al mundo y narrar lo que se ha catalogado como la crisis de refugiados más grave desde la Segunda Guerra Mundial. (i)