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Los refugiados encuentran un nuevo hogar en Uganda

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Los refugiados encuentran un nuevo hogar en Uganda

Nuestro avión aterrizó en una pista casi de tierra, construida de manera precaria entre los arbustos en el distrito de Adjumani (norte de Uganda), que limita al noroeste con Sudán del Sur. En este distrito viven unos 227 000 refugiados, que representan alrededor del 60 % de la población total. Inmediatamente después de desembarcar, manejamos a través de un camino de tierra, rodeado de campos de maíz, plantaciones de plátano y árboles de mangos y que formaban una densa cobertura vegetal separada por estrechos senderos conducentes a chozas de barro. A medida que nos acercábamos al centro del distrito, traté de detectar las señales habituales de los barrios de refugiados, tales como cercas u otro tipo de demarcaciones.

No había ninguna.

En vez de ello, y para mi grata sorpresa, no existen zonas cercadas para los refugiados. Ellos viven junto a la población local. Este enfoque integrador no se limita a Adjumani. De hecho, Uganda ha sido elogiada por tener la política de refugiados más compasiva en el mundo. Aquí, se recibe cálidamente a los refugiados; se les entregan provisiones y parcelas de tierra, y se les anima a integrarse en la sociedad. Mientras viajaba por los caminos de tierra, era imposible distinguir entre las viviendas de los lugareños y los asentamientos de los recién llegados. También se comparten los servicios públicos comunitarios, tales como hospitales, clínicas de salud, escuelas, suministro de energía, agua potable y otros servicios.

Incluso la palabra “campamento” es mal vista por los funcionarios gubernamentales, quienes orgullosamente llaman “asentamientos” a los albergues.

Como representante especial del Grupo Banco Mundial (GBM) ante las Naciones Unidas, viajé a este país el mes pasado para participar en la Cumbre de Solidaridad sobre Refugiados en Uganda. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, convocaron a la comunidad internacional para llamar la atención sobre la situación en Uganda.

Es un ave... Es un avión... ¡Es un dron comestible de ayuda humanitaria!

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Los diseñadores de los drones comestibles mediante los cuales se transportan alimentos, agua o medicinas dijeron el lunes que estos podrían en un futuro próximo llegar a ser indispensables en emergencias humanitarias, ya que permitirían repartir suministros para salvar vidas en zonas remotas afectadas por desastres naturales o conflictos.

Poner fin a la pobreza significa cerrar las brechas que existen entre las mujeres y los hombres

Sri Mulyani Indrawati's picture
Una mujer cocina para su familia en un pueblo del Níger. Foto © Stephan Gladieu / Banco Mundial


Por primera vez en la historia, la cantidad de personas que viven en extrema pobreza ha bajado a menos del 10 %. El mundo nunca ha tenido metas tan ambiciosas en materia de desarrollo como sucede hoy. Luego de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la firma del Acuerdo de París sobre Cambio Climático a fines de 2015, la comunidad mundial está ahora evaluando las mejores y más eficaces vías de alcanzar estos hitos. En esta serie de cinco partes, me referiré a lo que el Grupo Banco Mundial está haciendo y lo que estamos planeando realizar en áreas clave que son cruciales para poner fin a la pobreza a más tardar en 2030: buen gobierno, igualdad de género, conflicto y fragilidad, creación de empleos y, por último, prevención y adaptación al cambio climático.

En 2016, el mundo es un lugar mejor para las mujeres y las niñas que hace una década. Pero no para todas, y definitivamente no en todos los lugares: esto es especialmente cierto en los países más frágiles y más pobres (i) del mundo.

La otra crisis de refugiados

Alys Willman's picture
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Foto de la portada del informe "Niños en fuga" del ACNUR.
© Foto de la portada del informe "Niños en fuga" del ACNUR.

No solo la guerra provoca el exilio de las personas.

Uno de mis amigos creció en Honduras. Cuando llegó a ser un adolescente, inevitablemente atrajo la atención de las pandillas callejeras locales. Él las evitó yéndose directamente a su casa desde la escuela cada día, y quedándose adentro de su hogar con su abuela hasta la siguiente mañana para ir de nuevo a la escuela.

Su madre se había ido a Estados Unidos para trabajar como niñera cuando él tenía 3 años de edad, pero hablaban por Skype todos los días. Ella trataba de decidir si lo mandaba a buscar, como muchas de sus amigas lo habían hecho. Pero estas de todos modos habían perdido a sus hijos, ya sea en manos de las mismas pandillas que trataron de reclutarlos en Honduras, o habían sido encarcelados.

Cinco cosas que aprendimos sobre el extremismo violento

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 www.weforum.org
Crédito: www.weforum.org

La amenaza del extremismo violento (PDF, en inglés) fue una idea común en muchos de los debates durante el Foro sobre Fragilidad (i) que se realizó este mes. Los entornos frágiles no son los únicos que sufren una carga desproporcionada de ataques y son explotados por los grupos extremistas. Por lo tanto, si vamos a prevenir nuevos actos violentos, nuestros esfuerzos se tienen que centrar en las áreas de la fragilidad, el conflicto y la violencia.

El vicesecretario general de las Naciones Unidas, Jan Eliasson, señaló en su discurso inicial (i) que: “Debemos aprender a controlar mejor las llamas antes de que ellas representen una amenaza a la existencia. Tenemos que realizar más trabajo de prevención y después del fin de los conflictos”.