Mejorar las capacidades digitales en un mundo posterior a la COVID-19 (coronavirus)

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Una clase de informática en la Universidad Gaston Berger en Saint-Louis, Senegal. Fotografía: Sarah Farhat/Banco Mundial
Fotografía: Sarah Farhat/Banco Mundial

La actual pandemia de COVID-19 ha puesto de relieve la importancia crítica de las tecnologías digitales. Si bien las empresas del sector privado estiman que las capacidades digitales son un factor central de la competitividad, el concepto sigue siendo relativamente nuevo para los Gobiernos.  ¿Qué son las capacidades digitales? Se las puede visualizar como el “pegamento” que une los cinco pilares de la economía digital: infraestructura, plataformas, emprendimientos, servicios financieros y habilidades. En la era digital de hoy, las capacidades digitales son un requisito previo para la transformación de nuestros países y nuestras economías.

El Banco Mundial recientemente organizó un evento (i) para destacar la importancia de este tema en nuestros países clientes. Los expertos analizaron qué se necesita para que los Gobiernos logren la transformación digital, enfatizando la necesidad de aumentar los esfuerzos destinados a asegurar que los ciudadanos, las empresas y los Gobiernos tengan capacidades digitales. Los participantes observaron que, en el sector público, las capacidades digitales deberían ser componentes básicos para una mejor prestación de servicios, así como para una mayor transparencia y rendición de cuentas. 

Del debate surgieron cinco conclusiones principales:

  1. Es fundamental implementar la infraestructura adecuada para apoyar el desarrollo y la utilización de diversas plataformas digitales en el sector público que permitan agilizar la prestación de servicios y aumentar la participación ciudadana.
  2. Es igualmente importante desarrollar contenido y servicios digitales a nivel nacional —como aplicaciones de salud electrónica, aprendizaje virtual y Gobierno digital— para crear una cultura de transacciones digitales y entender el desarrollo basado en los datos.
  3. Es indispensable capacitar y reconvertir a la fuerza laboral, especialmente los funcionarios públicos, educadores, empleados del sector privado y la fuerza laboral del área de las tecnologías de la información, para adaptarse a la “nueva normalidad”. Se deben diseñar programas académicos sólidos, así como rutas de aprendizaje específicas para desarrollar habilidades competitivas para los distintos sectores, a través de las escuelas, las universidades, el sector privado y las academias de la administración pública. Es fundamental incluir a las mujeres y los jóvenes vulnerables en los programas de conocimientos digitales. Estos conocimientos son, de hecho, críticos para asegurar la utilización de los contenidos y los servicios digitales.
  4. Es esencial realinear las estrategias de la economía digital con los contextos locales para aprovechar todo el poder de la tecnología en la Cuarta Revolución Industrial. Los países deben considerar el uso contextual de la ciencia de datos, la computación en la nube, la inteligencia artificial y el análisis digital avanzado.
  5. El crecimiento general de los servicios digitales puede servir como una oportunidad de crecimiento y una protección frente a las recesiones en condiciones macroeconómicas en que los recursos son limitados.

Los siguientes estudios de caso se utilizaron para ilustrar cómo los Gobiernos están aplicando algunas de las estrategias anteriores con el fin de promover las capacidades digitales entre las mujeres o los jóvenes vulnerables en Nigeria, la economía más grande de África y un país bien posicionado para desarrollar una sólida economía digital (i).

Festo Didactic (i), un proveedor líder de equipos y soluciones para la educación técnica, presentó un programa piloto sobre capacidades digitales dirigido a mujeres jóvenes de África a través de un centro digital en Nigeria, cuyo objetivo es ayudar a cerrar la brecha de género y proporcionar empleos digitales a las mujeres jóvenes.

El Centro Digital para la Niña Africana: propuesta de un proyecto para reducir la brecha de género

 

En Kaduna, un estado en el noroeste de Nigeria, para empoderar a las jóvenes y mujeres desfavorecidas de entre 18 y 20 años, el Gobierno inició el programa “Click-On Kaduna” (i) en asociación con el Grupo Banco Mundial y la Fundación Rockefeller. En el programa se utilizan tecnologías digitales para impulsar la innovación, las habilidades digitales y la creación de empleos, y para romper el ciclo del desempleo y de la fragilidad, violencia y conflicto en Kaduna.  Conectar a los jóvenes desempleados y subempleados de Nigeria con la economía digital es especialmente crucial en el estado de Kaduna, donde muchos jóvenes tienen acceso limitado a oportunidades de empleo remunerado en los mercados locales/globales.

Los resultados de este programa piloto son alentadores: de los 150 participantes, 128 completaron 411 trabajos piloto y ganaron más de USD 4110. Un año después del programa piloto, los participantes en Click-On Kaduma recibieron salarios de más de USD 50 000.

Las lecciones más valiosas extraídas de estos dos programas piloto son que los países que adoptan tempranamente las soluciones digitales tienen más probabilidades de mantener la continuidad de la actividad empresarial durante una crisis como la que experimenta hoy el mundo con la COVID-19. Finalmente, las alianzas entre los Gobiernos y el sector privado son esenciales. El Banco Mundial, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la Asociación GSM y el Foro Económico Mundial (FEM) unieron fuerzas para elaborar un plan de acción (PDF, en inglés) que da prioridad a las esferas de colaboración público-privadas. Aumentar la conectividad digital debería ser un esfuerzo colectivo.

Autores

Maryam Lawal

Departamento de Prácticas Mundiales de Desarrollo Digital del Banco Mundial

Sajitha Bashir

Gerente sectorial de Educación de la región de África oriental y meridional del Banco Mundial

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