Prólogo del informe Perspectivas económicas mundiales de enero de 2021

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Tras la devastadora crisis sanitaria y económica provocada por la COVID-19 (coronavirus), la economía mundial parece estar dejando atrás una de las recesiones más profundas y haber iniciado una recuperación moderada. Más allá del panorama económico a corto plazo, esta edición del informe Perspectivas económicas mundiales deja en claro que los encargados de la formulación de políticas enfrentan desafíos enormes  —en materia de salud pública, gestión de la deuda, políticas presupuestarias, banca central y reformas estructurales— al tratar de lograr que esta recuperación mundial, aún frágil, cobre impulso y siente las bases de un crecimiento y un desarrollo sólidos a más largo plazo.

Los Gobiernos, los hogares y las empresas deben adaptarse a los cambios en las condiciones económicas. Al tiempo que se protege a los más vulnerables, se necesitarán políticas satisfactorias que reorienten el capital, la mano de obra, el personal especializado y la innovación hacia nuevos objetivos, con el propósito de crear un entorno económico más ecológico y vigoroso cuando acabe la pandemia. Algunos países que ya están avanzando hacia este tipo de dinamismo y resiliencia deberán redoblar sus esfuerzos. Para otros, el cambio resulta especialmente crucial en estos momentos en que las respectivas situaciones fiscales se ven gravemente afectadas por la pandemia y en que se han debilitado otros factores que impulsan el crecimiento a largo plazo.

La inversión, en particular, se derrumbó en 2020 en muchos mercados emergentes y economías en desarrollo, tras una década de debilidad persistente. Se prevé que repuntará en 2021, pero, pese al incremento derivado de los adelantos en la tecnología digital, su crecimiento no será suficiente para revertir la fuerte disminución de 2020. La experiencia recogida en crisis anteriores plantea además otra preocupación: si no se corrige urgentemente el rumbo, la inversión podría seguir siendo débil en los próximos años. 

Para contrarrestar los factores adversos que afectan las inversiones, es necesario dar un gran impulso a la mejora del entorno empresarial, aumentar la flexibilidad del mercado de trabajo y de productos, y reforzar la transparencia y la gobernanza. Estas medidas pueden reactivar la inversión y ayudar a asignarla de manera más efectiva, aunque las cargas insostenibles de la deuda constituyen un serio obstáculo. Las cargas de la deuda, tanto interna como externa, que ya se encontraban en niveles récord antes de la pandemia, se han acrecentado considerablemente debido a la devastadora contracción de los ingresos en los mercados emergentes y las economías en desarrollo.

"Al formular políticas de recuperación, los países tienen la oportunidad de emprender el camino hacia un desarrollo más ecológico, inteligente y equitativo"

Para abordar la carga de la deuda externa se necesita un conjunto completo de intervenciones en materia de políticas : una participación más amplia de todos los acreedores privados y oficiales bilaterales en los esfuerzos en curso para aliviar el servicio de la deuda; una considerable reducción de la deuda de los países sobreendeudados que permita atraer más inversiones; mejores prácticas relativas a la transparencia que eliminen el secreto y las restricciones en los contratos de deuda; reformas legislativas que aceleren la reestructuración de la deuda del sector privado, y una mejor secuenciación de estos procesos, ya que los países pueden acumular atrasos en los pagos a los acreedores mientras trabajan con las instituciones financieras internacionales para lograr la sostenibilidad de la deuda.

El problema de la sostenibilidad se complica aún más ante la posibilidad de que el pasivo contingente derivado de la creciente deuda privada pueda sumarse a los montos de deuda pública, que ya son elevados. Durante la pandemia, para ayudar a las empresas a afrontar sus limitaciones de liquidez, muchos Gobiernos han contribuido a concederles financiamiento, por ejemplo, en forma de garantías de préstamos, moratorias de pagos y tolerancia en la aplicación de las regulaciones. Estas intervenciones ponen de relieve el desafío que representa equilibrar las medidas tendientes a aumentar la disponibilidad de crédito y, al mismo tiempo, mantener las normas reglamentarias adecuadas para mitigar los riesgos financieros. A medida que la crisis sanitaria y económica vaya cediendo, esas políticas se deberán evaluar periódicamente para asegurar la transparencia en la calidad de los activos y para no afectar la capitalización bancaria.

Los encargados de la formulación de políticas también deben reforzar las evaluaciones destinadas a supervisar la calidad de los préstamos y deben mejorar los regímenes de resolución y recuperación para abordar los problemas que podrían surgir en relación con los elevados niveles de deuda de las empresas. Dado que es probable que aumente el número de préstamos improductivos, será importante acelerar los procesos de resolución de quiebras y de deudas internas para que los activos puedan desvincularse de las demandas judiciales y destinarse a nuevos usos. Añadir nuevas inversiones a los activos productivos existentes será vital para alcanzar un desarrollo sostenible. 

En los procesos de resolución de la deuda tanto externa como interna, la transparencia es decisiva para promover la rendición de cuentas, aumentar la productividad de las inversiones y la deuda, y apoyar las recuperaciones económicas que son cruciales para reducir la pobreza. Si no se soluciona el problema de la insostenibilidad de la deuda y de las reestructuraciones que suponen muy pocos beneficios, este demorará recuperaciones de vital importancia, especialmente en los países más pobres.

Los crecientes desafíos climáticos y ambientales se suman a la necesidad urgente de adoptar medidas de política, en especial orientadas a reducir la deuda y mejorar el marco para la inversión. Al formular políticas de recuperación, los países tienen la oportunidad de emprender el camino hacia un desarrollo más ecológico, inteligente y equitativo.  Las inversiones en proyectos de infraestructura ecológica, la eliminación gradual de los subsidios a los combustibles fósiles y la oferta de incentivos a las tecnologías ambientalmente sostenibles pueden reforzar el crecimiento a largo plazo, reducir las emisiones de carbono, crear empleo y ayudar a la adaptación a los efectos del cambio climático.

Realizar ahora las inversiones correctas es fundamental para apoyar la recuperación que se necesita con urgencia y para fomentar la resiliencia. La respuesta que demos hoy a la crisis ocasionada por la pandemia plasmará nuestro futuro común en los años venideros.  Debemos aprovechar la oportunidad para sentar las bases de una economía mundial duradera, equitativa y sostenible.

Este contenido se publicó originalmente como prólogo del informe Perspectivas económicas mundiales de 2021 (PDF, en inglés).

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