Transformar las economías locales para lograr una recuperación inclusiva y sostenible

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Fotografía: © Achmad/Banco Mundial

La pandemia de COVID-19 está teniendo un grave impacto económico en las economías y las comunidades locales.  A nivel mundial, esta crisis podría sumir a millones de personas en la pobreza extrema y la inseguridad alimentaria, al tiempo que millones de personas que ya son pobres sufren privaciones aún mayores. Según proyecciones de referencia (i) iniciales del Banco Mundial, 73 millones de personas más que las previstas antes de la crisis podrían vivir en la pobreza extrema en 2020. Asimismo, es importante señalar que la pobreza extrema probablemente persistirá en niveles más altos en 2021 y, tal vez, en los años siguientes. La pandemia ha interrumpido las cadenas de suministro y ha provocado una migración inversa, estancamiento de las economías rurales no agrícolas y consecuencias devastadoras para grupos comunitarios, jóvenes y trabajadores informales.

Además, ha generado graves riesgos para las personas más vulnerables, entre ellas las mujeres, los jóvenes y los trabajadores informales.  A menudo, las mujeres dependen de formas de empleo inestables y es más probable que pierdan sus ingresos y su trabajo. En circunstancias normales, las mujeres soportan un porcentaje mucho mayor de la carga de trabajo en el hogar. Ahora, también deben cuidar a los niños que no pueden asistir a la escuela y afrontan un riesgo mayor de sufrir violencia de género (i), debido a las instrucciones de “quedarse en casa”. Esta crisis también ha puesto en peligro el empleo de millones de jóvenes vulnerables y trabajadores del sector informal (i). Uno de los grupos más afectados es el de las personas que han perdido su principal fuente de ingresos, entre ellas, quienes trabajan en pequeños mercados o puestos al borde de los caminos. La vulnerabilidad económica que ha puesto al descubierto la COVID-19 exige adoptar medidas para lograr una economía más resiliente, y el desarrollo económico local es un pilar fundamental para alcanzar ese fin.

Medidas de apoyo a los grupos vulnerables

Para responder a la COVID-19, el Banco Mundial ha utilizado muchos de sus programas de desarrollo impulsado por la comunidad y proyectos de medios de subsistencia. Esta labor se ha centrado en proporcionar apoyo financiero tanto a las personas que ya son pobres como a las que han caído en la pobreza, a las microempresas y las pequeñas empresas, y a los trabajadores del sector informal, además de garantizar la seguridad alimentaria y los servicios esenciales. Por ejemplo, India está movilizando a grupos de autoayuda de mujeres a través de la Misión Nacional de los Medios de Subsistencia Rurales, respaldada por el Banco Mundial (i) para la producción de máscaras y desinfectante de manos, la difusión de información vital sobre salud pública y la preparación de alimentos que se distribuyen en ollas populares. En el Cuerno de África, Uganda, Djibouti, Kenya y Etiopía también están movilizando a grupos de subsistencia comunitarios compuestos, principalmente, de mujeres, a través de proyectos de respuesta de desarrollo a los impactos del desplazamiento (PRDID) (i) del Banco Mundial. Estos Gobiernos están aumentando el financiamiento, dirigido a mujeres y jóvenes, para respaldar el comercio de ganado, la piscicultura en jaulas y los molinos cerealeros. Si bien los esfuerzos iniciales se han focalizado, correctamente, en la mitigación de los impactos inmediatos, ahora es necesario centrar la atención en proporcionar apoyo integral para transformar las economías locales durante y después de la pandemia con el objeto de lograr una recuperación económica y generar resiliencia  a largo plazo.

El camino hacia una recuperación inclusiva y sostenible

La transformación de las economías locales durante la COVID-19 y después de la pandemia conlleva adoptar múltiples medidas para promover el desarrollo económico local.  El planteamiento de desarrollo económico local en el contexto rural puede tener tres áreas prioritarias: un enfoque territorial para capitalizar las fortalezas de una región o zona concreta, la creación de vínculos entre las personas pobres y las cadenas de valor con potencial, e inversiones que promuevan el entorno empresarial local con mejoras en el acceso a Internet, la electricidad y la infraestructura básica. Con el objeto de respaldar el desarrollo económico local inclusivo, en particular para los grupos vulnerables y marginados, se necesita un sólido enfoque de desarrollo impulsado por la comunidad en el que los grupos comunitarios sean centrales en el proceso, y un planteamiento de desarrollo económico local en cuyo marco las partes interesadas fundamentales, entre ellas los Gobiernos y las instituciones públicas, empresariales y financieras, y el sector no gubernamental, trabajen en conjunto para crear mejores condiciones y un ecosistema propicio para generar ingresos y empleo.

El desarrollo económico local es el principal factor determinante para mejorar la calidad del crecimiento económico dado que genera inclusión, así como resiliencia y sostenibilidad. Al poner el acento en la inversión en ecosistemas de desarrollo económico local, podemos asegurar una recuperación económica local a largo plazo. Dichos enfoques conllevan invertir en mejorar la calidad del clima para la inversión en las comunidades, vincular a las instituciones comunitarias con las cadenas de valor, invertir en infraestructura productiva, respaldar a las instituciones financieras y crear alianzas público-privadas. El mejoramiento del acceso a tecnologías digitales también puede dar gran impulso al entorno empresarial y los medios de subsistencia, así como aumentar el acceso a la educación, la salud y la capacitación en liderazgo. Por ejemplo, las tecnologías digitales pueden acelerar el crecimiento económico dado que permiten a los compradores conectarse con los inversionistas del sector privado a través de mercados en línea o mejoran el acceso a los servicios financieros. A través de una iniciativa de investigación conjunta (i) entre el Banco Mundial y el Grupo Alibaba, una de las empresas minoristas y de comercio electrónico más grandes del mundo, se estableció que el comercio electrónico se relaciona con un aumento del crecimiento, los ingresos y el empleo en las comunidades rurales de China.

El desarrollo económico local en el contexto posterior a la pandemia exige ideas novedosas y audaces para brindar apoyo en forma más sostenible  a las mujeres, los jóvenes, los trabajadores del sector informal, las microempresas y las pequeñas empresas. En vista de esta situación, el Grupo de Soluciones Mundiales sobre Desarrollo Impulsado por la Comunidad, el Grupo de Soluciones Mundiales sobre Medios de Subsistencia Rurales y Empleo Agrícola, y la coalición Soluciones para el Empleo de los Jóvenes están organizando en el Banco una atractiva serie de seminarios virtuales sobre el desarrollo económico local (i). Es importante reunir y aprovechar el enorme caudal de conocimientos y experiencias que existen en el mundo e intentar aprender juntos a través de estos seminarios virtuales. En los próximos meses, nos reuniremos con líderes de opinión, autoridades responsables de la formulación de políticas y diversos profesionales con el objeto de analizar medidas orientadas a transformar las economías y las comunidades locales para lograr una recuperación resiliente y sostenible. ¡Esperamos que se sume al diálogo para avanzar hacia un futuro más resiliente y más próspero!

ENLACES RELACIONADOS

El Grupo Banco Mundial y la COVID-19 (coronavirus)

Autores

Louise Cord

Directora mundial del Departamento de Prácticas Mundiales de Desarrollo Social del Banco Mundial

Martien van Nieuwkoop

Director mundial del Departamento de Prácticas Mundiales de Alimentación y Agricultura

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