En los países más pobres se está gestando una tragedia

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Mujeres formando una fila en un campo de refugiados
Un mayor financiamiento no solo es un imperativo moral para evitar un desastre en las economías más pobres; es una cuestión de interés propio para todos los países con los medios para ayudar. Foto: SIMON WOHLFAHRT/AFP via Getty Images

Este blog apareció originalmente en Project Syndicate el 18 de septiembre de 2023.


Los 28 países más pobres del mundo enfrentan crecientes dificultades sociales, económicas y políticas, debido al aumento de la carga de la deuda, la disminución de las perspectivas de desarrollo y la falta crónica de inversión. Los países más ricos del mundo han elegido exactamente el peor momento para volverse menos generosos con la ayuda y la asistencia al desarrollo

Los países más pobres están en una situación desesperada, y el resto del mundo mira para otro lado. No requiere de demasiado esfuerzo, ya que los países de ingresos bajos poco importan para el destino del mundo en el corto plazo. A fines de junio, el PIB combinado de los 28 países que conforman este grupo era de aproximadamente USD 500 000 millones (i) –una gota en el océano de USD 100 billones que es la economía global–. Los países más pobres del mundo tampoco son los mercados exportadores ideales para nadie: el ingreso anual promedio es de apenas USD 1 000, y el conflicto y la inestabilidad son la norma para más o menos la mitad de ellos. 

De todos modos, en estos países viven 700 millones de personas y aproximadamente la mitad de ellos, en extrema pobreza. Desde hace mucho tiempo la gente muy pobre está acostumbrada al abandono de sus propios gobiernos, que suelen tener otras prioridades. Por ejemplo, gastan alrededor del 50% más (i) en guerra y defensa que en atención médica. Casi la mitad de sus presupuestos están destinados a los salarios del sector público (i) y a los pagos de intereses de deuda, mientras que apenas un 3% del gasto total del gobierno en los países de ingresos bajos se destina a ayudar a los ciudadanos más vulnerables. Esto representa una décima parte del promedio para las economías en desarrollo en líneas más generales. 

En consecuencia, no debería sorprender a nadie que una tragedia humana hoy se esté gestando en estos países. Los indicadores clave de desarrollo humano (i) en los países de ingresos bajos de hoy son mucho peores ahora que los del año 2000, antes de que muchos de estos últimos hubieran ascendido a un estatus de ingresos medios. Por ejemplo, la mortalidad materna es 25% más alta hoy y el porcentaje de la población con acceso a la electricidad ha caído del 52% a apenas el 40% en este grupo. La expectativa de vida promedio hoy es de apenas 62 años, entre las más bajas del mundo. 

Para colmo de males, las posibilidades de que estos países reciban ayuda del exterior se han reducido. Los países más adinerados han elegido exactamente el peor momento para volverse menos generosos.  Incluso antes de la pandemia, los flujos de ayuda extranjera a los países más pobres, especialmente el África subsahariana, ya se desaceleraban. Hoy, los países más ricos están redireccionando (i) un mayor porcentaje de sus presupuestos de ayuda extranjera a enfrentar el incremento de refugiados que llegan a sus propias orillas. Estos acontecimientos han dejado pocos caminos para la recuperación económica: para fines de 2024, el ingreso promedio de la gente en los países más pobres seguirá siendo casi 13% más bajo (i) de lo que se había proyectado antes de la pandemia. 

Entre 2011 y 2015, las subvenciones representaban alrededor de un tercio (i) de los ingresos gubernamentales en los países más pobres del mundo; pero ese porcentaje ha caído desde entonces a menos de una quinta parte. Los gobiernos de los países pobres han compensado la diferencia incurriendo en más deuda –y a tasas de interés punitivas–. Los porcentajes de deuda-PIB de los gobiernos en estas economías se han disparado del 36% del PIB (i) en 2011 al 67% el año pasado –el nivel más alto desde 2005 (con excepción de 2020)–. Catorce países de ingresos bajos hoy están sumamente endeudados o corren el riesgo de estarlo, más del doble que hace apenas ocho años.   

Cuando se reúnan en Nueva York para la Cumbre de los ODS de 2023 (i) de las Naciones Unidas, los líderes globales no pueden darse el lujo de hacer la vista gorda ante estos hechos. No deben olvidar la promesa fundamental de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: “llegar primero a los más rezagados”. Aunque sigan siendo generosos con los refugiados que llegan a sus costas, los países más ricos deberían redoblar sus esfuerzos para poner fin a la miseria de raíz. 

Eso implica incrementar las opciones de recursos disponibles para los bancos multilaterales de desarrollo, para que puedan aumentar los subsidios y el financiamiento concesional para los países más pobres. Un mayor financiamiento no solo es un imperativo moral para evitar un desastre en las economías más pobres; es una cuestión de interés propio para todos los países con los medios para ayudar.  Los países del sur de Europa que tienen dificultades para gestionar los flujos migratorios deberían saber que se beneficiarán si respaldaran el desarrollo en países pobres como Nigeria. 

Los países más adinerados, y todas las instituciones financieras internacionales, deberían actuar de manera decisiva en tres frentes. Primero, deben aumentar el financiamiento concesional para los países más pobres, y hacer que la ayuda esté dirigida a afrontar los desafíos que vayan surgiendo como el cambio climático, la fragilidad económica y las pandemias. 

Un mayor apoyo también ayudará a que estos países inviertan en sectores críticos como la salud, la educación y la infraestructura, lo que mejorará su resiliencia y potencial de crecimiento. La efectividad de la ayuda (una preocupación importante para los donantes) se puede mejorar fortaleciendo la coordinación de los donantes y creando instituciones locales competentes para seleccionar, gestionar y monitorear los proyectos. Las instituciones financieras internacionales, por su parte, pueden ayudar a generar financiamiento privado en sectores que ofrezcan la promesa tanto de desarrollo como de ganancias. 

Segundo, debe acelerarse la restructuración de la deuda. El Marco Común para el Tratamiento de la Deuda más allá de la DSSI (Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda) (i) se ha esforzado por brindar ayuda desde que el G20 lo anunció hace casi tres años. Si llega a buen puerto, el acuerdo de restructuración de deuda (i) de Zambia con sus acreedores será un avance positivo; pero se concluyó hace tres meses y el país todavía está esperando el alivio de la deuda. 

El ritmo glacial del marco –y todas las incertidumbres que conlleva– han disuadido a muchos países de buscar la ayuda que tanto necesitan. Es hora de acelerar el ritmo (i). Para muchos países de bajos ingresos, restablecer la sustentabilidad de la deuda a largo plazo dependerá de la restructuración de la deuda. Sin ella, seguirán paralizados, incapaces de atraer el financiamiento privado que necesitan para enfrentar los enormes desafíos de desarrollo de esta década –desde crear empleos y mejorar el bienestar hasta hacer que el planeta sea más habitable–. 

Finalmente, debemos redoblar la apuesta en cuanto a la agenda de reforma, garantizando que las iniciativas globales destinadas a ayudar a los países más pobres se complementen con medidas domésticas ambiciosas. Las instituciones financieras internacionales pueden marcar una diferencia si ayudan a los países de ingresos bajos a movilizar recursos internos y mejorar las eficiencias del gasto y la gestión de la deuda.  También pueden respaldar los esfuerzos de los gobiernos para mejorar los marcos institucionales, crear capital humano, aliviar los impedimentos para la inversión privada y sacar partido del potencial de la tecnología digital. Todo esto impulsará las perspectivas de crecimiento de largo plazo de estos países. 

Se está agotando el tiempo. La creciente desesperanza entre los ciudadanos de los países más pobres alimentará un círculo vicioso que ya está en marcha. Desesperados por huir de la miseria de su país, muchos arriesgarán todo para encontrar refugio en el exterior. El sufrimiento de millones de personas en tierras lejanas no está tan lejos como parece. Es contagioso y ya se está derramando por las fronteras nacionales, con consecuencias globales impredecibles.  

Autores

Indermit Gill

Economista en jefe del Grupo Banco Mundial y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo

Ayhan Kose

economista jefe adjunto y director del Grupo de Prospectos del Grupo Banco Mundial

Únase a la conversación

Manuel Purizaca
22 de Septiembre de 2023

Es muy dramático el futuro para los paises pobres

Muriel Stachon
22 de Septiembre de 2023

Comparto la opinión. Los países más desarrollados se comportan, como si los problemas de los países pobres fueran de otro planeta.
Estamos todos en el mismo barco y somos parte de la misma especie que destruye constantemente por ignorancia el único planeta donde la vida es posible.
Ojalá nos despertemos antes de la extinción.

Ismael Zamora
22 de Septiembre de 2023

A través de programa del tratamiento de la deuda externa conviene propiciar en los gobiernos de los países más pobres la inversión en la población en condiciones de pobreza extrema.

Ernesto Bernal
29 de Septiembre de 2023

La correlación es alta y positiva entre los países pobres y su déficit fiscal

JUAN CARLOS CRUZ MAURICIO
25 de Octubre de 2023

Un panorama critico, que nos llevará a una terrible migración y que esto agrave las condiciones de las diversas naciones a ello se suma el problema del calentamiento, ahora es tiempo de una gran alianza internacional porque la ONU esta creo rebazada

Ricardo Segovia
25 de Octubre de 2023

Es difícil encontrar una forma de solución al desequilibrio económico y social. Mi perspectiva que esa solución para los países pobres va para largo, así como allá por años 70s se pensó con el medio ambiente. Los próximos años seran similares o peor que los años anteriores y por lo tanto el conflicto, los brotes de insatisfacción social y las revoluciones de muchos de estos países y de otros que les acompañarán en contra de los países del primer mundo traerán más sufrimientos, violencia y desasosiego civil y militar. Por otra parte las ayudas a los países pobres deja marcas imborrables de la corrupcion y la justicia entre estos gobiernos de mala gestión. Ni los países ricos ceden con sus riquezas ni los pobres son sujetos de los gobiernes mencionados. Está la fórmula ideal y lógica para una solución a encontrar, o un nuevo orden social y económico mundial.

Jorge medina
29 de Septiembre de 2023

Dada las circunstancias en las que viven todos estos países es por la ineficiente labor de sus gobernantes ya implica mucha corrupción y es por tal motivo que los países ricos ya han dejado de ayudar ya que el dinero que ellos enviaban no eran bien utilizados sino para sus intereses personales y el pueblo sin ayuda de ningún tipo.
Es esa la razón por la cual esos países están hundidos en la miseria por culpa de estos inhumanos gobernantes.

Lucho
29 de Septiembre de 2023

los países mas pobres del mundo deben iniciar a generar sus propios productos

ENOCH ABRAHAM OSWALDO MONTES BANCES
29 de Septiembre de 2023

Información muy importante que indica la precariedad en que viven estos 28 países y que obliga a replantear el apoyo que deben brindar los gobiernos de los paises mas adinerados y las instituciones financieras internacionales para poder superar los niveles de educacion , salud y servicos basicos

Ramón Antonio Caraballo Fernández
29 de Septiembre de 2023

Así es los países ricos deben invertir en los países pobres, para ayudarlo a salir de la pobreza.

Enrique Burton
25 de Octubre de 2023

El enorme gasto militar no solo está en los gobiernos de muchos países pobres, sino también (y principalmente) en los países desarrollados. Detener la carrera armamentista mundial puede ser muy difícil, pero es una lucha que no se debe ignorar ni abandonar. Ya mucho se ha dicho (y demostrado) que la falta de recursos para el desarrollo es por el enorme gasto militar a nivel mundial. Saludos.

Enrique Burton
25 de Octubre de 2023

"La efectividad de la ayuda (una preocupación importante para los donantes) se puede mejorar fortaleciendo la coordinación de los donantes y creando instituciones locales competentes para seleccionar, gestionar y monitorear los proyectos."... ¡¡Y haciendo de la evaluación de proyectos, programas y políticas una cultura general... inclusive vinculante para los gobiernos!! #EvaluarSirve #EvaluarImporta #EvaluarparaMejorar Saludos.

Gualberto Fonseca
25 de Octubre de 2023

Los países del primer mundo deben emplear su riqueza en la reactivación productiva de los más
pobres y más no ayudar en la propagación de guerras fabricando armamento y vendiendo a qué se propaguen conflictos.