El comercio mundial ha demostrado ser resiliente en medio del creciente proteccionismo y las tensiones geopolíticas, impulsado por la integración regional y los nuevos acuerdos comerciales.
Después de décadas de expansión constante que impulsó el crecimiento mundial y sacó a millones de personas de la pobreza (i), el sistema en el que se basa el comercio transfronterizo ha estado sujeto a fuertes presiones. Incluso antes del estallido de las tensiones comerciales entre las principales economías a principios de 2025, las medidas de restricción del comercio habían alcanzado niveles sin precedentes. En la actualidad, la combinación de las interrupciones de las cadenas de suministro durante la era de la pandemia, el resurgimiento del proteccionismo y la intensificación de las tensiones geopolíticas ha creado un entorno mucho más incierto para el comercio mundial.
Sin embargo, el crecimiento del comercio ha demostrado ser extraordinariamente resiliente hasta ahora. Al mismo tiempo, muchos países han reconocido la necesidad de una mayor integración y han firmado nuevos acuerdos comerciales, especialmente entre los mercados emergentes y las economías en desarrollo (MEED), que continúan procurando tener un papel más activo en la configuración del futuro del comercio mundial.
Mayores restricciones
La acumulación de restricciones comerciales a lo largo de una década se ha visto potenciada por las fuertes alzas de los aranceles y las medidas de represalia adoptadas en las principales economías en los últimos meses. Como resultado, tanto los derechos arancelarios como la incertidumbre siguen siendo muy superiores a los niveles históricos. Según Global Trade Alert (i), el número de nuevas restricciones comerciales alcanzó máximos históricos durante 2023-25, revirtiendo décadas de liberalización gradual.
Solo en los primeros 10 meses de 2025, se impusieron más de 2500 restricciones comerciales en todo el mundo, casi cinco veces más que durante el mismo período en 2015 (gráfico 1). Aunque algunas de estas medidas han sido revocadas desde entonces y se están llevando a cabo nuevas negociaciones, las empresas aún navegan en aguas turbulentas marcadas por una elevada incertidumbre normativa, cadenas de suministro al límite y la amenaza constante de nuevas barreras. En lo que va de la década de 2020, la incertidumbre relacionada con las políticas comerciales a nivel mundial (i) ha alcanzado un promedio casi cinco veces superior al nivel de los años 2000.
El sistema de comercio multilateral en sí está sometido a fuertes presiones. El mecanismo de solución de diferencias de la Organización Mundial del Comercio continúa paralizado, y los avances hacia reformas más amplias se han desacelerado. El interés por acuerdos comerciales de integración profunda se ha debilitado: en el período 2020-24, solo se firmaron unos seis acuerdos por año, menos de la mitad del ritmo de la década de 2000, mientras que la predilección por las restricciones parece ser ilimitada (gráfico 2).
Estos acontecimientos se han producido en un contexto de descontento público creciente. Hoy en día, se cree que los beneficios de la globalización se han distribuido de manera desigual y que esta ha facilitado la implementación de prácticas injustas. Esas percepciones han suscitado reacciones negativas que debilitan el apoyo político al comercio abierto y han intensificado la incertidumbre. Así pues, no es de extrañar que la prolongada debilidad del comercio haya coincidido con una marcada desaceleración de la inversión (i).
Comercio resiliente
Sin embargo, el comercio mundial ha mostrado una resiliencia sorprendente este año. En 2025, los volúmenes del comercio mundial de bienes aumentaron a una tasa mensual promedio del 4,7 % hasta agosto, una notable aceleración desde el 2,7 % de 2024 y un fuerte repunte tras la contracción del 0,7 % de 2023 (gráfico 3). No se producido la fuerte contracción en el mercado de bienes que muchos temían a principios de año.
Las empresas han adaptado las cadenas de suministro para aprovechar las preferencias comerciales existentes y han acumulado inventarios para gestionar la incertidumbre, con lo que han limitado el traspaso de costos más altos a los consumidores (i). El comercio de servicios —en gran medida no afectado por los últimos aumentos de los costos comerciales— también se ha mantenido sólido, particularmente los servicios de información y empresariales.
Aun así, los indicadores adelantados apuntan a una pérdida de fuerza en el comercio mundial. Las encuestas sobre nuevos pedidos de exportación indican un debilitamiento de la demanda externa, a medida que el impulso temporal de las importaciones anticipadas antes de los aumentos arancelarios de abril y agosto comienza a desvanecerse. El índice de directores de compras para las manufacturas mundiales muestra que los nuevos pedidos de exportación volvieron a estar en un territorio contractivo en abril, después de un breve repunte en marzo de 2025.
Economías en desarrollo: Más integradas, más expuestas
En la actualidad, los MEED están mucho más integrados en el comercio mundial que a principios del siglo XXI. En la última década, han representado casi el 40 % del comercio mundial, en comparación con el 25 % a inicios de la década de 2000. Entre 2000 y 2024, el comercio mundial de bienes y servicios casi se cuadruplicó, y los MEED contribuyeron con más del 40 % de ese aumento.
Quizás lo más destacable radique en que los MEED comercian cada vez más entre sí. En 2024, alrededor del 60 % exportaba más a otros MEED que a las economías avanzadas, en comparación con el 28 % en 2000. Sus exportaciones de bienes a otros MEED han superado sistemáticamente a las de las economías avanzadas. Estos vínculos cada vez más estrechos entre los MEED se han convertido en un pilar central del sistema de comercio mundial.
Nuevo impulso a los acuerdos comerciales
Por primera vez en la década de 2020, las negociaciones bilaterales y regionales han recobrado el impulso este año. Se firmaron más de 12 acuerdos, y es probable que el total aumente en diciembre, aproximadamente el doble del promedio anual registrado durante 2020-24 y por encima del promedio de la década de 2010. Los Gobiernos buscan diversificar sus asociados, fortalecer las cadenas de suministro regionales y reducir la vulnerabilidad a la fragmentación mundial.
El Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) continúa expandiéndose y atrayendo nuevos miembros y nuevas solicitudes de ingreso. La Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), que entró en vigor en 2019 con 22 signatarios, se ha ampliado desde entonces para incluir a 55 países, lo que la convierte en la mayor área de libre comercio del mundo según el número de participantes. Su objetivo es ambicioso: crear un mercado continental único de bienes y servicios.
Mientras tanto, la Unión Europea ha firmado acuerdos con Mercosur, México e Indonesia y ha avanzado en negociaciones con India; los países de la Zona de Libre Comercio Europea han finalizado nuevos acuerdos con varios mercados emergentes; China y la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN) han mejorado su acuerdo de libre comercio, y Estados Unidos ha buscado acuerdos selectivos diseñados para reequilibrar las relaciones y restaurar la confianza entre socios clave.
La motivación detrás de este nuevo impulso es clara. A medida que se reconfiguran las cadenas de valor mundiales, los acuerdos comerciales preferenciales pueden ayudar a asegurar el acceso a los mercados, mejorar la competitividad y atraer inversiones. De hecho, el comercio entre los miembros de los acuerdos regionales ha demostrado ser más resiliente que el comercio fuera de ellos.
Sin embargo, todavía quedan desafíos. Algunos acuerdos aún no han sido ratificados, y los retrasos en la aplicación han hecho más lentos los avances tangibles. Los compromisos superpuestos y las normas de origen complejas pueden limitar el uso efectivo de las preferencias, creando una “maraña” de reglas comerciales. La proliferación de estándares divergentes también podría aumentar la fragmentación del sistema multilateral. No obstante, el nuevo impulso de la integración regional pone de relieve una realidad clave: los países no se están retirando del comercio, sino que se están adaptando a un panorama mundial cambiante.
Prioridades normativas para los MEED
En este entorno incierto, los MEED deben aplicar políticas que mantengan la integración y mejoren la resiliencia. Se destacan cuatro prioridades.
Adoptar la integración: En lugar de recurrir al proteccionismo como represalia, los MEED deberían profundizar la cooperación con los asociados que están dispuestos. Las recientes iniciativas regionales demuestran lo que es posible. Si se implementan completamente, las medidas del AfCFTA para facilitar el comercio y la inversión extranjera directa (IED) podrían aumentar las exportaciones de África en más de un 30 % y duplicar las exportaciones intrarregionales de aquí a 2035 (i). Del mismo modo, en Asia y el Pacífico, la reducción de los costos comerciales y la liberalización de las normas de origen en el marco de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) podrían incrementar el comercio en un 12 % entre sus 15 miembros y aumentar los ingresos reales en un 2,5 % para 2035 (i). Los acuerdos comerciales de integración profunda —aquellos que abordan tanto las barreras dentro de las fronteras como los aranceles— generan mayores beneficios (i).
Reducir los costos comerciales y mejorar las condiciones internas: Los costos comerciales no arancelarios, en forma de trámites burocráticos, problemas logísticos y otras dificultades, siguen siendo persistentemente elevados en los MEED: equivalen a aranceles aproximadamente 50 puntos porcentuales más altos que en las economías avanzadas (i). Las inversiones en transporte, puertos e infraestructura digital pueden reducir estas brechas. Las reformas para aumentar la eficiencia de los procedimientos aduaneros, la logística y el cumplimiento de las regulaciones pueden generar beneficios rápidos. Los costos comerciales más bajos se traducen directamente en una mayor competitividad y mayores ingresos reales.
Utilizar las políticas industriales de manera estratégica y diversificar: Las políticas industriales vuelven a estar de moda, pero los MEED deben implementarlas con sensatez. Las intervenciones deben ser específicas, transparentes, tener plazos establecidos y alinearse con las normas de la OMC. Cuando están bien diseñadas, pueden catalizar el aprendizaje, fomentar la innovación y crear empleos sin distorsionar los mercados. Las políticas también deben reflejar la rápida expansión del comercio de servicios, en particular los servicios de información, empresariales y digitales.
Entre 2005 y 2023, el valor del comercio de servicios se triplicó con creces (gráfico 4). Para aprovechar estas oportunidades, los MEED deben invertir en capital humano e infraestructura digital, garantizando que los trabajadores tengan las habilidades requeridas por la economía basada en los servicios.
Respaldar un sistema multilateral basado en normas: Los MEED tienen interés en revitalizar un sistema de comercio multilateral basado en normas y previsible. La reducción de los costos comerciales vinculada a las reformas relacionadas con la OMC entre 1995 y 2020 aumentó el PIB mundial en casi un 7 %[MIS1] , y en más del 30 % en los países de ingreso bajo. Las instituciones multilaterales siguen fomentando el diálogo para mitigar la incertidumbre en torno a las políticas de inversión y comerciales.
Un motor vital, aún en movimiento
Durante décadas, el comercio internacional ha sido un poderoso motor de progreso en los MEED, impulsando el crecimiento de la producción y la productividad, reduciendo la pobreza y permitiendo a las economías ascender en la cadena de valor. También ha catalizado la difusión de conocimientos y una mayor integración en las redes de producción globales.
En los últimos años, el sistema de comercio mundial ha sufrido altibajos, y se ha visto alterado por el proteccionismo, la crisis de la pandemia y las divisiones geopolíticas. Es posible que las condiciones ya no sean tan propicias para el crecimiento tradicional impulsado por las exportaciones como en el pasado. Sin embargo, el comercio ha demostrado ser extraordinariamente resiliente. Se están estableciendo nuevos acuerdos, reconfigurando las cadenas de valor y recalibrando las políticas comerciales para reflejar mejor los riesgos y realidades de hoy en día.
Incluso en medio de estos cambios, los beneficios de la apertura comercial siguen siendo indudables. Para los MEED, la participación sostenida en el comercio mundial no es solo una estrategia de desarrollo: es una necesidad. Al invertir en competitividad, fortalecer los nexos regionales y mundiales, y mantener regímenes abiertos y predecibles, los MEED pueden convertir el panorama volátil actual en una base para un crecimiento económico duradero.
Este blog fue publicado originalmente en el anuario de Berne Union (i) el 9 de diciembre de 2025.
[MIS1]Report in Spanish.
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