Publicado en Voces

Las perspectivas de los mercados de productos básicos en ocho gráficos

Las perspectivas de los mercados de productos básicos en ocho gráficos La guerra en Oriente Medio, la última de una serie de grandes conmociones en la economía mundial después de la pandemia de COVID-19 y la invasión de Rusia a Ucrania, podría tener importantes repercusiones macroeconómicas.

Según las proyecciones, los precios internacionales de los productos básicos subirán un 16% este año —el primer aumento anual desde 2022—, lo que los situará cerca de un 25% por encima de lo previsto en enero de 2026. Este escenario de referencia se basa en la persistencia de las interrupciones del suministro en Oriente Medio, especialmente en los mercados de la energía y los fertilizantes, donde se prevé que los precios aumentarán un 24% y un 31%, respectivamente, en 2026. Se proyecta que los precios de los metales y minerales subirán un 17% en 2026, impulsados por la fuerte demanda, mientras que los precios de los metales preciosos podrían aumentar en un 42% hasta alcanzar máximos históricos. Por el contrario, se espera que los precios de los productos básicos agrícolas bajen un 6% en 2026, ya que la caída de los precios de las bebidas compensará con creces el aumento de los precios de los alimentos.

Los precios de los productos básicos fueron muy volátiles en el primer trimestre de 2026, impulsados por la inquietud ante posibles interrupciones del suministro en un contexto de tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Los precios de la energía se vieron especialmente afectados: el crudo Brent se disparó de US$72 el barril a finales de febrero —cuando ya incorporaba una elevada prima de riesgo geopolítico— a US$118 el barril a finales de marzo, el mayor aumento mensual jamás registrado. Tras la brusca caída de las exportaciones desde Oriente Medio, se intensificó la competencia por asegurarse gas natural licuado (GNL), lo que elevó los precios tanto en Asia como en Europa. El índice de referencia del GNL en Asia aumentó un 94% a lo largo de marzo, mientras que los precios del gas natural europeo subieron un 59%. Pese a que la guerra está causando perturbaciones en muchos mercados, el índice de precios de los productos básicos agrícolas del Grupo Banco Mundial se mantuvo, en líneas generales, estable en los primeros meses de 2026. En el primer trimestre de 2026, el encarecimiento de los alimentos se vio compensado por un fuerte descenso de los precios de las bebidas, a medida que se resolvían las anteriores crisis de oferta del cacao y el café. Mientras tanto, el índice de precios de los metales y minerales siguió siendo elevado, reflejo de la estrechez de los mercados de metales básicos, la sólida demanda industrial y la inelasticidad de la producción a corto plazo.

Tras repuntar un 20% en los dos primeros meses de 2026, el crudo Brent superó los US$100 el barril a mediados de marzo, impulsado por graves interrupciones en los envíos de petróleo a través del estrecho de Ormuz y los ataques contra la infraestructura energética regional. Los precios se estabilizaron en parte gracias al alivio de las sanciones temporales a las exportaciones de Irán, Rusia y Venezuela, así como a la liberación de 400 millones de barriles de las reservas de emergencia de la Agencia Internacional de Energía. Aun así, a finales de marzo, el Brent había subido alrededor de un 65% (US$46 el barril), el mayor aumento mensual jamás registrado. Los precios cedieron tras el anuncio de un alto el fuego a principios de abril, pero se mantuvieron más de un 50% por encima de los niveles de comienzos de año. Para contextualizar, el Brent promedió algo menos de US$64 el barril en el cuarto trimestre de 2025, su nivel trimestral más bajo en más de cuatro años.

De cara al futuro, se prevé que el petróleo Brent alcanzará un promedio de US$86 el barril en 2026 y US$70 el barril en 2027. Esta proyección supone que la fase más aguda de las interrupciones del suministro vinculadas al conflicto en Oriente Medio concluirá en el segundo trimestre de 2026. También se da por sentado que las exportaciones de petróleo de Oriente Medio se recuperarán tras el pico de las interrupciones y se estabilizarán en torno a los niveles previos a la guerra hacia finales de año. Los riesgos siguen sesgados al alza, sobre todo si las interrupciones del suministro resultan más graves o prolongadas, mientras que los riesgos a la baja incluyen una adopción más rápida de los vehículos eléctricos, un menor crecimiento mundial y una oferta superior a la prevista, especialmente en 2027.

Los precios del gas natural se dispararon a comienzos de 2026, impulsados por las interrupciones del suministro y la creciente competencia por el GNL en un contexto de tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Antes del estallido de la guerra, los precios del gas natural ya habían subido producto de las temperaturas invernales inusualmente frías tanto en Europa como en Estados Unidos, que elevaron la demanda y alteraron las exportaciones de GNL desde las terminales estadounidenses. Tras el conflicto, el fuerte desplome de las exportaciones de GNL tensionó los mercados mundiales y empujó al alza los precios tanto en Asia como en Europa. Se espera que el valor de referencia de Estados Unidos suba un 8% en 2026, respaldado por el aumento de las exportaciones de GNL, y un 5% en 2027. Según las proyecciones, los precios del gas natural europeo subirán marcadamente aproximadamente un 25% en 2026, impulsados por las interrupciones del suministro de GNL en Oriente Medio y los daños en instalaciones de Qatar, que están restringiendo los mercados mundiales de GNL e intensificando la competencia por los cargamentos a medida que se reconstituyen los inventarios. Se prevé que en 202 los precios europeos caerán un 20% cuando se normalicen las condiciones de oferta.

El índice de precios agrícolas se ha mantenido, en líneas generales, estable durante los últimos tres trimestres, y en promedio fue un 7% más bajo en el primer trimestre de 2026 que hace un año. Las alzas de los cereales y las oleaginosas se vieron compensadas por fuertes caídas de los precios de las bebidas. Hasta ahora, los efectos del conflicto en Oriente Medio sobre los mercados de productos básicos alimentarios han sido más limitados que al inicio de la invasión rusa a Ucrania en 2022, cuando las interrupciones en los principales exportadores de cereales y oleaginosas provocaron un repunte inmediato de los precios de los alimentos. Sin embargo, los mayores costos del transporte por los elevados precios del petróleo y el menor uso de fertilizantes podrían elevar la inflación alimentaria interna y agravar la inseguridad alimentaria en contextos vulnerables.

Se proyecta que el índice de precios agrícolas disminuirá un 6% en 2026, ya que un fuerte descenso de los precios de las bebidas (-30%) compensará con creces el leve aumento de los precios de los alimentos (2%), mientras que los precios de las materias primas se mantendrán, en líneas generales, sin cambios. En 2027, se espera que los precios agrícolas se estabilicen a medida que la corrección de los precios de las bebidas siga su curso y los pequeños descensos de los precios de las materias primas se equilibren con el aumento de los precios de los alimentos. Los riesgos se inclinan al alza. Un conflicto más prolongado o más grave en Oriente Medio, fenómenos meteorológicos extremos —incluido un fenómeno de El Niño potencialmente intenso— o una mayor demanda de biocombustibles podrían impulsar los precios de los alimentos por encima de lo previsto.

El índice de precios de los fertilizantes del Grupo Banco Mundial subió más de un 12% en el primer trimestre de 2026, el sexto aumento en los últimos siete trimestres. En términos mensuales, los precios de marzo de 2026 alcanzaron su nivel más alto desde 2022. El repunte del índice refleja, en gran medida, el impacto del cierre del estrecho de Ormuz sobre las exportaciones de fertilizantes e insumos. Las alzas de precios han sido más pronunciadas en el caso de la urea, con incrementos más moderados en otros tipos de fertilizantes.

Se prevé que el índice aumentará más de un 30% en 2026, impulsado por el encarecimiento de los costos de los insumos —en particular, de los fertilizantes a base de nitrógeno y fosfato— y por la solidez de la demanda. Con todo, el aumento se mantiene muy por debajo de los fuertes picos de 2021 y 2022, de más del 100% y el 55%, respectivamente, impulsados por las interrupciones de las exportaciones en Rusia y Belarús, junto con los mayores costos de los insumos, especialmente del gas natural en Europa y el GNL asiático. Se espera que los precios se moderen en 2027 a medida que se recuperen las exportaciones y entren en el mercado suministros globales adicionales. No obstante, los riesgos para las perspectivas de precios siguen sesgados al alza, e incluyen la posibilidad de que los precios de la energía sean más altos de lo previsto y de nuevas disrupciones en la producción y el comercio asociadas con restricciones prolongadas del transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz, así como daños aún indeterminados en las instalaciones de producción y exportación de todos los materiales relacionados.

El índice de precios de los metales y minerales del Grupo Banco Mundial subió un 13% en el primer trimestre de 2026 y prolongó su escalada en abril, impulsado por el aumento de las preocupaciones sobre el suministro, incluidas las relacionadas con el conflicto en Oriente Medio. El impacto del conflicto se ha dejado sentir con más fuerza en el aluminio, dada la función clave de la región en el suministro mundial, y se prevé que los precios aumentarán en torno a un 22% en 2026. Junto con las fuertes subidas del cobre, se espera que esto eleve el índice de precios un 17% en 2026, y lo lleve a un máximo histórico. Las perspectivas reflejan una oferta ajustada, especialmente de aluminio y cobre, y una demanda sólida de industrias emergentes, además de los usos tradicionales. Se prevé que los precios se moderarán un 7% en 2027, a medida que se normalicen las condiciones de oferta. Sin embargo, los riesgos siguen inclinados al alza, e incluyen una construcción de centros de datos más intensa de lo previsto, interrupciones prolongadas del suministro (en parte relacionadas con el conflicto en Oriente Medio) y nuevas restricciones comerciales. Por otro lado, un crecimiento mundial más débil de lo esperado, en particular en China, podría incidir en la demanda.

Los precios de los metales preciosos aumentaron a principios de año, en medio de las mayores tensiones geopolíticas y la fuerte demanda especulativa y de activos refugio. El oro, el platino y la plata alcanzaron niveles récord durante el primer trimestre de 2026 y se espera que marquen máximos anuales históricos este año. Según las proyecciones, el índice de precios de los metales preciosos del Grupo Banco Mundial subirá un 42% en 2026, seguido de una caída prevista de un 8% en 2027. La escalada de las tensiones geopolíticas, el aumento de la incertidumbre normativa o una mayor volatilidad de los mercados financieros podrían impulsar los precios por encima del escenario de referencia actual. Por el contrario, el debilitamiento de la actividad industrial en las principales economías podría reducir la demanda de plata y platino, lo que se traduciría en precios por debajo de las previsiones.

La guerra en Oriente Medio, la última de una serie de grandes conmociones en la economía mundial después de la pandemia de COVID-19 y la invasión de Rusia a Ucrania, podría tener importantes repercusiones macroeconómicas. Antes del conflicto, se preveía que los mercados emergentes y las economías en desarrollo (MEED) crecieran un 4% en 2026; desde entonces, las previsiones se han revisado a la baja hasta el 3,6%. También es probable que aumente la inflación. Las proyecciones previas a las recientes crisis de precios indicaban que la inflación ponderada en función del PIB en los MEED se reduciría al 4,1% en 2026; ahora se prevé que promediará el 5,1%. La inseguridad alimentaria también podría agravarse. Las primeras estimaciones del Programa Mundial de Alimentos sugieren que, si los precios del petróleo se mantienen por encima de los US$100 por barril durante un período prolongado, hasta 45 millones de personas más podrían enfrentarse a una situación de inseguridad alimentaria aguda.


John Baffes

Economista superior especializado en agricultura del Grupo de Análisis de las Perspectivas de Desarrollo

Kaltrina Temaj

Analista de investigación, Grupo de Análisis de las Perspectivas de Desarrollo, Banco Mundial

Únase a la conversación

Este contenido no se mostrará públicamente
Caracteres restantes: 1000