Hace dos años, el Grupo Banco Mundial dio a conocer un Sistema de Calificación Institucional (i) renovado, pero no en la forma de otro informe, sino como una promesa: que la medición del impacto sea parte de nuestra forma de pensar y trabajar.
Hoy, esa promesa está comenzando a afianzarse. El Sistema de Calificación Institucional está mostrando que la rendición de cuentas y la transparencia no se refieren al cumplimiento: son herramientas que nos ayudan a tomar mejores decisiones, a mantenernos enfocados en lo que importa, y a generar resultados que mejoran la vida de las personas.
Pero la transparencia no es la meta. Es la luz que guía el camino, ayudándonos a ver lo que está funcionando, lo que no está haciendo, y dónde podemos hacer ajustes. Cuanto más la usamos, más influye en nuestros hábitos y decisiones. Con el tiempo, desarrolla lo que denominamos el reflejo orientado a los resultados, el instinto de preocuparse por los resultados en cada decisión, y no cuando es demasiado tarde para enmendar el rumbo.
De los resultados a los medios de subsistencia
Uno de los principales resultados en los que nos enfocamos es el empleo. Como nos ha recordado el presidente del Grupo Banco Mundial, Ajay Banga, “el trabajo no se hace sin puestos de trabajo”. El empleo nunca se trata solo de los salarios; se trata de la dignidad, la estabilidad, y es el puente entre el crecimiento y el sentido de pertenencia.
Es por esta razón que estamos realizando consultas sobre el elemento final del Sistema de Calificación Institucional: un indicador para medir el impacto de nuestra labor en el empleo. El enfoque va más allá de contar la cantidad de puestos de trabajo que se crean. También hay que preguntar cuántas personas encuentran empleos mejor remunerados gracias a nuestros proyectos, operaciones y programas.
Al mismo tiempo, el empleo no se puede resumir en una sola cifra. El Sistema de Calificación Institucional nos ayuda a ver cómo numerosas vías ayudan a la creación de empleo, entre ellas las personas más saludables, los sistemas fiscales más sólidos, la resiliencia, la infraestructura que mejora la conectividad, el acceso digital que empodera a la población, y la igualdad de género. De esta manera, se ha convertido en una de nuestras herramientas más útiles para comprender los numerosos caminos a través de los cuales el Grupo Banco Mundial contribuye a la creación de empleo.
De los datos a las perspectivas
Ya se han presentado los resultados del Sistema de Calificación Institucional correspondientes al ejercicio de 2025, que concluyó en junio. Esta información nos permite ver más claramente cómo los resultados se están concretando gracias a los esfuerzos del Grupo Banco Mundial, observar los avances y saber cuánto queda por recorrer. A continuación le presentamos las últimas novedades:
Personas
Los datos derivados del Sistema de Calificación Institucional indican que 244 millones de personas se beneficiaron con las redes de protección social. En Zambia, las mujeres que recibieron pequeñas donaciones para capacitación en habilidades y tutorías pudieron reducir su situación de pobreza extrema en un 30 %, aumentar los ingresos de sus emprendimientos en un 80 % e incrementar sus ahorros en más de un 230 %, lo que demuestra que los programas modestos pueden impulsar los medios de subsistencia. Sin embargo, millones de hogares pobres no tienen acceso a las redes de protección social, y eso nos recuerda cuánto queda aún por hacer para ayudar a los más vulnerables.
Con respecto a la educación, 325 millones de estudiantes recibieron apoyo. Estos resultados se ven favorecidos por las reformas, como en Viet Nam, país en que cambios relativos a la docencia están determinando las habilidades de la fuerza laboral del futuro. Casi 370 millones de habitantes accedieron a servicios de salud, y en Marruecos las reformas en la cobertura sanitaria universal están ayudando a mejorar la salud de los pacientes y creando empleos en la economía del cuidado de personas. Aun así, demasiados niños abandonan la escuela sin tener las habilidades básicas, y demasiadas familias tienen dificultades para recibir atención confiable, lo que muestra cómo el desarrollo del capital humano es crucial para los empleos del futuro.
Prosperidad
El 60 % de los países de alto riesgo implementaron reformas para enfrentar el problema de la deuda, y 20 países reforzaron sus sistemas tributarios. En Madagascar, una mejor gestión de la deuda creó espacio fiscal para inversiones que se traducen en empleos en infraestructura y medios de subsistencia. Sin embargo, 56 países aún recaudan menos del 15 % del producto interno bruto (PIB) en impuestos, lo que limita su capacidad para sostener un crecimiento que genere un alto nivel de empleo.
En Ucrania, incluso en medio de la guerra, la Corporación Financiera Internacional (IFC) invirtió más de USD 2400 millones en energía, agroindustrias y telecomunicaciones, en tanto que las garantías de nuestro Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) mantuvieron a flote a las pequeñas y medianas empresas. Estos esfuerzos protegieron a las empresas, y se espera que movilicen USD 1000 millones en capital privado y creen o conserven 40 000 puestos de trabajo. El desafío que tenemos por delante es movilizar mucho más capital privado para la recuperación y la reconstrucción.
Planeta
Ciento treinta y seis millones de personas fortalecieron su resiliencia frente a los riesgos climáticos, y se tiene previsto que nuestro apoyo llegue a 425 millones de habitantes. El Programa de Gestión de las Zonas Costeras de África Occidental creó más de 11 800 puestos de trabajo, al tiempo que protegía a las comunidades de la erosión costera, lo que demuestra que la adaptación también puede generar empleo. Sin embargo, la resiliencia por sí sola no es suficiente; la prueba de verdad es si el desarrollo climáticamente inteligente puede abrir caminos hacia los empleos verdes del mañana.
Noventa y tres millones de hectáreas de tierra y agua están bajo una mejor conservación o gestión. En Brasil, el apoyo de IFC a la Sociedade de Abastecimento de Água e Saneamento S. A. permitió ampliar los servicios de agua y saneamiento en Campinas, facilitando la creación de empleos y el aumento de la resiliencia. En India, los pequeños agricultores adoptaron prácticas de ahorro de agua que protegen los rendimientos y el empleo rural. La tarea consiste en ampliar estas prácticas inteligentes, de modo que la acción climática genere comunidades más fuertes y mejores empleos de manera sistemática.
Infraestructura
Ciento setenta y seis millones de personas se beneficiaron con las mejoras en el transporte, y se espera que el apoyo del Grupo Banco Mundial llegue a 524 millones de habitantes. En Côte d'Ivoire, el apoyo de IFC y MIGA para la expansión energética está proporcionando conexión a la electricidad a los hogares y creando empleos en los sectores de la construcción y el mantenimiento. Sin embargo, el acceso sigue siendo dispar, y muchas comunidades permanecen aisladas de las oportunidades que la infraestructura puede ofrecer.
El acceso a la electricidad aumentó: 215 millones de personas tienen luz eléctrica, y la capacidad de energía renovable se incrementó en casi un 75 %, de 20 gigavatios a 34 gigavatios. Esto se traduce en talleres repletos de trabajadores, aldeas iluminadas por primera vez e industrias con acceso a energía confiable. No obstante, persisten las brechas en las zonas rurales, lo que frena la expansión de las empresas y el empleo. A través de nuestro apoyo, se espera que 576 millones de personas obtengan acceso a luz eléctrica y que se generen 109 gigavatios de electricidad renovable.
Asuntos digitales
El número de personas con acceso a servicios de banda ancha prácticamente se duplicó, y llegó a 217 millones, y con el apoyo continuo podría alcanzar a 431 millones. En Guinea-Bissau, las reformas respaldadas por la Asociación Internacional de Fomento (AIF), junto con los esfuerzos de IFC y MIGA, ayudaron a aumentar la penetración de las tecnologías digitales del 12 % al 36 % en cuatro años, lo que abrió la puerta a los empleos digitales, las finanzas móviles y los mercados en línea. Sin embargo, millones de personas siguen excluidas de las oportunidades en este ámbito.
Además de eso, ahora 177 millones de personas utilizan diversos servicios digitales. En Kazajstán, el financiamiento de torres por parte del Grupo Banco Mundial está reduciendo los costos y extendiendo la cobertura a las zonas rurales, donde la conectividad se está convirtiendo en la condición mínima para la participación en las economías modernas. Estos avances muestran cómo la transformación digital puede ser un poderoso motor de empleo, incluso si persisten las brechas.
Del Sistema de Calificación Institucional a la mentalidad
Lo que medimos determina lo que percibimos, y lo que percibimos influye en nuestra manera de actuar. El Sistema de Calificación Institucional nos ayuda a orientar nuestra labor en materia de creación de empleo destacando las oportunidades laborales en todos los sectores, y también a ir más allá de celebrar solo los resultados inmediatos. Nos entrena para hacernos una pregunta más profunda: ¿Cómo se traduce esto en medios de subsistencia?
Si bien la labor no ha finalizado, el rumbo es claro. Después de dos años, el Sistema de Calificación Institucional nos muestra que hay numerosas vías para el empleo, y que vale la pena medirlas, fortalecerlas, y aprender de cada una de ellas. Así es como la medición se convierte en un reflejo orientado a los resultados, y como ese reflejo llega a ser una forma de pensar.
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