Las mujeres son propietarias de alrededor de un tercio de los negocios en todo el mundo; sin embargo, en varias economías y sectores, las empresas dirigidas por mujeres prácticamente no existen (gráfico 1). El resultado son billones en potencial económico sin aprovechar. En el nuevo documento Closing the Gender Gap in Entrepreneurship (en inglés) (Cerrar la brecha de género en el área empresarial) se revela que las barreras que enfrentan las mujeres emprendedoras están profundamente interconectadas y no pueden resolverse con soluciones aisladas, sino que exigen soluciones coordinadas y sistémicas.
Gráfico 1: Porcentaje de empresas con participación de las mujeres en la propiedad, sector de manufacturas
Las reformas jurídicas son la base
La evidencia es contundente: cerrar las brechas legales que perjudican a las mujeres genera beneficios reales. Un país típico que realiza reformas en las áreas evaluadas en La Mujer, la Empresa y el Derecho (WBL) se correlaciona con un aumento de 10,6 puntos porcentuales en la probabilidad de que las mujeres sean propietarias de empresas. Este tipo de cambio podría subsanar diferencias regionales, por ejemplo, haciendo que el porcentaje de la propiedad femenina de empresas en África subsahariana fuese más cercano al promedio mundial. Sin embargo, el cambio legal por sí solo no es suficiente. Los beneficios reales ocurren cuando las mejores leyes van acompañadas de apoyo práctico en materia de financiamiento, desarrollo de habilidades y modificación de las normas sociales.
Cuatro obstáculos que frenan los avances
Las restricciones legales persisten. El 40 % de las economías aún limita las opciones económicas de las mujeres, restringiendo qué empleos pueden desempeñar o en qué horarios pueden trabajar. Estas restricciones las excluyen de sectores mejor remunerados y las empujan hacia negocios informales impulsados por la necesidad.
El financiamiento sigue fuera del alcance de muchas. Se estima que 700 millones de mujeres en todo el mundo aún no tienen una cuenta financiera, y las pequeñas y medianas empresas propiedad de mujeres enfrentan un déficit de financiamiento de USD 1,9 billones (en inglés). Incluso cuando buscan crédito, tienen más probabilidades de ser rechazadas o recibir la oferta de préstamos más pequeños, con requisitos de garantía más estrictos y tasas de interés más altas, a pesar de contar con sólidos historiales de pago. Las empresas emergentes fundadas por mujeres recibieron apenas el 2 % o menos del financiamiento de capital de riesgo disponible.
Las brechas en capital humano perduran. Aunque se invierten más de USD 1000 millones (en inglés) al año en capacitación empresarial, los resultados son dispares. El acelerado cambio tecnológico está ampliando estas brechas (en inglés): las mujeres tienen menos de la mitad de probabilidades que los hombres de participar activamente en los emprendimientos digitales. La capacitación por sí sola rara vez genera resultados sostenidos si las mujeres regresan a entornos donde persisten las restricciones legales, el financiamiento limitado y las normas desalentadoras.
Las expectativas sociales y culturales reducen las aspiraciones. Las responsabilidades domésticas desiguales, el escepticismo sobre la competencia empresarial de las mujeres, las redes de contactos débiles, la escasez de modelos de conducta y la poca confianza de los inversionistas (en inglés) frenan las aspiraciones empresariales de las mujeres y los resultados de sus negocios.
Lo que funciona: Una respuesta sistémica
Dado que estas barreras se refuerzan mutuamente, la respuesta debe ser sistémica.
- Reformar las leyes: Eliminar las restricciones a la actividad económica de las mujeres —como garantizar la igualdad de derechos de propiedad y herencia, y prohibir la discriminación en el crédito y el empleo— es indispensable. De hecho, un aumento de 10 puntos en el puntaje de WBL de una economía se asocia con un incremento de aproximadamente 1 punto porcentual en la participación femenina en la fuerza laboral. Cerrar todas las brechas legales restantes en las economías con peor desempeño podría elevar esa participación en alrededor de 7 puntos porcentuales en promedio.
- Cambiar las prácticas financieras: Si bien alrededor del 50 % de las economías ya prohíben la discriminación por razones de género en el crédito, los prejuicios —conscientes o no— siguen limitando el acceso de las mujeres al financiamiento. Las instituciones financieras necesitan tener mejores modelos que reconozcan el desempeño empresarial femenino, productos adaptados a las limitaciones de garantía y criterios de evaluación transparentes y objetivos.
- Apoyo específico y sostenido: Los Gobiernos de 77 economías combinan actualmente el financiamiento con capacitación y servicios de desarrollo empresarial para mujeres emprendedoras (gráfico 2). Las intervenciones que hacen hincapié en la iniciativa personal, las tutorías y los programas aceleradores funcionan mejor cuando proporcionan apoyo continuo, especialmente cuando las mujeres también pueden acceder al crédito, firmar contratos de forma independiente y operar en mercados libres de discriminación.
Gráfico 2: La disponibilidad de apoyo integral del Gobierno para las mujeres emprendedoras
- Cambiar las mentalidades: Reconocer a las emprendedoras exitosas, involucrar a las mujeres en el diseño de políticas y desafiar los estereotipos en la inversión, la educación y las interacciones comerciales cotidianas ayuda a modificar las normas y ampliar lo que se considera posible.
El camino a seguir
Superar estos obstáculos es posible. Las mejores leyes abren puertas, pero las mujeres emprendedoras solo prosperarán si los países también amplían el acceso al financiamiento, invierten en habilidades relevantes y reconfiguran las expectativas sociales. Eso significa que los Gobiernos, los prestamistas, los inversionistas, los educadores y los dirigentes empresariales deben alinearse en torno a un objetivo común: facilitar que las mujeres inicien, desarrollen y dirijan empresas. Cuando los países avanzan en todos estos frentes —normas justas, financiamiento equitativo, apoyo práctico y mentalidades abiertas—, las empresas lideradas por mujeres no solo sobreviven, también amplían sus operaciones.
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