Publicado en Voces

¿Qué sucede cuando las comunidades ayudan a los niños a adquirir competencias básicas?

¿Qué sucede cuando las comunidades ayudan a los niños a adquirir competencias básicas? En Uganda, el programa “Roots to Rise” de Building Tomorrow capacita a voluntarios de educación comunitaria para llevar a cabo ciclos cortos y estructurados de práctica de lectura y matemáticas. Derechos de autor: Building Tomorrow.

Imagine a un niño sentado en una sala de clases llena de estudiantes, que copia palabras escritas en una pizarra, pero que no puede leer una oración simple. En el Banco Mundial, esto lo llamamos pobreza de aprendizajes (en inglés), y es más común de lo que debería ser. En los países de ingreso bajo y mediano, más del 70% de los niños no pueden leer ni comprender un texto básico a los 10 años.

Lo anterior es más que un problema de educación: es un problema de empleo y de crecimiento económico. Cuando las habilidades básicas de lectura y matemáticas no se consolidan a temprana edad, todo lo que viene después se vuelve más difícil: las lecciones de ciencias, los exámenes, la confianza y, con el tiempo, el camino hacia el mundo laboral.

Con maestros sobrecargados de trabajo, aulas con excesivo número de estudiantes y tiempo limitado para el apoyo individual, muchos niños se quedan rezagados en sus primeros grados y simplemente nunca se ponen al día. Una solución consiste en capacitar a ciudadanos locales de confianza para que actúen como voluntarios, brindando a los niños la oportunidad de mejorar su competencia lectora y conocimientos de aritmética más allá de la sala de clases. Esto lo denominamos “aprendizaje impulsado por la comunidad”.

¿Cómo lograr que todos los niños adquieran las competencias necesarias?

En muchos países, los líderes se están comprometiendo firmemente con el aprendizaje básico. El verdadero desafío es transformar esos compromisos en apoyo constante sobre el terreno para los niños que más lo necesitan.

Ahí es donde toma parte el Programa Acelerador del Acuerdo sobre el Aprendizaje Fundacional (FLC) (en inglés) del Banco Mundial, que apoya a los países en la adopción de estrategias basadas en evidencias (véase el informe Smart Buys 2023 [en inglés]) para alinear el núcleo de la instrucción —prácticas docentes, capacitación, apoyo continuo a los maestros, materiales y evaluaciones— de modo de acelerar los avances en el aprendizaje básico. Para ampliar estos enfoques, los países también deben fortalecer sus sistemas educativos para lograr resultados duraderos.

El aprendizaje impulsado por la comunidad puede ser una vía clave para hacer frente a los desafíos en materia de prestación de servicios. Plantea una pregunta simple: ¿Y si los niños tuvieran más oportunidades de practicar las habilidades de lectura y matemáticas, guiados por personas de confianza cercanas a sus hogares?

Al capacitar y apoyar a cuidadores, líderes juveniles, jubilados y otros voluntarios para que realicen actividades estructuradas y adaptadas a cada nivel, las comunidades pueden ampliar el tiempo de aprendizaje, ayudar a los niños a ponerse al día mediante evaluaciones rápidas y grupos por nivel de habilidad, y llegar a aquellos que no están en el sistema educativo formal. Igualmente importante es que estos esfuerzos pueden generar datos rápidos y prácticos —quiénes asisten, quiénes avanzan— que ayudan a los Gobiernos y los asociados a identificar qué funciona y dónde es necesario adaptarse.

“Roots to Rise” en Uganda: El aprendizaje impulsado por la comunidad en acción

Un ejemplo es el programa “Roots to Rise” (R2R) de Building Tomorrow (en inglés) en Uganda. En lugar de depender únicamente de las horas en la jornada escolar, capacita a voluntarios de educación comunitaria para impartir ciclos cortos y estructurados de práctica de lectura y matemáticas, generalmente después de la escuela y en espacios comunitarios. El programa combina instrucción específica y pedagogía estructurada para contextualizar las lecciones y asegurar que los estudiantes aprendan en función de sus habilidades y se les evalúe según su nivel de comprensión.

Según Building Tomorrow, en un ciclo de 40 horas, la proporción de niños participantes que alcanzaron el nivel mínimo de competencia en lectura, escritura y conocimientos básicos de aritmética aumentó de forma significativa. El modelo incorpora elementos que permiten reproducirlo: evaluaciones sencillas del aprendizaje del estudiante, rutinas claras, ciclos cortos, capacitación y asesoramiento de voluntarios, coordinación con las escuelas, y seguimiento mínimo para proteger la calidad y la equidad.

Estas ideas extraídas de “Roots to Rise” pueden ayudar a los países a pasar de los planes sobre el papel a resultados reales a escala:

  • Partir del nivel de cada niño: Las evaluaciones rápidas permiten agrupar a los estudiantes por nivel de habilidades —no por grado escolar—, de modo que la práctica se enfoque en lo que los hará avanzar.
  • Ser breve y específico: Los ciclos con límites de tiempo y rutinas conocidas facilitan una ejecución de calidad y una rápida adaptación cuando algo no funciona.
  • Brindar un buen respaldo a los voluntarios: La capacitación, el asesoramiento y el monitoreo simple de la asistencia y el progreso ayudan a proteger la calidad y la seguridad de los niños.
  • Coordinarse con las escuelas: Los programas más sólidos se coordinan con los maestros, refuerzan los objetivos del aula y estrechan los lazos entre la escuela y la comunidad.

Una oportunidad estratégica para acelerar el aprendizaje

El desafío es real: La pobreza de aprendizajes sigue siendo demasiado elevada, y los presupuestos son escasos. Pero existe un camino concreto: programas impulsados por la comunidad que se centran en lo fundamental y lo hacen bien. Cuando se basan en enfoques probados como R2R, y son respaldados por una capacitación sólida y seguimiento continuo y liderados por personas de la propia comunidad, estos programas pueden generar avances rápidos, llegar a los estudiantes que quedan rezagados y, al mismo tiempo, fortalecer el sistema educativo nacional. Y, sobre todo, dotan a los estudiantes de las competencias básicas que necesitan para lograr buenos resultados en el mundo del trabajo y en la vida, y convierten el bello dicho “es tarea de todos” en un impulso real de las competencias básicas y las oportunidades de empleo.


Harriet Nannyonjo

Especialista superior en educación del Departamento de Prácticas Mundiales de Educación del Grupo Banco Mundial

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